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    Entre 2017 y 2019, el conjunto de la deuda al exterior emitida por empresas privadas alcanzó el nivel récord de 86.127 millones de dólares, debido al incremento del endeudamiento financiero que el anterior Gobierno, de Mauricio Macri, promovió a la par de la deuda pública.

    El presidente argentino, Alberto Fernández, recibió la posta en diciembre de 2019 de un país sumido en la peor debacle financiera desde el quiebre de 2001 por la crisis económica que dejó su antecesor, Mauricio Macri (2015-2019), y que llevó a una recesión de -2% del PBI, una inflación anual de 50% y una deuda pública de 300.000 millones de dólares.

    Pero el fenómeno de endeudamiento no solo se produjo desde el Estado, sino que fue incentivado por la fiebre de desregulación del mercado financiero y cambiario que generó la Administración nacional anterior, promotora del libre mercado y la creación de ganancias a través de mecanismos y métodos de alto riesgo.

    Como consecuencia, la deuda externa emitida por empresas privadas alcanzó el nivel récord al cierre del tercer trimestre de 2019 de 86.127 millones de dólares, explicada por el incremento del endeudamiento en el mercado de capitales registrado a partir de 2017, según detalla el informe sobre Deuda Externa Privada que volvió a emitir el Banco Central de Argentina, que había sido discontinuado ese mismo año 2017 por decisión de la cúpula del entonces Gobierno.

    "La política económica del Gobierno de Macri generó los incentivos para la especulación y no la producción. Muchas empresas recurrieron a la toma de deuda centralmente para sostener su propio funcionamiento y la especulación. Suele ocurrir que muchas empresas que tienden a hacer esto luego entran en problemas de pago que requieran algún tipo de salvataje de parte del Estado, que hacen que crezca la deuda pública, algo que no ha ocurrido porque el Gobierno actual ofreció facilidades", dijo a Sputnik el economista argentino Francisco Cantamutto, miembro de la Sociedad de Economía Crítica.

    La evolución de la deuda externa privada desde principios del año 2016 mostró la misma tendencia creciente que la deuda pública. Entre diciembre de 2017 y septiembre de 2019, la deuda externa privada total creció en 10.634 millones de dólares, de los cuales 7.662 millones de dólares fueron por deuda financiera, resume el documento.

    Deuda de élite

    Cantamutto resaltó que el acceso a la deuda externa privada abarca únicamente a un puñado muy reducido de grandes empresas, centralmente extranjeras y grupos nacionales extranjerizados, y no es un recurso que abarque al universo de las empresas locales: "Para la mayor parte del entramado empresarial de pequeñas y medianas empresas, el acceso al endeudamiento externo es una utopía", aseguró.

    "Muchas de las empresas que durante 2020 accedieron a mecanismos adelantados de recursos para financiar pagos tenían deuda tomada con empresas vinculadas o además tenían acceso a divisas retenidas por la no obligación de liquidar las exportaciones durante el gobierno anterior. Es decir, la deuda privada en este contexto actual no fue realmente un condicionamiento, sino más bien un mecanismo de chantaje", analizó.

    Desde comienzos de 2020, el sector privado canceló deuda externa de forma neta por un total de 3.442 millones de dólares, de los cuales 2.749 millones fueron en concepto de prefinanciación y anticipo de exportaciones.

    Con el objeto de garantizar las divisas necesarias para la recuperación económica, el Banco Central introdujo medidas a fines de mayo para ordenar el pago de obligaciones externas comerciales y estableció lineamientos para una refinanciación de la deuda privada financiera a mediados de septiembre, que incluyó la obligatoriedad de refinanciamiento de un porcentaje del pasivo externo.

    Para vencimientos hasta el 31 de marzo de 2021, solo podrán pagar hasta el 40% de la deuda y estarán obligadas a refinanciar el resto con sus acreedores por nueva deuda, con vencimientos promedio de dos años, a excepción de deuda contraída con organismos internacionales y agencias oficiales de crédito.

    Cantamutto comentó que no hay en la evidencia científica ningún tipo de prueba de que Argentina tome deuda para financiar la inversión o por falta de recursos internos. La deuda privada es muchas veces, y no solo en este país, un mecanismo de gestión de fondos para fugar divisas, financiar el atesoramiento o apalancar la remisión de utilidades para después ejercer presión, obtener salvatajes posteriores o desgravar impuestos a las ganancias, resumió.

    "Son empresas que atesoraron recursos en el exterior de manera sostenida. La normativa para refinanciar las deudas no está afectando severamente los flujos de caja en lo que tiene que ver con la aplicación productiva. No generó un proceso de default generalizado, muy al contrario, se les garantizó el pago y se les ofreció asesoramiento técnico. La política del Gobierno ha sido bastante amigable con la gestión de las deudas corporativas", concluyó el economista.
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    economía, deuda pública, Mauricio Macri, Alberto Fernández, crisis económica, endeudamiento, deuda externa, Argentina
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