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    LA PAZ (Sputnik) — Dos días de debates presidenciales reinstalaron en Bolivia el mismo escenario de polarización que hace un año devino en la peor crisis política en dos décadas, agravada luego por la pandemia del COVID-19, dijeron analistas.

    "Este año Evo Morales ya no es candidato del Movimiento Al Socialismo [MAS], pero es casi como si lo fuera, y todos los demás aspirantes solo aspiran a derrotar a este partido, repitiendo inclusive las denuncias anticipadas de fraude electoral", dijo a Sputnik el analista Marco Ochoa.

    Ochoa afirmó que los debates electorales, uno el sábado 3 de octubre con los siete candidatos y otro el domingo 4 de octubre con solo cinco, provocaron "aparentemente más revuelo en los medios que cambios significativos en las intenciones de voto".

    Tanto en el primer encuentro televisado, en el cual los candidatos expusieron sus propuestas económicas casi sin debatir, como en el segundo, en el que se abordaron temas generales, las propuestas del bloque de candidatos contrarios al MAS se refirieron mayoritariamente a los 14 años de gobiernos de Morales (2006-2019) antes que al último año de crisis económica y de pandemia.

    "La radicalización de las críticas a los gobiernos del MAS convirtió a las exposiciones de los candidatos más en discursos de crítica negativa que de exposición de propuestas nuevas", afirmó Ochoa, sociólogo y docente de la universidad pública de La Paz.

    Fraude en escena

    Por su parte, el analista Carlos Bohrt dijo a radio Panamericana que los debates dejaron un escenario de clara oposición entre el MAS y las demás fuerzas políticas.

    "En este escenario, es probable que (ambos encuentros televisados) tuvieran un impacto, que haya un efecto contrario a una victoria del MAS en primera vuelta, y esto debería verse en encuestas de los próximos días", afirmó.

    El 4 de octubre, el candidato masista Luis Arce, a quien las encuestas mostraban cerca de una victoria en primera vuelta, prefirió acudir a una entrevista paralela en una red de televisión en vez de encontrarse por segundo día consecutivo con sus rivales.

    Luis Arce, candidato presidencial del MAS
    © REUTERS / David Mercado
    El otro ausente fue el ultraderechista exlíder cívico Luis Camacho, quien dejó pasar así la oportunidad de enfrentar al expresidente Carlos Mesa (2003-2005), con quien parecía rivalizar por el segundo puesto en la votación general, clave para acceder a una eventual segunda vuelta contra Arce.

    Los cinco candidatos participantes criticaron tanto el supuesto fraude del MAS en los comicios anulados de 2019, como una posible repetición de irregularidades durante y después de la votación venidera del 18 de octubre.

    Arce respondió en su entrevista que si hay fraude sería uno para arrebatarle al MAS la victoria que le vaticinan las encuestas.

    En 2019, las denuncias de fraude que los rivales del MAS diseminaron desde meses antes de las elecciones de octubre, desembocaron en las protestas postelectorales contra la reelección de Morales que forzaron su renuncia y propiciaron el advenimiento del Gobierno transitorio de Jeanine Áñez.

    "Es importante que el Tribunal Electoral demuestre su transparencia (…); caso contrario, esta elección nos deja mucha duda al respecto sobre sus resultados", dijo el 4 de octubre el candidato por el Frente para la Victoria (FPV), Chi Hyun Chung, recordando que hasta ahora no se han esclarecido las denuncias de 2019.

    El expresidente Carlos Mesa, afirmó que "el fraude es un elemento que no puede repetirse", y dijo que confiaba en el nuevo tribunal electoral, aunque admitió dudas sobre el comportamiento del MAS.

    En tanto, el otro exgobernante y candidato, Jorge Quiroga, evitó dar un voto de confianza al órgano electoral (TSE), cuyo presidente Salvador Romero asistía al debate, argumentando que tenía "preocupaciones claras y graves" sobre el respeto al resultado de la votación del domingo 18 de octubre.

    Los demás participantes, apenas visibles en las encuestas preelectorales, demandaron al TSE que garantice resultados transparentes.

    En el debate del 3 de octubre hubo una ligera confrontación entre las propuestas económicas, aunque también fue evidente el consenso de que la crisis económica post pandemia ponía a Bolivia al borde de una catástrofe.

    El candidato del MAS ofreció retomar el camino de crecimiento económico de los 14 años pasados, mientras que sus rivales hablaron en general de generar empleo y mejorar la salud, con base en un fuerte endeudamiento externo. 

    Etiquetas:
    debates electorales, elecciones presidenciales, elecciones, Bolivia
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