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    RÍO DE JANEIRO (Sputnik) — El presidente brasileño Jair Bolsonaro desautorizó a su ministro de Salud, Eduardo Pazuello, que el 20 de octubre anunció un acuerdo con el gobierno del estado de Sao Paulo para comprar 46 millones de dosis de la vacuna contra el COVID-19 desarrollada por el laboratorio chino Sinovac.

    Bolsonaro desautorizó a su ministro y negó la compra a través de las redes sociales, respondiendo al comentario de un usuario de 17 años que pedía que el Gobierno no comprase la vacuna porque quería "tener un futuro, pero sin interferencia de la dictadura china", a lo que Bolsonaro respondió: "NO SERÁ COMPRADA" (en mayúsculas).

    Otro internauta acusó al ministro de Salud de traicionar al presidente al cerrar ese acuerdo de compra y dijo que Bolsonaro se equivocó de nuevo con alguien de su equipo: "Cualquier cosa publicada, sin comprobación, se convierte en TRAICIÓN", respondió Bolsonaro.

    En otro comentario, una seguidora del presidente escribió que al parecer había en el Ministerio un "Mandetta milico", en referencia al exministro de Salud Luiz Henrique Mandetta, que dejó el cargo en los primeros meses de la pandemia tras fuertes enfrentamientos públicos con Bolsonaro.

    "Todo será aclarado hoy, tenga claro que no compraremos vacuna china, buenos días", respondió el presidente a ese último comentario.

    Bolsonaro dijo que para su Gobierno, cualquier vacuna, antes de llegar a la población, tiene que estar validada por el Ministerio de Salud y certificada por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa): "El pueblo brasileño no será cobaya de nadie", añadió.

    "No se justifica un aporte financiero billonario en un medicamento que ni siquiera superó su fase de test; ante lo expuesto, mi decisión es no adquirir la citada vacuna", zanjó.

    En realidad, el mensaje de Bolsonaro incita a la confusión, ya que todas las vacunas que se están testando en Brasil tienen que contar con el aval del Ministerio y de la Anvisa antes de poder aplicarse a la población, y la desarrollada por China no es una excepción.

    Bolsonaro argumentó que no se puede invertir en un medicamento cuya eficacia aún no está probada, pero en cambio su Gobierno sí que aceptó pagar 100 millones de dólares para garantizarse el acceso a la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, que está en la misma fase que la vacuna de Sinovac, conocida como "Coronavac".

    Tanto la "Coronavac" como la vacuna de AstraZeneca están siendo testadas desde hace semanas en miles de voluntarios de varias regiones de Brasil sin que se hayan registrado incidencias.

    Ministerio de Salud sobre la compra de las vacunas chinas

    El Ministerio de Salud de Brasil dijo que no acordó comprar vacunas contra el COVID-19 del laboratorio Sinovac.

    En un comunicado, el Ministerio quiso "aclarar" que el acuerdo era "un protocolo de intenciones entre el Ministerio de Salud y el Instituto Butantan, sin carácter vinculante, gran socio del Ministerio de Salud en la producción de vacunas para el Programa Nacional de Inmunizaciones".

    El Instituto Butantan es un centro público que depende del gobierno del estado de Sao Paulo (sureste), y que hace meses ya llegó un acuerdo con Sinovac para testar y producir su vacuna contra el COVID-19, la conocida como Coronavac.

    Desde entonces, las autoridades de Sao Paulo pedían al Gobierno que se implicase para comprar más dosis y garantizar que llegasen al máximo de brasileños posible.

    Ahora, el Ministerio dice que hubo una "interpretación equivocada" de las palabras del ministro en la reunión y que "no hubo ningún compromiso con el gobierno del estado de Sao Paulo o con su gobernador en el sentido de la adquisición de vacunas contra el COVID-19".

    "Es otra iniciativa más para intentar proporcionar una vacuna segura y eficaz para nuestra población, en este caso con una vacuna brasileña, si están disponibles antes que otras posibilidades; no hay intención de comprar vacunas chinas", apunta el ministerio.

    Al hablar de "vacuna brasileña" el Ministerio deja entrever que daría su visto bueno a las Coronavac que produciría el Instituto Butantan en Sao Paulo con la transferencia de tecnología del laboratorio Sinovac, pero que no pretende importar dosis directamente de China.

    Reacción de los gobernadores

    Buena parte de los gobernadores de Brasil expresó su descontento con la decisión del presidente de que el Gobierno no compre dosis de la vacuna desarrollada por Sinovac.

    El gobernador de Sao Paulo, Joao Doria (principal defensor de la vacuna de Sinovac y rival político del presidente) pidió este 21 de octubre "humanidad" a Bolsonaro y que reconsidere su decisión: "Aprovecho para pedir al presidente que tenga grandeza y lidere a Brasil en la salud, en la vuelta de los empleos… Nuestra guerra es contra el virus, no en la política y no uno contra otro", dijo en una comparecencia pública en Brasilia.

    Doria dijo que el ministro actuó en base a la ciencia, la salud y la medicina, priorizando la salud de los brasileños, y añadió: "No hay razón para censurar o recriminar a un ministro de Salud por haber actuado correctamente en nombre de la ciencia y de la vida; hay que aplaudirlo".

    El 20 de octubre, el ministro Pazuello se reunió con todos los gobernadores de Brasil y anunció que "la vacuna del Butantan será la vacuna de Brasil" y que la campaña de vacunación podría empezar en enero.

    Despejó así las dudas de las autoridades de Sao Paulo, que desde hace semanas pedían que el Gobierno se comprometiera financieramente y ayudara a comprar más dosis de la vacuna para inmunizar a todos los brasileños.

    Bolsonaro ya había insinuado varias veces en público sus dudas sobre la eficacia y seguridad de la vacuna china, la última diciendo que el país debería aplicarla primero en su población antes de ofrecerla a otros países.

    Las reticencias hacia la vacuna desarrollada por Sinovac tienen relación con la guerra ideológica que Bolsonaro y sus aliados traban contra China, principal rival de EEUU, país con el que el actual Gobierno brasileño se alió de forma preferencial.

    Detrás de las críticas de Bolsonaro a la vacuna china también hay cuestiones internas; su principal impulsor en Brasil es el gobernador en Sao Paulo, Joao Doria, rival político con el que mantuvo fuertes enfrentamientos por su defensa de las restricciones a la movilidad social para atajar la expansión del virus.

    En los últimos días, Bolsonaro y Doria también se enfrentaron públicamente por la obligatoriedad de la vacuna contra el COVID-19; el gobernador de Sao Paulo dijo que será obligatoria, pero el presidente replicó que no obligará a nadie a vacunarse.

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    vacuna, China, Brasil, Jair Bolsonaro, coronavirus
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