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    La ciudad de La Paz intenta volver a la normalidad luego de medio año de encierro. La oleada de contagios de coronavirus desnudó la precariedad del sistema de salud, que causó desesperación y sufrimiento en la población. Ahora, espera las elecciones presidenciales con la esperanza de tener un Gobierno elegido democráticamente.

    Las calles de La Paz, como en la mayor parte de Bolivia, volvieron a llenarse de trajinar social, luego de seis meses de confinamiento, saturación del sistema sanitario y cementerios. Sin embargo, la tolerancia a las actividades sociales, en el marco de las campañas electorales de los siete candidatos a la Presidencia del país, lleva a que se junten muchas personas. 

    A su vez, las aglomeraciones desatan pasiones políticas, que a menudo terminan en enfrentamientos violentos entre militantes del Movimiento Al Socialismo (MAS) y Comunidad Ciudadana (CC). O entre el MAS y Creemos, el partido del expresidente del Comité Pro Santa Cruz Luis Fernando Camacho, quien lideró las revueltas que culminaron en el derrocamiento del entonces presidente Evo Morales, el 10 de noviembre de 2019.  

    El Prado paceño es la avenida más transitada de esta ciudad que, junto a El Alto, suman más de 1,5 millones de habitantes. Por aquí transcurrieron algunos de los hechos más importantes de la historia boliviana. Por aquí desfilaron durante décadas los sindicatos mineros haciendo estallar sus dinamitas que estremecían los edificios. Por aquí rodaron los tanques de sucesivas dictaduras militares, escenas que aún quedan en la memoria de quienes empiezan a pintar canas.

    En estas calles, el 21 de noviembre de 2019, fue reprimida por la Policía una marcha que llevaba ocho féretros, de ciudadanos alteños asesinados en la masacre de Senkata. Asimismo, el pasado julio, sobre el mismo asfalto caían muertos ciudadanos fulminados por el coronavirus. Es el mismo paseo de El Prado por donde este 6 de octubre de 2020 hormiguean incesantemente miles de paceñas y paceños desconfinados, todos de rigurosa mascarilla y respetuosos de los protocolos.

    • Desconfinamiento en La Paz
      Desconfinamiento en La Paz
      © Sputnik / Sebastián Ochoa
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      Desconfinamiento en La Paz
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      Desconfinamiento en La Paz
      © Sputnik / Sebastián Ochoa
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    © Sputnik / Sebastián Ochoa
    Desconfinamiento en La Paz

    "Creo que si algo nos ha dejado en Bolivia la pandemia es la evidencia de que las personas estamos echadas a la suerte y a la incertidumbre", dijo a Sputnik Marcelo Arequipa, doctor en Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Madrid y catedrático de la Universidad Católica Boliviana (UCB).

    "Lejos de sentir protección por parte del Estado para atender la pandemia, más bien se ha evidenciado que tenemos un Estado o un Gobierno que administra el Estado con una lógica de securitización de la política", agregó.

    ¿A qué se refiere Arequipa con este término? "Una lógica de securitización implica tratar temas sensibles sanitarios como temas de Estado para controlar a la población, para limitar el acceso a la discusión pública sobre ciertos temas. Por ejemplo, las denuncias sobre grandes casos de corrupción en la compra de respiradores españoles", recordó el politólogo.

    En mayo de 2020, llegaron a Bolivia 170 respiradores destinados a tratar la pandemia de COVID-19. Era parte de un trato por comprar 500 de estos aparatos por 5 millones de dólares. Cuando Bolivia realizó un primer pago de 2,2 millones de dólares, trascendió que cada ventilador costaba 7.429 dólares, pero habían sido pagados con sobreprecio a 28.080 dólares cada uno.

    "A esto se suma el uso arbitrario de medios del Estado, por ejemplo las avionetas estatales que se utilizaron para transportar de manera discrecional a gente muy cercana a ministros de Estado o familiares de la presidenta [Jeanine Áñez]. Más bien, podrían haber usado esos vuelos para llevar insumos hospitalarios o para intentar atender a los enfermos por coronavirus", comentó Arequipa.

    La pandemia y la política en Bolivia

    Calles de La Paz
    © Sputnik / Sebastián Ochoa
    Calles de La Paz

    Desde marzo de 2020 hasta el 5 de octubre, en La Paz se contabilizaron 34.500 contagios de COVID-19 y 1.050 fallecimientos, según datos del Ministerio de Salud. En todo el país, se registraron 137.000 casos en el mismo lapso. Pero un estudio de la Fundación Milenio estimó otra cifra: 1,2 millones de personas enfermas hasta este punto de la pandemia.

    "Se merecen todo el respeto las personas que se han curado. Es un mérito individual de cada uno, no un mérito de una Administración estatal que está dedicada a ayudar a su población", evaluó Arequipa.

