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    CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), fundado por el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador en México y registrado oficialmente en 2014 con vistas a las elecciones que ganó con 53% de votos en 2018, encara una compleja elección interna para escoger nueva dirigencia nacional.

    Esa disputa por las riendas del partido mayoritario en el Congreso será clave de cara a los comicios intermedios de julio de 2021, cuando se renovarán los 500 escaños de la Cámara de Diputados, los gobiernos de la mitad de los 32 estados y el 80% de las alcaldías.

    La disputa por la dirección del movimiento creado por el líder de la izquierda nacionalista, tras abandonar el Partido de la Revolución Democrática (PRD, centroizquierda) que lo llevó a gobernar la capital (2000-2005) y lo postuló dos veces (2006 y 2012), incluye amargas acusaciones mutuas "fraude" y denuncias penales por peculado.

    Ese clima de intolerancia entre correligionarios obligó a la intervención del Tribunal Federal Electoral y del Instituto Nacional Electoral, señaló a Sputnik Carlos González, analista de la iniciativa Partidos Transparentes, que exige a los políticos cumplir con sus obligaciones de transparencia ante la ciudadanía.

    "Los partidos son fundamentales para la democracia y lo que está ocurriendo en Morena, su imposibilidad para autogobernarse, debe preocupar a todos los mexicanos", indicó Gonzalez, quien fue expresidente el Instituto para la Democracia.

    El principal aspirante a la dirección del movimiento que reivindica tradiciones históricas profundas, es Mario Delgado, coordinador del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados.

    Sus principales rivales son: una exdirigente del partido, acusada de malversación de fondos por sus propios compañeros, la empresaria Yeidckol Polevnsky; y Porfirio Muñoz Ledo, octogenario parlamentario que le impuso la banda presidencial a López Obrador, al presidir el Congreso en el primer periodo legislativo "morenista".

    La lista la completan Adriana Menéndez e Hilda Mirna Díaz, con pocas probabilidades en las encuestas.

    Un partido para su líder

    Morena fue creado por López Obrador en 2012, sumando buena parte de la dirigencia de la izquierda moderada del PRD, encabezada por el actual canciller Marcelo Ebrard, quien también gobernó la capital con ese partido, que hoy es opositor como su tradicional emblema del sol azteca amarillo.

    El actual jefe de Estado dio un giro pragmático aliándose con líderes evangélicos y viejos exmilitantes de los partidos tradicionales Acción Nacional (PAN, centroderecha) y Revolucionario Institucional (PRI exgobernante), que hasta entonces habían gobernado a México.

    Esa disparidad en su conformación es la que ahora amenaza la estabilidad del partido.

    "Morena protagoniza un espectáculo lamentable y errático que está arrastrando a las instituciones electorales, cuando estamos iniciando el proceso de los comicios de 2021", añadió González, quien además de su actividad académica fue integrante del Consejo Electoral en la capital del país.

    Acusaciones de corrupción y uso de los mecanismos internos para favorecer candidaturas, son fuertes acusaciones entre los candidatos.

    Una encuesta publicada este martes por el diario económico El Financiero señala que Delgado, considerado un hombre cercano al actual canciller y de línea moderada, tendría un 28% de las preferencias para dirigir a Morena, seguido por Polevnsky y Muñoz Ledo, ambos con 20% de los apoyos.

    Polevnsky acusa a Delgado de violar los estatutos del partido, al no renunciar a su posición en la Cámara de Diputados, y de inventar "embustes" acerca de su supuesta malversación de fondos de Morena.

    Debate árido

    La lucha fraticida con poca sustancia programática podría dejar graves secuelas de cara a la campaña para las elecciones de mitad de periodo presidencial de 2021, cuando la oposición buscará arrebatarle a Morena el control del Congreso y la mayoría en las gobernaciones en juego.

    La aridez de la disputa incluso ha llevado al Tribunal Electoral, que en México también válida la legitimidad de las elecciones internas de los partidos, a plantear la posibilidad de suspender el proceso, que debía arrojar resultados el 10 de octubre próximo.

    "El tamaño de las heridas que queden tras la disputa interna, puede hacer que estas no se cierren adecuadamente de cara al 2021", estima González.

    Al proceso interno y los comicios de 2021 se suma una consulta popular propuesta por el presidente, para llevar ante tribunales a cinco expresidentes por presuntos delitos, que la Suprema Corte avaló la semana pasada.

    López Obrador teme que los militantes de su partido se desanimen ante la magnitud de la confrontación interna, y salió a moderar la disputa.

    "Que no se confundan los dirigentes, es el pueblo el que manda y decide y se le debe respetar; al carajo con el oportunismo: hay mucho pueblo para tan poco dirigente", les espetó a sus compañeros desde su tribuna diaria de Palacio Nacional, su residencia oficial.

    Aunque el gobernante insiste en deslindarse de sus correligionarios, la oposición observa en este fenómeno una reminiscencia del "partido de Estado" que fundó el PRI, en la era del presidencialismo todopoderoso del siglo XX, donde se formó el mandatario.

    Etiquetas:
    Andrés Manuel López Obrador, Morena, México
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