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    A casi siete meses del cambio de Gobierno nacional, Uruguay afrontará elecciones regionales en sus 19 departamentos que, de acuerdo a analistas políticos consultados por Sputnik, puede no restarle apoyos a la coalición que sustenta al presidente, Luis Lacalle Pou, pero sí dar "señales" sobre lo que pueda pasar en las elecciones generales de 2024.

    "En principio hay 15 departamentos en los que hay un claro favorito y otros cuatro que están en disputa", explicó a Sputnik el sociólogo Eduardo Bottinelli, director de la consultora Factum, en relación a los comicios del domingo 27 de septiembre. Bajo esa previsión, consideró que "en términos macro el mapa no cambiaría demasiado", con el Partido Nacional —al que pertenece Lacalle Pou— gobernando en 12 de los 19 departamentos, el Partido Colorado en uno y el izquierdista Frente Amplio con seis gobiernos departamentales, entre ellos Montevideo, que contiene a la capital del país.

    Para Bottinelli, las elecciones departamentales podrían marcar un "fortalecimiento" del Frente Amplio en su rol opositor en caso de que lograra retener las seis intendencias que administra en la actualidad. Además de Montevideo, el FA también gobierna en Canelones —el segundo departamento más poblado—, el departamento esteño de Rocha, y Salto, Paysandú y Río Negro, tres circunscripciones de relativo peso poblacional y económico.

    También jugarían a favor del FA lograr repetir su victoria en Montevideo por sexta vez consecutiva, aunque deteniendo "una caída que viene teniendo sistemáticamente" en su caudal de votos desde las últimas elecciones y en caso de que, contando todos sus votos en el país, logre mejorar la votación que tuvo en la primera vuelta de las elecciones nacionales de 2019.

    Sin embargo, la fuerza política de izquierda también tiene cosas para perder. La paridad electoral en Salto, Paysandú y Río Negro podría significar que pierda esos gobiernos en manos del Partido Nacional. Si eso pasa, dijo Bottinelli, "el Frente Amplio mantendría igual los dos departamentos más importantes, pero volvería a perder departamentos luego de gobernarlos, algo que le ha pasado sistemáticamente donde gobernó, exceptuando Montevideo, Canelones y Rocha".

    El politólogo Martín Freigedo relativizó que, aún obteniendo un buen caudal electoral, la oposición a Lacalle Pou pueda fortalecerse con esta elección. Para empezar, comentó, se trata de "elecciones diferentes donde el comportamiento del votantes es bastante diferente". Además, sostuvo que en Uruguay "los gobiernos subnacionales son extremadamente débiles en comparación con el Gobierno nacional", por lo que aún en manos opositoras, difícilmente puedan hacer mella en la agenda del Ejecutivo.

    Freigedo aclaró que "otra cosa es Montevideo, que siempre fue una intendencia relevante". La principal circunscripción electoral del país es gobernada por el Frente Amplio desde 1990 y hasta 2005, cuando la fuerza de izquierda llegó al Gobierno nacional, "la Intendencia tenía un rol importante de contrapeso, sobre todo en los discursos que tenían sus figuras políticas".

    En busca de un candidato para 2024

    Si bien la victoria del Frente Amplio en Montevideo parece asegurada por la amplia ventaja sobre la candidata Laura Raffo —apoyada por todos los partidos de la coalición que gobierna el país— la incógnita pasa por cuál de los tres candidatos frenteamplistas accederá al sillón departamental. La puja está entre la senadora y exministra de Industrias, Carolina Cosse, el médico y exdirector de uno de los principales hospitales públicos de la capital, Álvaro Villar, y el exintendente de Montevideo y candidato a la Presidencia en 2019, Daniel Martínez.

