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    Omara Portuondo es uno de esos nombres que no van a borrarse. Sana, sabrosa y cubana, consolidó el 'feelin' como género musical a nivel internacional, y puso en el mapa a la cultura de su país. A sus 90 años, conversó con Sputnik acerca de su trayectoria artística, su familia y su visión sobre la política.

    De la boca y la mirada de Omara Portuondo sale una alegría hipnótica, especialmente en el escenario. Una voz potente pero clara, acompañada de unos ojos que sonríen con dicha. Quizá lo siguiente lo explique. "La música es en mí cielo, tierra, mar y sol. Alegría y razón", define.

    La improvisada pero no menos crucial tarea de hablar con ella, en medio de una pandemia que la mantiene aislada en su apartamento en el barrio de Boyeros, sureste de La Habana, y en vísperas de su cumpleaños número 90, el 29 de octubre, pudo al fin concretarse. Lo primero que dice sobre el tema es que lo que más extraña es interactuar, en persona, con la gente. Pero se mantiene ocupada.

    Omara Portuondo
    Omara Portuondo

    Omara tiene 90 pero lejos está de abandonar la música. "Voy a cantar hasta que me muera", ha dicho, y cumple. Aunque la situación sanitaria ha puesto en duda si podrá realizar la gira que tenía prevista para 2021 en Norteamérica y Europa, Omara trabaja desde su casa en su nuevo disco y, a falta de escenarios físicos, ha hecho varios conciertos de manera virtual. 

    Si se va atrás en su historia pueden entenderse muchos de sus gestos. Era "natural" la música en su casa. "Mi mamá era maestra, blanca, de familia adinerada, y mi padre era negro, jugador profesional de béisbol de la liga negra, muy culto y musical. A los dos les encantaba escuchar música, cantaban y bailaban en la casa. Entonces crecimos todos, mi hermana Haydée, mi hermano Iván y yo, en un ambiente musical", cuenta a Sputnik.

    Define la unión de sus padres como un acto de valentía, en tiempos —la Cuba de principios de siglo 20— donde el racismo no era siquiera asunto de discusión. Ser una mujer joven, negra y artista también la hizo vivirlo en carne propia, "en aquel tiempo era como decir prostituta", dice. Pero ella, que nunca se esconde, logró hacerse lugar en el ámbito artístico con la misma firmeza que hace a su voz inconfundible.  

    ¿Quién es Omara Portuondo?

    Empezó a los 15, bailando junto a su hermana en el cabaré Tropicana, de la Habana, un emblema del feelin cubano, donde comenzaría a familiarizarse con el género para luego terminar de consolidarlo. El término es la versión hispana, oriunda de Cuba, del género feeling ('sentimiento' en español), que refiere a la mezcolanza de la bossa nova y el jazz norteamericano, popular en los años 40. Omara, la 'novia del feelin', es hoy una de sus voces más reconocidas, que en su versión latinoamericana toma elementos del bolero, el jazz, y la música popular cubana.

    Después de su experiencia con la danza decidió que lo suyo era cantar. Pasó por un cuarteto femenino llamado Las D'aida, y de allí a su carrera solista. En el agitado 1959, año de la Revolución Cubana, debutó con el álbum Magia Negra, al que le siguieron decenas.

    Omara Portuondo
    Omara Portuondo

    En sus 75 años de escenario la acompañaron diversas y reconocidas figuras como Silvio Rodríguez, Joan Manuel Serrat y Chico Buarque, por solo nombrar una ínfima parte de la larguísima lista, pero cuando habla a la prensa ella se empeña en mencionar a cada una. 

    Cantó para Fidel Castro y también para Obama, poco después de que el expresidente estadounidense comenzara junto a su entonces par cubano Raúl Castro el proceso de normalización de las relaciones internacionales entre ambos países.

    Cuando le preguntan sobre política Omara es contundente. "No hablo de política, no sé ni me gusta. Yo lo que hago es arte", sostiene. Argumenta que lo suyo es la música, y que lo que ha buscado siempre es llevar el universo de la música cubana a todas partes del mundo, y tratar de mantener viva esa tradición de la que ha logrado que su nombre sea síntesis. 

    "Al mundo de hoy lo veo con dolor y con mucha tristeza", dice sin embargo. Habla de Latinoamérica, de la necesidad de luchar para terminar con la inmensa pobreza que existe en la región, y de su país. "Mi pueblo cubano, que quiero mucho, ha jugado un papel por importante en mi vida, por ser tan tenaz, aguerrido y fuerte. Por eso los artistas cubanos seguimos adelante", sostiene. Es optimista, de todos modos, casi como un sello personal, y confía en que los procesos de cambios y programas sociales que vive la Cuba de hoy servirán para que "el país y el pueblo sigan mejorando". 

    Los cantantes cubanos Omara Portuondo e Ibrahim Ferrer.
    Omara Portuondo e Ibrahim Ferrer

    Omara tiene 90 pero no pasa de moda. Hizo del son y el bolero furor internacional como parte de la reconocida orquesta cubana Buena Vista Social Club creada en los 90, junto a nombres como Ibrahim Ferrer, Compay Segundo y Rubén González, pero también se animó a cantar con artistas más jóvenes, como la cantante mexicana Natalia Lafourcade y la inglesa Joss Stone. Sigue de cerca la música latinoamericana actual y destaca la labor de sus representantes más jóvenes. 

    La familia y el canto son las dos cosas más importantes en su vida, aunque nunca se separan cuando habla de ellas. Recuerda la radio que había en su casa como un objeto preciado, que le permitía hacer de su casa una pista de baile familiar. Recuerda en particular escuchar junto a ellos Veinte Años, de María Teresa Vera, uno de esos boleros que inmortalizó, uno de sus favoritos. Ahora su familia es más pequeña, su hijo Ariel y su nieta Rossio. Ambas cosas la definen, esas dos y tres adjetivos más que se han vuelto su epíteto de vida: sana, sabrosa y cubana.

    Etiquetas:
    música, Cuba
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