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    LA PAZ (Sputnik) — Tuki Tuki sobrevivió a una cirugía reconstructiva pero murió de estrés dos días después; Valentina estuvo en coma y tardó seis meses en recuperarse para terminar muerta a golpes.

    Son las víctimas inocentes y silenciosas de los incendios forestales en Bolivia.

    "Las historias de Tuki Tuki y Valentina nos muestran una faceta poco divulgada del daño que provocan los incendios, la destrucción de la fauna silvestre más allá de los reportes de cantidad de bosques y pastizales quemados o cultivos perdidos, y en algunos casos víctimas humanas", dijo a Sputnik el agrónomo Miguel Ángel Roque, de la Fundación Amigos de los Bosques.

    Tuki Tuki era un tucán que llegó hasta una huerta urbana en Puerto Quijarro, frontera con Brasil, en busca de alimento y escapando de los incendios forestales en el Pantanal.

    Perseguido por personas que trataban de proteger las frutas de la huerta, el tucán recibió una pedrada que le partió en dos el enorme pico y lo dejó casi sin vida, según dijeron testigos a medios de esa región.

    Tuki Tuki fue rescatado por activistas del refugio Guardianes del Pantanal del mismo pueblo, donde el 20 de septiembre le fue repuesto el pico, en una larga intervención quirúrgica, e inició un proceso de recuperación que prometía ser plena. Pero el trauma resultó fatal.

    "Durante la noche de este martes [22 de septiembre] murió Tuki Tuki, por estrés, cardiomiopatía, shock cardiogénico. Estas aves como el tucán son muy sensibles al estrés", informó el miércoles vía Twitter el veterinario Jerjes Suárez que había operado a la ave.

    ​"La verdad, esto nos deja un mensaje de que no se debe maltratar ni querer tenerlos de mascota, espero entiendan la resistencia de estas aves a estar encerradas", agregó, cuando el tucán ya era un fenómeno "viral" en las redes, entre los reportes de incendios que afectaban de nuevo al departamento de Santa Cruz (este).

    Valentina

    Tuki Tuki siguió los pasos de Valentina, una osa hormiguera rescatada del fuego hace un año y convertida en símbolo de la resistencia a las quemas con fines agrícolas a las que se atribuía gran parte de los incendios que arrasaron casi cuatro millones de hectáreas de bosques y pastizales de la Chiquitanía cruceña.

    Valentina tenía quemaduras de tercer grado en sus cuatro patas y un cuadro severo de desnutrición y deshidratación cuando fue encontrada por rescatistas.

    Estuvo en coma antes de ser internada por seis meses en un refugio de vida silvestre en Santa Cruz, donde apareció muerta en marzo pasado, a pocos días de ser declarada apta para retornar a su lugar de origen.

    La autopsia reveló que murió por "shock hipovolémico" tras sufrir una golpiza que la puso varias horas en agonía.

    La muerte de Valentina desató protestas y hasta cartas a la presidenta Jeanine Áñez pidiendo castigo ejemplar al maltrato a la osa hormiguera, una especie en peligro de extinción, pero los responsables no han sido identificados hasta ahora.

    Como alivio, activistas ecológicos recordaron casos de otros animales silvestres rescatados el año pasado de los incendios y devueltos exitosamente a su hábitat tras el desastre, como la boa Kaa, el pejichi o armadillo Máximo y el halcón Lucho.

    Estos casos apenas ocultaban la devastación de vida silvestre causada por los incendios.

    La Fundación Amigos de la Naturaleza calculó que en los incendios forestales de 2019 en Santa Cruz murieron más de 2,3 millones de animales, muchos de especies en peligro de extinción.

    El peligro se cernía de nuevo este mes, cuando los incendios ingresaron por primera vez al Parque Noel Kempff, una de las reservas de bosques tropicales más grandes del país, con más de un millar de especies nativas de animales e insectos.

    Normas

    Áñez anunció la semana pasada la derogación de un decreto de julio de 2019 que autorizó la ampliación de las quemas forestales controladas para ampliar las tierras de cultivos y pastoreo en los departamentos de Santa Cruz y Beni.

    Esa norma dictada por el Gobierno de Evo Morales fue señalada por sus opositores políticos como causa principal de los incendios del 2019, pero tras su anulación quedaban en pie al menos otras ocho leyes y disposiciones que seguían alentando las quemas, según activistas.

    "Es una decisión tardía que solo tiene interés electoral, porque era a principios de año cuando tendrían que haberse abrogado todas las normas, incluyendo decretos y leyes, que facilitan y promueven los incendios, para prevenir los actuales incendios", dijo a medios locales el activista Pablo Solón, de la Fundación Solón de estudios ambientales.

    Roque apuntó que, a pesar la tragedia que sufren los animales silvestres, no era posible anular toda la red legal de incentivo al desarrollo agropecuario, por razones tanto técnicas como sociales y económicas.

    Áñez anuló el decreto de 2019 antes de retirarse de la carrera electoral, renunciando a su candidatura presidencial en los comicios del próximo 18 de julio.

    A las normas pro ampliación agrícola cuestionadas por los defensores del medio ambiente, se sumó un decreto de Áñez del 7 de mayo, que autorizó la introducción acelerada de nuevas variedades de semillas trasngénicas en los cultivos de algodón, soja, maíz, trigo y sorgo.

    Etiquetas:
    El Pantanal, maltrato de animales, incendios forestales, animales, aves, Bolivia
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