    La pugna entre los candidatos del Frente Amplio también entrecruzó a los diferentes sectores dentro de la coalición de izquierda. Mientras Cosse obtuvo el respaldo del Partido Comunista y el Partido Socialista, Villar se alzó con el apoyo del Movimiento de Participación Popular (MPP) de José Mujica. Martínez, cuya candidatura fue presentada más tarde, reúne apoyos de sectores moderados, entre ellos el del exvicepresidente y exministro de Economía Danilo Astori.

    Freigedo consideró que quien resulte ganador tendrá que ejercer "un rol significativo a la hora de generar un discurso político en la escena nacional" con el objetivo de "construir un relato" de cara a las elecciones nacionales de 2024.

    Ese contexto parece haber favorecido a Cosse, quien tuvo un crecimiento exponencial en la intención de voto en los últimos meses debido, según aventuró Freigedo, "más a su posición de confrontación con el Gobierno nacional que con la gestión propia de Montevideo". En ese sentido, señaló como gran parte de la campaña electoral se centró en la experiencia que Cosse tuvo como ministra y como presidenta de Antel, la empresa estatal de telefonía de Uruguay, durante los gobiernos frenteamplistas.

    Según Freigedo, la posibilidad de que Cosse vuelva a buscar la Presidencia de la República en 2024 —lo hizo en 2019 pero perdió la elección interna con Daniel Martínez— tendrá que disputar un lugar con otros posibles candidatos, entre los que aparece con fuerza el nombre de Yamandú Orsi, que busca la reelección como intendente de Canelones y se presenta como una "figura de proyección nacional".

    Bottinelli, por su parte, consideró que la correlación de fuerzas entre los sectores del Frente Amplio que surgirán de las elecciones departamentales no cambiará el funcionamiento de la coalición, que según él continuará funcionando en base a "la lógica más nacional en los pesos de los sectores" y que en los comicios de 2019 tuvo al sector liderado por José Mujica nuevamente como el más votado del país.

    Esto se dará, explicó, porque los apoyos sectoriales a los candidatos frenteamplistas fueron "muy sui generis" y a partir de candidaturas que ya se habían lanzado previamente.

    El futuro de Laura Raffo y la coalición oficialista

    Las elecciones departamentales también significaron el salto a la política de Laura Raffo, una economista que ganó popularidad por sus apariciones como analista en diversos programas televisivos de las últimas décadas. Con el aval del propio Lacalle Pou, Raffo logró obtener el respaldo de los cinco partidos que integran la Coalición Multicolor que gobierna desde marzo.

    Con pocas chances de obtener una victoria en Montevideo, pero con una creciente popularidad y la posibilidad de mejorar la votación que el Partido de la Concertación —anterior experiencia de coalición opositora al Frente Amplio— tuvo en 2015, cuando obtuvo el 38% de los votos, la actuación de la economista en las urnas es otro de los atractivos de los comicios.

    Bottinelli remarcó que puede haber una "doble lectura" en relación a Raffo y la coalición. Para el director de Factum, el haber puesto énfasis en la posibilidad real de ganarle la elección al Frente Amplio en Montevideo puede llegar a construir una "autoderrota" que opaque el buen desempeño de la candidata.

    En ese sentido, el analista consideró que a pesar de su buena campaña, es posible que el oficialismo nacional "no logre transmitir una victoria" a menos que consolide una votación del entorno del 42%.

     Freigedo planteó que, aún sin ganar la elección, la coalición y sobre todo el Partido Nacional pueden salir beneficiados al "generar una nueva figura política de proyección" en Raffo, con un perfil "de mujer joven y técnica". El analista opinó que la candidata tiene potencial para convertirse en una dirigente de primera línea a nivel nacional, considerando que la única duda quizás esté en si buscará consolidar una presencia en todo el país o se mantendrá en la órbita montevideana para intentar llegar a las departamentales de 2025 con posibilidades reales de triunfar en la capital.

    Etiquetas:
    Montevideo, Luis Lacalle Pou, Daniel Martínez, Carolina Cosse, Partido Nacional (PN), Frente Amplio, elecciones municipales, elecciones regionales, política, Uruguay
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