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    El nuevo Sistema Matanza-Riachuelo incluye la construcción de 40 kilómetros de cloacas, una planta de pretratamiento de aguas para el sur de Buenos Aires y un emisario subfluvial que liberará el líquido filtrado 12 kilómetros dentro del Río de la Plata. Tiene el potencial para mejorar la calidad de vida de cerca de 4,3 millones de argentinos.

    El potencial para mejorar la calidad de vida de alrededor de 4,3 millones de personas, casi 10% de la población nacional, que viven en la zona sur de la capital argentina y el sur del conurbano bonaerense, transforma al nuevo Sistema Matanza-Riachuelo en la obra pública más relevante no solo de Argentina sino de la región.

    Iván Duque en la inauguración del Túnel de Oriente, Colombia
    © AFP 2020 / Joaquin Sarmiento
    Se trata de la primera gran ampliación del sistema de obras sanitarias de Buenos Aires en los últimos 70 años y una de las construcciones de infraestructura más importantes en el país, que estaría finalizada en 2023.

    Con una inversión de 1.200 millones de dólares, 70% financiado por el Banco Mundial y el resto por el Estado, es llevada a cabo por Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), empresa pública dedicada a la prestación de servicio de agua corriente y cloacas para la ciudad y 25 municipios del conurbano.

    "Desde el punto de vista de envergadura, es una obra inédita. Está compuesto por 40 km de túneles, tres tramos fundamentales de transporte de efluentes cloacales, una planta de pretratamiento en el partido de Avellaneda, detrás del puerto de Dock Sud, en la zona sur del conurbano, y un emisario, un conducto de 12 km de extensión que se desarrolla 40 metros debajo del lecho del Río de la Plata", dijo a Sputnik la ingeniera Marcela Álvarez, directora de obra del Sistema Matanza-Riachuelo.

    • Obra del Sistema Matanza-Riachuelo, en Buenos Aires, Argentina
      Obra del Sistema Matanza-Riachuelo, en Buenos Aires, Argentina
      © Foto : Cortesía AySA
    • Obra del Sistema Matanza-Riachuelo, en Buenos Aires, Argentina
      Obra del Sistema Matanza-Riachuelo, en Buenos Aires, Argentina
      © Foto : Cortesía AySA
    • Tunelera Valentina, usada en la obra del Sistema Matanza-Riachuelo, en Buenos Aires, Argentina
      Tunelera Valentina, usada en la obra del Sistema Matanza-Riachuelo, en Buenos Aires, Argentina
      © Foto : Cortesía AySA
    • Obra del Sistema Matanza-Riachuelo, en Buenos Aires, Argentina
      Obra del Sistema Matanza-Riachuelo, en Buenos Aires, Argentina
      © Foto : Cortesía AySA
    • Obra del Sistema Matanza-Riachuelo, en Buenos Aires, Argentina
      Obra del Sistema Matanza-Riachuelo, en Buenos Aires, Argentina
      © Foto : Cortesía AySA
    • Obra del Sistema Matanza-Riachuelo, en Buenos Aires, Argentina
      Obra del Sistema Matanza-Riachuelo, en Buenos Aires, Argentina
      © Foto : Cortesía AySA
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      Obra del Sistema Matanza-Riachuelo, en Buenos Aires, Argentina
      © Foto : Cortesía AySA
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    © Foto : Cortesía AySA
    Obra del Sistema Matanza-Riachuelo, en Buenos Aires, Argentina

    La última construcción de una red cloacal en Buenos Aires data de 1948. Desde entonces, la población de la ciudad de Buenos Aires se mantuvo relativamente estable, pero aumentó en alrededor de 10 millones de personas en la región suburbana, lo cual llevó inevitablemente a la saturación del sistema.

    "En materia de desagües, históricamente se apoyan en lo que se llaman nuestras cloacas máximas, conductos de gran diámetro que permiten recolectar los efluentes y disponerlos a tratamiento. Esas ya tienen larga data, la primera de ellas se construyó hace más de 100 años. Lo que se decidió es hacer un sistema íntegro completo, que atravesaran estas cloacas máximas y que le permitieran aliviar el caudal", explicó Álvarez.

    Al ampliar la capacidad del sistema con la construcción de la nueva planta, se liberará parte del volumen que hoy se envía a la actual planta en funcionamiento, ubicada en la localidad de Berazategui, en la zona sur del conurbano. Esto permitirá incorporar nuevas cloacas para 1,5 millones de personas de esta área, que cuenta con una de las densidades poblacionales más altas del país y enormes demandas de infraestructura sanitaria.

    "Es la primera vez que tenemos un emisario de esta entidad en Argentina y en el Río de la Plata. Su metodología constructiva que fue desarrollada ad hoc para este proyecto, es la primera vez en el mundo que se aplica, con unas máquinas diseñadas expresamente. Los túneles de gran porte, en menos de un mes estarán totalmente construidos", anticipó.

    Un gran paso para sanear el Riachuelo

    Uno de sus objetivos es sanear parte de los efluentes del río Matanza-Riachuelo, el curso de agua sucia que separa la capital argentina de la provincia de Buenos Aires, una de las cuencas más putrefactas del mundo.

    "A través de varios pluviales, conductos que deberían llevar solamente agua de lluvia y que atraviesan toda la ciudad de Buenos Aires y vuelcan al Riachuelo, de manera clandestina o por funcionamientos irregulares del servicio, llevan carga contaminante de efluente cloacal, cuyo origen es clandestino", contó la ingeniera.

    La contaminación del Riachuelo es 70% de origen orgánico correspondiente a desechos de la población, al que se suma el vertedero del Mercado de Haciendas del barrio de Liniers, centro de comercio de ganado vacuno que abastece a la industria frigorífica de la ciudad y sus alrededores, además de otras fábricas e industrias.

    Además de la ciudad, 14 municipios de la provincia de Buenos Aires, incluido el partido bonaerense de La Matanza, el distrito más densamente poblado del país y uno de los más pobres del conurbano, se ubican sobre la cuenca y sus ramificaciones, sobre la que viven ocho millones de personas, en gran medida en condiciones de extrema vulnerabilidad socioeconómica y habitacional.

    En la actualidad, solamente 40% de los residentes que viven sobre esta cuenca tiene acceso a una red de drenaje, ya que se trata del área metropolitana más rezagada en infraestructura y donde se ubican múltiples barrios populares y asentamientos de emergencia, lo que lleva a que miles de personas usen pluviales que dan al Riachuelo y los arroyos para la descarga de materia orgánica, además de abundar los basurales al aire libre informales en sus orillas.

    En 2004, se inició una demanda civil por vecinos, denominada Causa Mendoza, contra la Nación, la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, además de 44 empresas contaminantes linderas al río, luego de que una investigación descubriera que las personas que conviven con esta cuenca registraran altos niveles de plomo en sangre.

    En 2006, las tres formas de gobierno crearon en respuesta Acumar (Autoridad de Cuenca Matanza-Riachuelo), un organismo público autónomo e interjurisdiccional, encargado de la limpieza superficial del río y el seguimiento y aplicación de políticas públicas. En 2008, la Corte Suprema de Justicia dictó un fallo en el que intimó a los responsables a implementar un Plan Integral de Saneamiento Ambiental, una deuda histórica del Estado.

    Etiquetas:
    medioambiente, Río de la Plata, túneles, obras, aguas residuales, contaminación, Buenos Aires, Argentina
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