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    LA PAZ (Sputnik) — La Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh) condenó la violencia política en dos ciudades de Bolivia, donde inclusive una alcaldesa fue privada de asistencia médica de urgencia y obligada a firmar en la calle una resolución.

    La Oacnudh "reprueba los actos de violencia en Montero (centro este) y Sipe Sipe (centro) y llama a encauzar de manera pacífica e institucional los desacuerdos políticos", estableció la representación en Bolivia del organismo de Naciones Unidas en un mensaje de Twitter.

    ​La misión internacional denunció en particular los atropellos que grupos de manifestantes cometieron contra mujeres y periodistas que cubrían los acontecimientos.

    El caso más llamativo se registró en Sipe Sipe, donde vecinos bloquearon por tercer día consecutivo una carretera troncal y tuvieron como rehén a la alcaldesa del lugar, negándole inclusive atención médica de urgencia, para obligarla a firmar una resolución.

    Recostaba en la calle, hasta donde pudo llegar un médico que le administraba suero y oxígeno, la alcaldesa María Heredia firmó en la tarde del 18 de noviembre una resolución que atiende la demanda vecinal: la distribución de canastas de alimentos a las familias de los escolares de la ciudad, informó el diario Los Tiempos.

    La alcaldesa, del gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS), había sufrido una descompensación previamente, cuando los manifestantes, que la retuvieron en su oficina desde el 17 de noviembre, intentaron montarla en un burro.

    Pese a que la alcaldesa firmó la resolución, sobre la cual dijo que era en gran medida una iniciativa suya, los vecinos continuaron bloqueando la carretera hasta casi la noche, provocando el atasco de más de mil camiones y ómnibus.

    La movilización de los vecinos de Sipe Sipe siguió a las de habitantes de otros municipios que lograron que fondos del programa de desayuno escolar —suspendido este año por la pandemia de COVID-19— sean invertidos en programas de distribución de alimentos a las familias.

    En Montero, la violencia ocurrió el 16 y el 17 de noviembre y fue protagonizada por grupos políticos rivales tras la destitución del alcalde de la ciudad, un aliado del pasado Gobierno transitorio de Jeanine Áñez, quien fue reemplazado por un militante del MAS.

    El MAS, que tiene mayoría en el Consejo de Montero, perdió el control de ese municipio porque sus representantes dejaron de concurrir tras el golpe del año pasado.

    En noviembre de 2019, durante la crisis política que terminó en el golpe, la alcaldesa masista Patricia Arce, de Vinto, pueblo vecino a Sipe Sipe, fue agredida brutalmente por activistas de derecha, que la arrastraron por la calle, le cortaron el cabello y le pintaron la cabeza.

    Arce es ahora senadora del MAS por Cochabamba y es considerada un símbolo de la lucha contra la violencia política y de género.

    Etiquetas:
    violencia, Bolivia
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