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    Diseminado por su territorio, Argentina guarda un extenso circuito de museos dedicados a la figura de Ernesto Che Guevara. En diálogo con Sputnik, su hermano Juan Martín y el director del Hogar Misionero Juan Perié reflexionaron sobre por qué el revolucionario no dejará nunca de ser "historia viva".

    Juan Martín Guevara, uno de los hermanos menores del Che, todavía recuerda la campaña publicitaria que la gigante alemana Mercedes Benz hizo en 2012, utilizando la imagen del rosarino para promocionar un nuevo vehículo que pretendía presentar como "revolucionario".

    En diálogo con Sputnik horas antes de que se cumplan 53 años desde el asesinato de Ernesto Guevara, su hermano trajo a colación el episodio de la marca alemana como uno de los ejemplos más gráficos de cómo el revolucionario no deja de ser un ícono sumamente atractivo para el mundo, incluso para las grandes empresas.

    "Por qué después de 53 años de su asesinato el Che está cada vez más presente es una pregunta fundamental, porque si no ¿para qué serviría hacer un programa turístico de algo que no atrae?", interrogó.

    En efecto, desde hace una década Juan Martín Guevara, quince años menor que el Che, apadrina lo que se conoce como Los Caminos del Che, un programa turístico y cultural que articula a los puntos dedicados al recuerdo del revolucionario en Argentina: la ciudad de Rosario, en Santa Fe; el Museo Hogar Misionero del Che en Caraguatay, Misiones; el Museo Casa Ernesto Che Guevara en Alta Gracia, Córdoba y el Museo La Pastera en San Martín de los Andes, Neuquén.

    Para Guevara, el ejemplo de Mercedes Benz es útil para comprender como, si bien todo el mundo conoce la imagen del Che, "muchos se preguntan si es cubano o no sabe bien", por lo que son necesarios los espacios que reivindican su historia, marcada por sus orígenes argentinos. "Él se fue de Argentina y llega a Cuba a los 30 años y muere a los 30, por lo que la mayoría de su vida fue en Argentina", apuntó.

    "Es muy importante saber de dónde es pero también cuál era su vida, cuál fue su familia y cómo se formó. Los museos tienen esa importancia, no la de mostrar el cepillo de dientes que utilizó o la cama en la que durmió sino mostrar cómo era la familia y dónde vivió", remarcó.

    Para el hermano del Che, es fundamental que los museos argentinos dedicados a Ernesto Guevara hagan "historia viva" al poner énfasis en la historia familiar que lo llevó a nacer en Rosario, pasar sus primeros años en Misiones, vivir en Córdoba y luego recibirse de médico en Buenos Aires.

    Esa memoria viva es, según su hermano, lo que garantiza que la figura del comandante de la Revolución Cubana siga existiendo a pesar de su asesinato en Bolivia en octubre de 1967. "Con el asesinato intentaron hacerlo desaparecer. No pudieron y cada vez crece más, intentaron congelarlo, hacerlo una estatua, manipularlo o quitarle la esencia de las cosas por las que luchó", sostuvo su hermano.

    Sin embargo, la figura resistió. Según Juan Martín Guevara, esto se debe también a que las causas de su lucha armada y política "están hoy tan o quizás más presentes ahora: la inequidad, la desigualdad, la guerra, el dominio de las corporaciones".

    La imagen del Che convertida en un ícono pop podría ser un síntoma de ese intento de quitarle lo esencial pero para Juan Martín Guevara hasta puede jugar a favor.

    "Tenemos la ventaja de que el Che es conocido como imagen. Hay que ponerle contenido. La pelea no es destruir el marketing porque es imposible, lo que hay que hacer es darle contenido y que además de ser reconocido como guerrillero o como buen mozo, sea reconocido por sus ideales", reflexionó.

    Para Juan Martín Guevara, el circuito de los museos "pone al Che vivo, ahí" y al alcance de visitantes argentinos y extranjeros que llegan. "La gente que llega al lugar pregunta y hay que darle respuesta. Lo importante no es poner el cepillo de dientes sino explicar y dar conocimiento de cómo fue su vida y cómo se formó esta persona que hoy es una imagen", complementó.

    La extensa geografía argentina plantea un desafío difícil de subsanar para quienes quieren visitar todo el circuito de memoriales del Che. Es que entre la provincia de Misiones y la de Neuquén hay más de 2.000 kilómetros. "Que alguien venga de afuera y haga todo el tour parece bastante difícil", admitió Guevara.