    En diálogo con Sputnik, la psicóloga social Jenny Ybarnegaray analizó los meses críticos de la pandemia con otra mirada: "Pienso que no hay que ser lapidario con nadie, porque esta ha sido una situación mundial catastrófica. No creo que haya que echar los perros sobre nadie. Más bien, creo que hay que tener una actitud positiva y propositiva. En ese marco, creo que el tratamiento de la pandemia pudo haber sido mejor", expresó. 

    "Esta pandemia ha desnudado la precariedad del sistema de salud, que hemos heredado del Gobierno de Evo Morales (2006-2019). No se han tomado previsiones, estábamos peor de lo que suponíamos. La situación ha sido muy complicada", consideró Ybarnegaray.  

    La psicóloga dijo cuál es su pálpito para las próximas elecciones presidenciales, del 18 de octubre: "Francamente, espero que sea Carlos Mesa (presidente entre 2003 y 2005) el que tenga la mejor votación. Lamentablemente, la gente del MAS ya ha manifestado que si los resultados no se parecen a lo que ellos esperan, van a hacer problemas. Es de esperar eso, porque se corresponde a su comportamiento que ya conocemos", afirmó.

    Ybarnegaray confesó que ella también apoyó a Evo Morales, 10 años atrás, pero hoy se arrepiente de haberlo hecho. "Siempre he sido una persona de izquierda, siempre he apostado por proyectos orientados al bien común de la sociedad para mejorar la situación de la gente más desfavorecida", explicó. 

    Elecciones en Bolivia en 2020

    Desconfinamiento en La Paz
    © Sputnik / Sebastián Ochoa
    Desconfinamiento en La Paz. Plaza Murillo

    Para el analista político Arequipa, es inquietante el escenario postelectoral. "Me preocupa la posibilidad de que se dé un resultado ajustado. Que se vaya a segunda vuelta o que gane alguien en primera vuelta, [igual] va a generar un clima de crispación. Eso puede servir como excusa perfecta para que alguien de mala manera intente generar un problema más grande", opinó. 

    "No son atinadas las declaraciones del ministro [de Gobierno, Arturo] Murillo, cuando dijo que acaban de comprar armamento para contener las protestas sociales próximas a los días de elecciones. Según él, el MAS estaría maquinando una suerte de plan de desestabilización política", contó el politólogo y agregó: "Aunque se hubiera comprado armamento, no es atinado amenazar diciendo que van a ejercer la fuerza". 

    A su juicio, "la gente en este país está cansada de arrastrar esta crisis política, quiere que se resuelva de una vez esto. La gente no va a salir a protestar para generar escenarios de conflicto porque hay preocupaciones más urgentes que la política, como son la situación económica y la salud". 

    El catedrático no se arriesgó a mencionar un posible ganador en las elecciones presidenciales. "Esa misma noche se resolverá. No podría ser tan categórico como para decir quién creo que va a ganar. Será un final abierto. Hay una gran bolsa de electores que aún no se han decidido, o no quieren decir por quién van a votar", remarcó.

    ¿Qué dicen las encuestas? 

    La última encuesta de Ciesmori, presentada el 30 de septiembre, vaticinó una posible segunda vuelta entre Luis Arce, candidato del MAS, y Carlos Mesa. El delfín de Evo Morales obtendría el 30,6% de votos frente al 24,7% del hombre de CC, quien presidió Bolivia entre 2003 y 2005, porque era vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, quien abandonó el país luego de causar la Guerra del Gas, que dejó 67 muertes en octubre de 2003.

    Luis Arce, candidato presidencial del MAS
    © REUTERS / David Mercado
    Tercero quedaría Camacho, con el 12,7%. Y cuarto el candidato Chi Hyung Chung, con el 2,5%.

    Los desencuentros en la sociedad boliviana están en sus raíces. Ya en 1555, el emperador de España Carlos V otorgó a La Paz su escudo de armas, que lleva la leyenda: "Los discordes en concordia, en paz y amor se juntaron y pueblo de paz fundaron para perpetua memoria". 

    Ya pasaron 445 años y esa frase sigue siendo un lindo deseo que no logra cumplirse. En el siglo XVI, "los discordes" eran los pueblos indígenas y los colonizadores europeos, que lucharon por la posesión de esta tierra finalmente llamada Bolivia, que se refundó en 2010 como Estado Plurinacional.

    Hoy, en la población boliviana se percibe el deseo de reponerse de este enfrentamiento histórico y finalmente ser esos concordes. Y si las próximas elecciones pueden ayudar a resolver ese dilema, mejor.

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    salud pública, crisis económica, coronavirus en América Latina, pandemia de coronavirus, Gobierno de Bolivia, Luís Arce Catacora, Carlos Mesa, Jeanine Áñez, Evo Morales, El Alto de La Paz, elecciones, La Paz, Bolivia
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