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    SANTIAGO (Sputnik) — En el Congreso de Chile hay 198 ciudadanos. De ellos, 77% son hombres y solo 23%, mujeres, porcentajes equiparables a los parlamentos de África subsahariana, donde la representación legislativa de las mujeres promedia el 23,7%.

    Solo cinco parlamentarios afirman tener origen indígena y no más de veinte son independientes, sin militancia en partidos políticos.

    Un solo diputado en ejercicio es parte de la comunidad de personas en situación de discapacidad y actualmente, no hay ningún congresista que represente a la comunidad de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgénero (LGBT).

    Esta falta de diversidad es una de las grandes problemáticas que amenaza con ensuciar a la próxima Convención Constitucional que se elegirá en Chile el próximo 11 de abril para escribir la nueva Carta Magna, debido a que el sistema para votar será el mismo que se utiliza actualmente para escoger a los diputados.

    Algunas de estas deficiencias estructurales se han ido subsanando de cara a la elección, pero otras todavía son materia pendiente.

    El acuerdo político del 15 de noviembre que dio inicio al proceso constituyente de Chile determinó que serán 155 los asambleístas, elegidos en su totalidad por la ciudadanía, pero no se establecieron más detalles.

    Posteriormente, los políticos dieron un gran paso y determinaron que la Convención deberá ser paritaria, lo que significa que esta será la primera ley fundamental del mundo en ser escrita por igual cantidad de hombres y mujeres.

    Además, hay dos proyectos que actualmente están siendo tramitados por el Congreso. El primero facilita la participación de candidatos sin militancia política, quienes tienen menos posibilidades de ser electos con el sistema de listas actuales, y el segundo establece que debe haber 24 escaños reservados para pueblos originarios.

    ¿Pero qué pasa con las otras minorías?

    LGBT

    "Se intentó, pero no se pudo", dijo a Sputnik la activista feminista Emilia Schneider, reconocida por haber sido la primera presidenta transgénero de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, al explicar que varias organizaciones intentaron que se establecieran cuotas legales de candidaturas LGBT para la Convención Constituyente.

    Schneider comunicó públicamente la semana pasada su decisión de ir a la Constituyente, con el objetivo de representar a una minoría que ha tenido muy poca voz en cargos de poder político en el país.

    "Las candidaturas de la comunidad LGBT son una deuda pendiente en Chile, y espero que las organizaciones y los partidos políticos fomenten estas postulaciones de cara a la elección de la Convención", señaló.

    Asimismo, explicó que desea postularse para escribir la primera Constitución con perspectiva feminista del país. "Queremos establecer los derechos reproductivos a nivel constitucional, garantizar la no discriminación, pero hacerlo en serio, y reconocer una inclusión de verdad para las disidencias sexuales", apuntó.

    Por último, afirmó que le gustaría tener protagonismo en los debates en torno a la educación, en respuesta a su larga trayectoria desde el activismo estudiantil.

    Schneider propone democratizar el currículum educativo, fomentar una educación sexual integral, y darle un enfoque feminista a las clases, para combatir desde el aula el auge de la violencia contra la mujer.

    Sujetos de derecho

    Pablo Selles es profesor y también quiere integrar la Convención Constituyente. Selles tiene 35 años, nació con acondroplasia, un trastorno de crecimiento de los huesos que causa enanismo, y durante años ha luchado por la inclusión de las personas en situación de discapacidad a través del activismo social.

    "Decidí postularme porque hay una necesidad de levantar propuestas desde el mundo de la discapacidad para una nueva Constitución, porque siempre hemos sido vistos desde una perspectiva paternalista, como personas que necesitamos ayuda, pero no como sujetos de derecho con una opinión política que manifestar", afirmó a Sputnik.

    Selles recalcó la importancia de que haya la mayor cantidad posible de personas en situación de discapacidad escribiendo la nueva ley fundamental. "Somos un grupo marginado de la toma de decisiones y participar de esta instancia nos permitirá darle un enfoque distinto, inclusivo, a la Constitución".

    El activista enumeró algunas medidas que podría establecer la próxima Carta Magna, como el reconocimiento constitucional de las personas en situación de discapacidad, la oficialización de la lengua de señas, la creación de espacios participativos para el diseño de políticas públicas, el reconocimiento constitucional de los cuidadores y la creación de un ministerio de la discapacidad.

    "Al igual que el feminismo, la discapacidad es un tema transversal, una visión de mundo donde entran todas las temáticas: vivienda, urbanismo, deporte, salud, transporte, etc", cerró.

    A pesar de las dificultades para crear una Convención diversa, en las últimas semanas se han vislumbrado algunos hechos voluntariosos que podrían generar un cambio real.

    Un grupo de senadores de oposición presentó un proyecto que obliga a que las listas de candidatos estén constituidas con un mínimo del 5% de personas en situación de discapacidad. Además, el partido Revolución Democrática (izquierda) se comprometió a que el 10% de sus candidatos a constituyentes sea de la comunidad LGBT. Habrá que ver qué pasa el 11 de abril.

    Etiquetas:
    LGBT, Congreso de Chile, mujeres, Chile
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