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    LA PAZ (Sputnik) — Jeanine Áñez llegó al Gobierno boliviano haciendo promesas de democracia y paz, y está cerca de terminar su gestión transitoria sin cumplir esos propósitos.

    Aunque como gobernante por breve tiempo tenía la misión principal de reponer el orden constitucional, su promesa principal —primero solo insinuada y luego proclamada abiertamente— fue la de aniquilar al Movimiento Al Socialismo (MAS), poniendo fin a la vida política de Evo Morales y desmontando el "proceso de cambio" o "dictadura" de los 14 años pasados.

    Las siguientes son promesas destacadas que Áñez no pudo cumplir:

    • Eliminación del MAS: El partido de Morales se ha rearticulado aún con su jefe exiliado y nunca perdió su condición de favorito en las encuestas preelectorales. El expresidente indígena sigue presente a diario en la política boliviana, por actuación propia o por incontables referencias de seguidores y rivales, en particular estos últimos, miembros del Gobierno transitorio, que dedican tiempo diario a desacreditar al exgobernante y lo que él representa. El "proceso de cambio" dista mucho de estar acabado.
    • Elecciones en 90 días: No solo promesa inaugural sino mandato constitucional, este plazo para convocar a elecciones fue ampliamente rebasado. Primero fue la demora en la recomposición del Tribunal Electoral, cuyos anteriores miembros fueron perseguidos y encarcelados por el régimen transitorio, mediante un pacto político que amplió la transición y fijó los comicios para el 3 de mayo. Luego, por la pandemia, la votación fue pospuesta sucesivamente para agosto, septiembre y finalmente 18 de octubre. Áñez intentó inclusive postegarlas más.
    • No candidata: Con voz entrecortada por el llanto, Áñez prometió en sus primeros días de Gobierno transitorio que ella no sería candidata en los comicios que entonces se negociaban. El 24 de enero de 2020, después de la convocatoria electoral, anunció su candidatura por una alianza liderada por su partido Demócratas, que había logrado apenas 4% de votos en 2019.
    • Pacificación: Declaró a la pacificación como su primer gran objetivo, pero apenas dos días después de asumir el mando firmó un decreto que autorizó el uso de fuerza militar contra manifestantes opositores y liberó a los uniformados de responsabilidades penales por la represión. Saldo: una veintena de manifestantes muertos y un estado permanente de tensión entre el Gobierno transitorio y los movimientos sindicales y sociales.
    • Primero la salud: Esta consigna-promesa ante la pandemia de COVID-19 fue uno de los argumentos utilizados por Áñez para justificar la prolongación de la transición y la postergación de las elecciones. Tras meses de denuncias de que el sistema de salud heredado era la causa de las dificultades para combatir a la pandemia, resultaba evidente que tanto o más pesaron las malas decisiones gubernamentales, agravadas por sonados casos de corrupción en la compra de materiales hospitalarios, como respiradores.
    • Cuidado de la economía: En vez de asegurar el funcionamiento de la economía en un entorno de crisis, el afán de desmontar lo hecho por el MAS devino en inestabilidad de autoridades y empresas públicas, y caída de la confianza ciudadana. El Producto Interno Bruto se contraerá este año en más de 6,0% según la más reciente previsión oficial. Esto se debe en buena parte a la pandemia, pero el discurso de Áñez contra el MAS no ha logrado que los ciudadanos comunes olviden los 14 años pasados de estabilidad y crecimiento promedio de 5,0%.
    • Coordinación de poderes: Áñez prometió respetar el mandato constitucional de coordinación de poderes. Pasó casi permanentemente enfrentada al Parlamento controlado por el MAS e incluso lo desafió ratificando a un ministro censurado y recibiendo un crédito del FMI no autorizado por el órgano legislativo. Además, dispuso ascensos de militares sin la debida autorización del Senado.
    • Independencia judicial: Proclamó que su llegada al Gobierno pondría fin al sometimiento de la justicia al Ejecutivo. Ha utilizado a jueces, fiscales y Policía para amedrentar y perseguir a Morales y sus colaboradores y seguidores. Las denuncias contra el anterior Gobierno suman decenas y se ha publicado una lista de casi 600 exfuncionarios en vías de ser procesados por diversos delitos atribuidos al MAS. Jueces y fiscales que no seguían la línea gubernamental fueron procesados.

    Áñez anunció recientemente, tras renunciar a su candidatura, que iniciaba el período de transición al nuevo Gobierno, pero reactivó su "contracampaña" de ataques al MAS, utilizando para ello los recursos públicos a su alcance: televisión estatal, viajes y actos oficiales.

    Una semana antes de las elecciones, llamó abiertamente a votar por el candidato opositor que sea capaz de impedir el retorno del MAS y del "tirano" Morales.

    Tema:
    Elecciones generales en Bolivia (2020) (166)
    Etiquetas:
    política, Bolivia, Jeanine Áñez
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