En directo
    América Latina
    URL corto
    0 23
    Síguenos en

    El asesinato de Silvia Saravia a manos de su esposo, el empresario Jorge Neuss, sacudió a la alta sociedad argentina que la pareja integraba. Al tiempo que la investigación judicial confirmaba que se trató de un feminicidio, la indignación se centró en la forma en que allegados decidieron despedir a la víctima y su asesino.

    El Cementerio de la Recoleta tuvo un inusual movimiento en la mañana del martes 13 de octubre. A pesar de las restricciones impuestas por la pandemia de COVID-19 en Buenos Aires, decenas de personas se acercaron para participar del entierro conjunto de Silvia Saravia y de Jorge Neuss.

    La fotografía de ambos, sonrientes y abrazados, que se exhibía mientras el cura oficiaba una misa podía hacer creer a alguien que una tragedia se había llevado al matrimonio al mismo tiempo. Sin embargo, se trataba del último feminicidio en sacudir a la sociedad porteña.

    Jorge Neuss era conocido por integrar el selecto grupo de empresarios argentinos que siempre aparecía junto a importantes figuras de la política argentina en eventos benéficos y sociales. Según repasa una crónica del diario argentino Página 12, Neuss era nieto de Herman Heuss, un alemán que en la última década del siglo XIX arribó a Argentina para fundar una empresa de sodas. Un siglo después, su nieto aprovechó las privatizaciones impulsadas por los gobiernos de Carlos Menem (1989-1999) para ampliar el negocio y girar en los rubros agropecuario, inmobiliario, financiero y energético.

    El nombre de Neuss y el de su esposa Silvia Saravia eran habituales en las páginas que cubrían eventos sociales pero saltaron a la plana policial el 10 de octubre, cuando ambos fueron encontrados sin vida en su residencia del exclusivo Martindale Country Club, un barrio privado ubicado en la localidad de Pilar, al norte de Buenos Aires. Si bien la pareja tenía su residencia permanente en Recoleta, habían decidido pasar la cuarentena en esa vivienda.

    La investigación del caso, seguida de cerca por medios argentinos, posibilitó descartar la primera hipótesis, que indicaba que podía haberse tratado de un pacto suicida. Muy lejos de eso, las pericias permitieron establecer que el hombre sorprendió a Saravia en el baño de la habitación que ambos compartían, forcejeó con ella, la tomó del cabello y le disparó en la cabeza. Luego, el asesino se disparó en la sien.

    Las declaraciones de las empleadas domésticas que se encontraban en la residencia indicaron que la pareja había tenido una pelea en la noche anterior que llevó a Saravia a abandonar la residencia y pasar la noche en la casa de una de las hijas del matrimonio. El motivo exacto de la pelea entre ambos aún no pudo determinarse.

    Con la investigación judicial en marcha, y con toda Argentina hablando del caso, los cuatro hijos de la pareja organizaron un entierro conjunto. La ceremonia, que conmemoraba a Saravia en el mismo acto que su asesino, agregó más polémica y exposición mediática al caso.

    Silvia Saravia no solo fue despedida junto a su asesino en el entierro sino también en las decenas de avisos fúnebres publicados luego del crimen en la prensa argentina. Un relevamiento del periodista argentino Bernabé Fernández Moyano da cuenta de la magnitud del problema.

    Cumplido el entierro, la Justicia continúa investigando el caso para intentar determinar si Neuss planeó el crimen contra su esposa, a pesar de que el suicidio del asesino extinguió la posible pena que pudiera recibir.

    Etiquetas:
    feminicidios, Argentina
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook