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    Una iniciativa solidaria de colectivos feministas y el sindicato de la construcción surgió en Uruguay con el fin de mejorar las condiciones de vivienda de mujeres, muchas de ellas víctimas de violencia de género.

    Un proyecto que promete mucho en materia de solidaridad surgió en Uruguay: las "femibrigadas". Se trata de brigadas solidarias que buscan reparar y reconstruir casas de mujeres que no cuentan con los medios para hacerlo, especialmente para quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad por la violencia de género

    El objetivo es mejorar sus condiciones de vivienda y de vida. La iniciativa vino de la Intersocial Feminista, una agrupación de 20 colectivos de mujeres, que luego se puso en contacto con el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca), según informó la revista uruguaya Caras y Caretas.

    ​Desde finales de octubre, cada sábado se reúnen integrantes de ambas organizaciones para coordinar el trabajo que realizan durante esa jornada. Hasta la fecha, según informaron, han intervenido en cuatro viviendas y se encuentran refaccionando otras cinco: dos de ellas habitadas por mujeres víctimas de violencia doméstica; una de un trabajador en situación de discapacidad que también sufrió violencia; la ampliación de una casa en la que viven cuatrillizos; y la remodelación del techo de la casa de una madre y abuela con menores a cargo. 

    Si bien también hay integrantes varones, la mayoría de las constructoras son mujeres. Se trata de "mujeres apoyando a mujeres para transformar realidades, y sin excluir a nadie", definió a la revista una de las integrantes de las 'femibrigadas', Estela Escobar. Según explicó, se optó por enfocarse en refaccionar casas de mujeres ya que "el tema de la vivienda, junto al factor económico, suele ser uno de los obstáculos principales que tienen las mujeres a la hora de tomar decisiones".

    ​Desde el inicio de las 'femibrigadas', la Intersocial ha recibido varias solicitudes de refacciones, para lo que han procurado dar prioridad en las situaciones de mayor urgencia, remarcó Escobar. Una vez que se recibe una solicitud, un equipo concurre a la dirección para evaluar el trabajo que debe realizarse y los materiales con los que cuentan los dueños de la casa, ya que, en principio, el proyecto pone solo la mano de obra

    Escobar sostuvo que, en el marco de la iniciativa, el vínculo entre la Intersocial Feminista y el Sunca supone "un nexo entre el mundo de varones y un mundo en movimiento de mujeres que muchas veces se cuestionan desde ambos lados. Que se logre acortar la distancia le hace mucho bien a la sociedad. Esto también le aporta al crecimiento y madurez del Sunca, un gremio de varones que viene rompiendo estigmas y recibió la propuesta de participación de las feministas con madurez y apertura".

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