    La mejor alternativa es, entonces, elegir el museo del Che a visitar de acuerdo a otros atractivos que también pueden tener las ciudades en las que están emplazadas. Así, Caraguatay tiene la selva misionera, Alta Gracia las sierras cordobesas, Rosario su gastronomía y actividad cultural y San Martín de los Andes los paisajes naturales del sur argentino.

    Fachada de la antigua casa de Ernesto Che Guevara en Alta Gracia, el primer museo en su homenaje en Argentina
    © Foto : Patrícia Álvares / Archivo personal
    Fachada de la antigua casa de Ernesto Che Guevara en Alta Gracia, el primer museo en su homenaje en Argentina

    La otra gran falencia del circuito es, según Guevara, la ausencia de la Ciudad de Buenos Aires, donde la familia Guevara vivió y dónde el Che se recibió de médico antes de emprender su viaje por América Latina. El contexto político de la Ciudad, un bastión electoral de la derecha argentina, hace difícil el reconocimiento de su figura.

    "El tema no es fácil porque las posiciones son posiciones y el Che no es neutral. Tomar una actitud positiva frente a alguien que está interpelando a los pueblos a liberarse es complicado y obviamente a los grandes empresarios no les hace ninguna gracia que se reivindique el Che es argentino", explicó.

    A pesar de esas resistencias, la figura del revolucionario sigue presente en Argentina, la región y el planeta. "En cada uno de los conflictos que hay en el mundo aparece una bandera del Che", sintetizó.

    En momento de avance de gobiernos de derecha en América Latina, el símbolo del rosarino cobra más vigencia, agregó su hermano, que lo ubicó como uno de los referentes que busca "la gente común que pelea por su situación".

    La Pastera, un museo en honor al 'Che' en la Patagonia argentina
    © Foto : Cortesía de La Pastera
    La Pastera, un museo en honor al 'Che' en la Patagonia argentina

    Misiones, uno de los museos más pintorescos del Che

    Con poco más de 3.000 habitantes, la colonia Caraguatay es un pequeño poblado de la provincia de Misiones, en el noreste argentino, marcada por la producción de yerba mate, la forestación y la ganadería. Podría ser una localidad más de la provincia sino fuera porque, a finales de la década del veinte, Ernesto Guevara Lynch y Celia de la Serna se mudaron al lugar para colocarlo definitivamente en la historia.

    La casa en la que vivieron cerca del río Paraná, mientras administraban una plantación de yerba mate, sobrevivió al paso del tiempo y en 2005 fue reconvertida en el Museo Hogar Misionero del Che. Y si bien el revolucionario nació en Rosario por la falta de servicios médicos en Misiones, los misioneros reivindican sus derechos sobre esos primeros años de vida que el pequeño Ernesto vivió en el cálido y húmedo clima de la zona.

    Juan Domingo Perié, administrador del museo, contó a Sputnik que el museo se encuentra "en medio de la selva" y constituye una excusa perfecta para que los visitantes —que hasta 2019 se repartían a razón de 70% y 30% entre nacionales y extranjeros— conozcan mejor la riqueza natural misionera.

    Pero además, el museo cuenta con cuatro salas. La primera y principal, destacó Perié, cuenta a través de textos y fotografías esos primeros años del Che en Caraguatay. Una segunda sala retrata el periplo del joven médico por América Latina en los viajes que compartió con Alberto Granado primero y con Carlos Calica Ferrer después. Este último visitó el museo en 2019 y Perié recordó su emoción cuando se vio retratado en las imágenes.

    Una tercera sala ya ilustra al Che revolucionario y con relevancia política mundial. Además de la Revolución Cubana, la sala recuerda las incursiones del revolucionario en el Congo y Bolivia.

    La cuarta sala, la que Perié define como la más "emotiva", no tiene al Che como centro sino a una treintena de jóvenes misioneros que desaparecieron durante la última dictadura militar argentina.  La sala, bautizada en nombre de uno de ellos, Félix Escobar, sirve como homenaje a lo que Perié define como "una generación que desapareció y que me animó a decir que sentía admiración por Guevara".

    Como complemento a las salas, el museo realiza una activa labor de educación ambiental con alumnos de escuelas y secundarios de la provincia. Si bien los niños más pequeños se interesan más por los juegos planteados, los de secundario ya se interesan más por la figura del revolucionario, sumando cada vez una nueva generación que pasa a conocer a uno de los rostros más conocidos en el planeta.

    Etiquetas:
    Argentina, Revolución Cubana, Cuba, Ernesto Che Guevara
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