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    Un policía fue asesinado en la vía pública a la luz del día en el centro de Buenos Aires por una persona que tuvo un brote esquizofrénico y lo atacó con un cuchillo. El crimen conmocionó al país y reabrió el debate sobre el uso de armas de descarga eléctrica, defendido por sectores del oficialismo y de la oposición como alternativa a las de fuego.

    El 29 de septiembre, el efectivo de la Policía Federal Juán Roldán, de 33 años, padre de un niño de 4 años, murió tras ser acuchillado en el pecho por una persona bajo tratamiento psiquiátrico con historial de esquizofrenia, quien también murió horas más tarde como consecuencia de los disparos en la pierna y el abdomen que recibió en el enfrentamiento posterior con la Policía.

    El crimen conmovió a la ciudadanía ya que sucedió en una tarde soleada en el exclusivo barrio de Recoleta, frente al museo MALBA, donde la gente tomaba café en mesas ubicadas en la vereda. Los testigos aseguraron que el policía no llegó a defenderse a tiempo porque dudó en usar su arma debido a la peligrosidad de encontrarse en un ámbito transitado. Las imágenes de la tragedia fueron captadas por las cámaras del lugar y conmocionaron al país.

    Rodrigo Roza, vecino de la zona sin antecedentes, quien se encontraba vestido con harapos y aparentemente en medio de un brote psicológico, comenzó primero a gritar en la vía pública, lo que asustó a los presentes. El oficial de policía intervino cuando el hombre de 51 años sacó de su mochila un cuchillo, con el que finalmente atacó de cuatro puñaladas al pecho al oficial, quien murió a los pocos minutos luego de ser trasladado a una clínica cercana.

    El hecho llevó a que sectores del oficialismo y la oposición criticaran la derogación del protocolo para el uso de pistolas Taser, de descarga eléctrica, como alternativa al uso de fuego para inmovilizar a eventuales agresores en contextos urbanos.

    Argentina oficializó el uso de las Taser para las fuerzas de Seguridad a mediados de 2019, durante el Gobierno de Mauricio Macri (2015-2019), pero el cambio de gestión decidió no ponerlas en circulación entre efectivos dedicados a patrullaje por considerar que no se trata de "armas no letales", como leía el protocolo, sino de baja letalidad, por lo que las limitó a acciones coordinadas "de extrema gravedad" como secuestros y tomas de rehenes.

    La ministra de Seguridad nacional, Sabina Frederic, entregó el 30 de septiembre alrededor de 100 de estas pistolas, que habían sido adquiridas por la administración anterior, a los comandos especiales de la Policía Federal —GEOF, Albatros, Alacranes y grupos tácticos— que cuentan con altos niveles de entrenamiento de tipo militar.

    La polémica por las Taser

    La tragedia reanudó el debate dentro del ámbito político y social entre quienes rechazan la aplicación de las pistolas Taser, que realizan descargas eléctricas sobre el cuerpo, y quienes ven en estas armas "intermedias" una forma de defensa y reducción de agresores alternativa al uso de armas de fuego.

    "Las Taser llegaron a Argentina 20 años después de estar siendo usadas en otras partes del mundo con éxito. En un conglomerado urbano, podés tener armas letales, pero no es aconsejable. En el caso de este hombre que estaba desequilibrado y esgrimió un cuchillo y mató a un policía, es un hecho desgraciado que se podría haber evitado", dijo a Sputnik el oficial retirado Nicolás Masi, secretario general de Sipoba, la asociación civil que funge como agremiación de miembros de la Policía de la provincia de Buenos Aires.

    La polémica sucede semanas después de las protestas de la policía bonaerense, en las que reclamaban aumentos de más de 50% en los sueldos, mejoras profesionales, en el estado de las patrullas, planes de vivienda y derecho a sindicalizarse. Si bien el oficial asesinado no pertenecía a esta fuerza, las condiciones de trabajo de los policías, así como los registros de violencia institucional, se encuentran en escrutinio público en el país.

    Las Taser son rechazadas por los organismos de derechos humanos locales, que realizan un paralelismo con las picanas eléctricas, elementos de tortura usados durante la última dictadura militar (1976-1983), y por las mismas razones que son puestas en tela de juicio por el Comité contra la Tortura de la Organización de Naciones Unidas: el intenso dolor que causan los electrochoques y su potencial para ser mortales en personas con precondiciones o cuando son mal utilizadas.

    "Reconocemos la importancia de desarrollar opciones de uso de la fuerza no letales o 'menos que letales' a fin de reducir el riesgo de muerte. Sin embargo, la experiencia ha demostrado que las armas de electrochoque o 'no letales' presentan motivos de alarma para los derechos humanos. En países donde su uso se ha extendido, en la práctica rara vez se usan solo como alternativa a las armas de fuego y sí a menudo en circunstancias en las que no hay riesgo de muerte ni de lesiones", dijo a Sputnik Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.

    Organismos de protección de los derechos civiles en naciones como Nueva Zelanda, Portugal, Países Bajos e incluso en EEUU —donde se investigaron 1.000 posibles muertes entre 2000 y 2017 provocadas por el uso de este recurso— cuestionaron su continuidad, algo similar a lo que ocurre con otras armas no letales, como el mal uso de las pistolas flash-ball, que disparan balas de goma, causantes de decenas de lesiones permanentes en Francia.

    La defensa de las Taser en Argentina fue respaldada no solo por referentes de la gestión anterior, como la exministra de Seguridad y presidenta del partido político de oposición Pro, Patricia Bullrich, sino por el actual ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, y el presidente de la Cámara de Diputados nacional, Sergio Massa, ambos del oficialismo.

    "No hay duda que con las Taser nos evitábamos dos muertos. En esta situación, la ideología no se puede entrometer. Quiero saber qué pensaría la gente que dice que las Taser son como las picanas si el oficial Roldán fuera hijo de ellos", esgrimió Berni en entrevista radial.

    ​"Tenemos que tener una policía que esté al servicio del pueblo, bien preparada, equipada, entrenada. La policía esta no es la policía de la dictadura, es la policía que construyó la democracia. Yo también estoy disconforme con la policía que tenemos, pero para eso hay que invertir plata, si no fracasan los intentos de profesionalizarlas", cerró Masi.

    Etiquetas:
    apuñalamiento, Policía Federal de Argentina, policía, armas no letales, Taser (pistola eléctrica), taser, Argentina
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