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    El Gobierno de Alberto Fernández navega la transición hacia la pospandemia, que incluye la suspensión de los programas de asistencia económica de emergencia, en medio de las difíciles negociaciones con el FMI, que encuentran resistencia a sus exigencias de ajuste.

    Se acerca diciembre, un mes que es clave para la gobernabilidad en Argentina, cuando las tensiones sociales suelen brotar en momentos de crisis. La administración nacional lidia con varios frentes de contingencia, luego de un 2020 marcado por el coronavirus y las dificultades para contener las demandas de una población muy golpeada desde antes de la pandemia, cuya situación económica está severamente deteriorada.

    El ministro de Economía, Martín Guzmán, ya confirmó que el Presupuesto 2021 no contempla la continuidad de los dos programas de emergencia lanzados en el marco de la crisis sanitaria: el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), destinado a la población de bajos recursos, y la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), mediante el que el Estado subvenciona mitad de los sueldos (en buena parte reducidos) del sector privado y público.

    Ante una actividad económica vapuleada por la pandemia y sus restricciones, en un país que tiene a la mitad de su población debajo de la línea de pobreza, estos anuncios fueron cuestionados por diferentes espacios, como las organizaciones sociales, aliadas o no al Gobierno, y algunos gremios, siempre cercanos al peronismo, la fuerza política hoy gobernante, que no lograron negociaciones salariales a la par de las expectativas.

    "En el oficialismo y sectores de las centrales sindicales están surgiendo un conjunto de voces que están planteando críticas o límites al Gobierno, sobre todo en términos de medidas que ellos consideran de ajuste. El tema de las jubilaciones, de la suspensión del pago de las compensaciones de la pandemia o, fundamentalmente, de los aumentos salariales pospuestos", dijo a Sputnik el analista político argentino Julio Burdman.

    La gestión del Frente de Todos pretende obtener la sanción de un impuesto a las grandes fortunas, ya presentado en el Congreso, para obtener recursos extraordinarios para continuar con los programas de contención. Además, confía por un lado en su capacidad de medir el termómetro social frente a la desactivación del IFE y la ATP, y por otro en la reactivación de la economía y la industria locales cuando se recupere paulatinamente la normalidad.

    "El Gobierno está planteando que el 2020 ya está jugado y que hay que apostar a que haya una recuperación de ingresos perdidos en 2021, pero no los arrastres en los aspectos vinculados a una pandemia global. La cuestión es cómo debería enfrentar el peronismo las demandas sociales que provienen de sus propios votantes y si el Gobierno puede darse el lujo de desoírlas", profundizó el académico y docente universitario.

    FMI, ajuste y expectativas para 2021

    En paralelo, la cartera económica avanza con las impopulares negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por la deuda de 44.000 millones de dólares más intereses, que vienen acompañadas de exigencias de reducción del déficit fiscal, una política de ajuste que es resistido por el oficialismo, que demanda un programa de pagos sustentable que no golpee más a la clase trabajadora.

    "El endeudamiento ha determinado un daño enorme a la economía argentina. Tenemos que operar con firmeza, con convicción y con la seguridad de que el ajuste, esta vez, no lo van a pagar los más humildes sino los que fugaron, los acreedores. Los invito a que comparen el Presupuesto 2019 con el que hemos mandado este año. El único ajuste está en intereses de deuda", prometió el presidente, Alberto Fernández, en un discurso público, el 16 de noviembre.

    Fernández apoyó además el tono de denuncia de una carta abierta que presentó el día previo el bloque de senadores del oficialismo, que tiene a la cabeza a la vicepresidenta y expresidenta, Cristina Fernández de Kirchner [2007-2015], que pidió al FMI abstenerse de condicionar la política económica argentina, y lo acusó de violar los estatutos propios del organismo a través de un volumen de crédito récord "para financiar la especulación financiera y la salida de capitales", criticó el mandatario.

    "Para el caso del FMI aplica la misma lógica. No creo que haya en el oficialismo ningún sector que tenga un plan alternativo a lograr facilidades extendidas de pago ni ninguno que esté planteando romper con el Fondo, pero sí hay voces críticas que están planteando que Argentina tiene que negociar un acuerdo que no implique medidas de ajuste en este contexto", matizó Burdman.

    En el plano político, el Gobierno se enfrenta a un 2021 que no se vislumbra sencillo debido a la presión por reducir el gasto público en un año que deberían llevarse adelante el censo nacional postergado en 2020 y por ser un año de elecciones de medio término, sobre las que volvieron a aparecer las demandas, desde la oposición y algunos Gobiernos provinciales, para eliminar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO).

    Burdman advirtió que las PASO son un sistema que tuvo buenos aportes en Argentina por facilitar la formación de coaliciones, principalmente Cambiemos, la alianza de partidos de oposición al peronismo, creada para las elecciones de 2015 y bajo la que gobernó el expresidente Mauricio Macri, y que desde 2019 fue renombrada como Juntos por el Cambio.

    Las PASO fueron un problema para Macri porque cuando Alberto Fernández se impuso tan cómodamente en agosto de 2019, se generó la previsión de que ya no iba a ser reelecto y eso afectó su gobernabilidad en los últimos meses de su mandato, comentó el analista.

    "Crean un problema de expectativas sobre las elecciones posteriores, lo cual hace que siempre haya algún sector que las quiera cancelar con alguna excusa poco convincente. Es cierto que las PASO generan un problema si no hay un verdadero mecanismo de primaria entre los partidos. El sistema político tiene que, probablemente, repensarlo. Si no hay competencia intracoalicionaria y se repite la elección tres meses después, tal vez sea contraproducente. De todas formas, hay que ser conscientes de sus aportes y defenderlas", concluyó.

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    coronavirus en América Latina, pandemia de coronavirus, política, PASO, crisis económica, economía, deuda, endeudamiento, Alberto Fernández, Fondo Monetario Internacional (FMI), Gobierno de Argentina, Argentina
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