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    BOGOTÁ (Sputnik) — Los coletazos del huracán Iota, que evastó la isla colombiana de Providencia, aún se sienten entre los damnificados por la catástrofe, que tras ser evacuados a cuentagotas y llevados por el Gobierno hacia la vecina isla de San Andrés ahora esperan refugios y ayuda humanitaria en medio de la desesperanza.

    El aeropuerto Gustavo Rojas Pinilla, de San Andrés, que otrora registraba la llegada tumultosa de turistas, hoy reúne a sus afueras cientos de personas que esperan el arribo de aviones de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) con parientes, amigos y conocidos provenientes de El Embrujo, el aeropuerto de Providencia, que a 92 kilómetros de distancia empieza a parecer una isla fantasma, según las imágenes que se observan en la prensa colombiana y redes sociales.

    Aunque el servicio de la FAC ha permitido la reunificación de familias que no sabían nada de sus allegados desde el domingo, cuando Iota empezó a sentirse en el archipiélago como un huracán de categoría 5, con vientos sostenidos de 250 kilómetros por hora, la realidad también muestra la incertidumbre de varias personas cuyos familiares aún no aparecen, y de otras que aunque están unidas, no tienen dónde pasar la próxima noche.

    "Están mandando vuelos desde Providencia, la gente está llegando y nadie los está recibiendo. No hay una entidad o alguien que los reciba. Mucha gente lo perdió todo y están llegando acá (San Andrés) y no saben qué hacer", dijo a través de Twitter el cantante isleño Edward Lever Criado, conocido como Jiggy Drama.

    Llamado a la caridad

    Aunque algunos residentes locales buscan reunir a damnificados para hospedarlos en posadas nativas, al parecer no ocurre lo mismo con las grandes cadenas de hoteles de San Andrés, a las cuales les hacen llamados para que den refugio temporal a los afectados.

    "Si tienen espacio en sus hoteles, reciban a la gente de Providencia", agrega Jiggy Drama, a quien se observa apostado afuera del aeropuerto de la isla.

    "Quiero hacer un llamado muy especial a todos los dueños de hoteles, de posadas que tengan espacio y quieran ayudar a las personas que están viniendo de Providencia que lo hagan con amor, porque estas personas no tienen un lugar dónde quedarse", pide también en redes sociales una gestora social de asuntos étnicos del archipiélago.

    El jueves, el presidente Iván Duque, quien desde el martes permanece en San Andrés, informó que desde Providencia han sido trasladados a esa isla unas 413 personas, entre quienes se encuentran algunos heridos, así como turistas y mujeres en embarazo o con hijos pequeños, 500 de los cuales han sido atendidos por el estatal Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).

    "Hemos completado más de 413 personas que han salido de manera ordenada y con el respectivo registro hacia San Andrés. Tenemos que entender también la prioridad de las personas que habitan el archipiélago, las personas que tienen afectación de la salud adultos mayores, niños y personas también en vulnerabilidad", dijo Duque.

    Huracán de emociones

    Aunque algunos damnificados se encuentran bien físicamente, su espíritu parece marchito y reflejan un huracán de emociones encontradas. Ante las cámaras de televisión admiten que se sienten "desolados, sin alguien al lado" que los proteja o les brinde esperanza en medio de la devastación.

    "Lo más duro para mí fue ver morir a un compañero, se vino un muro encima de él. Estaba detrás de mí, yo me salvé por milagro", relató Alfredo Mitchell al telenoticiero Noticias Caracol.

    Iota se ubicó a sólo 18 kilómetros de distancia de la pequeña Providencia, de 17 kilómetros cuadrados y que habitaban unas seis mil personas, lo que significó el primer meteoro de su tipo que afronta Colombia y que partió en dos la historia de la isla, en la que ahora solo se observan casas en ruinas, árboles sin follaje y botes en medio de las calles, lanzados hasta allí por la marejada.

    Mientras, funcionarios del Gobierno trabajan para restablecer el canal de acceso a las islas y acelerar así la entrega de ayudas humanitarias, que desde el martes han debido ser suministradas por vía aérea, y el jueves instalaron en Providencia un hospital de campaña de 500 metros cuadrados para atender consulta externa y urgencias, y que cuenta con sala de procedimientos y laboratorio clínico.

    Este viernes 20 el embajador de Estados Unidos en Colombia, Philip S. Goldberg, anunció una contribución de 100.000 dólares para responder a la solicitud de ayuda humanitaria realizada por el Gobierno de Colombia, los cuales serán utilizados para la compra de equipos de comunicaciones, equipos para limpieza de escombros y suministros de ayuda crítica para las poblaciones afectadas.

    A su vez, el viceministro de Exteriores de China, Zheng Zeguang, anunció la donación en efectivo de 500.000 dólares por parte de su Gobierno y de 100.000 dólares a través de la Cruz Roja de ese país para el socorro de los damnificados en Providencia, una isla que como su nombre refiere espera el socorro de la humanidad.

    Etiquetas:
    tormenta tropical, huracán, Colombia
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