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    Luego de que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, anunciara que elementos del Ejército se encargarán del acopio y distribución de la ayuda destinada a los damnificados por las inundaciones en el estado de Tabasco, las Fuerzas Armadas suman 15 nuevas tareas a sus funciones habituales.

    El mandatario mexicano cada vez se apoya más en la Secretarías de la Defensa Nacional (Sedena) y Marina (Semar), quienes, entre otras cosas, supervisan los principales proyectos de infraestructura del actual Gobierno, tales como el Aeropuerto Internacional de Santa Lucía, el Tren Maya y el Parque Ecológico de Texcoco.

    Además, las Fuerzas Armadas mexicanas también encabezan el combate al robo de combustible, así como la construcción de sucursales del Banco del Bienestar. También, desde la llegada de López Obrador a la presidencia mexicana, asumieron tareas adicionales en áreas como la construcción de obras, capacitación policiaca, apoyo a programas sociales, así como a la emergencia sanitaria por la pandemia de COVID-19.

    Según El Universal, hasta el 25 de julio la Sedena sumaba 13 nuevas labores, aunque poco después se le asignó la tarea de construir el Parque Ecológico de Texcoco. Asimismo, junto con la Semar, se le asignó el control sobre los puertos y las aduanas de México.

    Actualmente, el Ejército mexicano tiene desplegados 45.682 elementos para atender las nuevas encomiendas otorgadas por el presidente, lo cual representa alrededor del 16,49% de los militares en servicio, informó en julio El Economista.

    En las primeras semanas de su administración, López Obrador ordenó a las Fuerzas Armadas resguardar los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) para evitar el robo de combustible. Según datos de la Sedena, para esa tarea utiliza 2.843 de sus elementos distribuidos entre distintas Zonas Militares, principalmente en estados como Puebla, Hidalgo, Guanajuato, Veracruz, Estado de México y la Ciudad de México.

    Del mismo modo, tras el anuncio de que el Ejército se haría cargo de la construcción de dos pistas y una terminal aérea en la base de Santa Lucía, la Defensa Nacional desplegó a 925 elementos para cumplir con esa labor.

    Por su parte, la edificación de sedes del Banco del Bienestar ocupa a 69 elementos de las Fuerzas Armadas, al tiempo que la construcción de instalaciones para la Guardia Nacional requiere actualmente de 37 de sus elementos.

    En junio del 2019, López Obrador ordenó que los elementos de la Guardia Nacional vigilaran los puntos fronterizos del norte y sur del país para evitar la migración ilegal hacia Estados Unidos. Para ello, la Sedena desplegó a 6.794 militares (3.330 en la frontera sur y 3.464 en la frontera norte), además de 3.170 que apoyan las tareas asignadas a la Guardia Nacional. En total, esto requiere de 9.964 miembros de las Fuerzas Armadas.

    Además, a partir del 19 de marzo, el presidente anunció que el Ejército implementaría el Plan DN-III para atender la pandemia de el COVID-19 en México. Estas acciones incluyen la reconversión de hospitales, la distribución de medicamentos, así como la elaboración y transportación de insumos médicos. Para esta tarea, el Ejército asignó a 30.506 elementos.

    Al inicio de su gestión, el presidente argumentó que el país vivía tiempos de paz, por lo que no se requería a un Ejército. Entonces, invitó a soldados y marinos a contribuir en nuevas tareas, como la conformación de la Guardia Nacional. No obstante, a lo largo de su administración se ha apoyado cada vez más en el Ejército y la Marina para concretar varios de sus proyectos de Gobierno.

    Etiquetas:
    fuerzas armadas, Andrés Manuel López Obrador, México
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