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    La 75 sesión de la Asamblea General de la ONU (49)
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    RÍO DE JANEIRO (Sputnik) — El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, abrió con su discurso el Debate General del 75 periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, y lo hizo de forma solemne, diciendo que el mundo necesita la verdad para superar sus desafíos.

    No obstante, acto seguido, empezó a proferir una retahíla de medias verdades e informaciones bastante subjetivas sobre la realidad de Brasil, y sobre todo respecto a la política ambiental del país.

    La presión internacional, que el año pasado llegó a su punto álgido a raíz de la crisis de los incendios en la Amazonía, no cesó en los últimos meses; todo lo contrario.

    Países europeos, multimillonarios fondos de inversión y grandes multinacionales se unieron a la voz de indígenas y ecologistas reclamando medidas urgentes. Bolsonaro les respondió el martes, aunque la veracidad de sus afirmaciones puede ser puesta en duda.

    Éstas son algunas de las medias verdades más destacadas del discurso del mandatario:

    "Nuestra selva es húmeda y no permite la propagación de fuego en su interior", dijo en un momento el presidente brasileño.

    Esto no es correcto.

    La selva amazónica efectivamente es un bosque húmedo, y el fuego no es parte natural de este ecosistema, lo que no significa que no esté presente. Lo está por la acción humana, ya que la gran mayoría de incendios son provocados.

    Además, lo que arde mayoritariamente son los árboles que fueron talados en meses anteriores para abrir espacio para terrenos de cultivos y pasto para el ganado.

    Bolsonaro asegura que no hay incendios, pero los propios datos de su gobierno le corrigen: según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), apenas en los primeros 14 días de este mes hubo más de 20.400 focos de calor en la Amazonía, más que en todo el mes de septiembre de 2019.

    "Los incendios ocurren prácticamente en los mismos lugares, en el entorno Este de la selva, donde el caboclo y el indígena queman sus campos en busca de su supervivencia, en zonas ya deforestadas", fue otra de las frases de Bolsonaro en su discurso.

    Según datos del Instituto de Investigaciones Amazónicas (Ipam, en su sigla en portugués) apenas 7% de los incendios ocurridos en la Amazonía el año pasado se produjeron dentro de tierras indígenas, que representan entre 20 y 30% de esta región.

    Además, ese pequeño porcentaje de incendios en tierras indígenas son provocados por los invasores, no por los nativos. Algunas comunidades indígenas sí usan el fuego en sus prácticas agrícolas ancestrales (no tanto en la Amazonía, sino más bien en el "cerrado", la sabana), pero lo hacen en sus huertos de autoconsumo, que no suelen superar las dos o tres hectáreas, según explicó recientemente a Sputnik la directora de Ciencia del Ipam, Ane Alencar.

    Es algo insignificante comparado con el tamaño del problema. Además, al decir que la mayoría de incendios se produce en la zona Este de la Amazonía, Bolsonaro asumió que se dan en la llamada "frontera agrícola", la zona más degradada de la selva por la presión del latifundio.

    "Nuestro agronegocio continúa pujante, y por encima de todo, poseyendo y respetando la mejor legislación medioambiental del planeta. Aun así, somos víctimas de una de las más brutales campañas de desinformación sobre la Amazonía y el Pantanal", afirmó el jefe de Estado brasileño.

    La legislación ambiental de Brasil es compleja y bastante avanzada, pero apenas se cumple, y la impunidad para los infractores es la regla predominante.

    Respecto a la "campaña de desinformación", los propios datos oficiales echan por tierra cualquier teoría de la conspiración: entre agosto de 2019 y julio de 2020, las alertas por deforestación ilegal en la Amazonía aumentaron 34,5%, afectando a más de 9.000 kilómetros cuadrados de selva.

    En el Pantanal, los incendios de este año han sido los más graves que se recuerdan (ya se han perdido 2,3 millones de hectáreas, alrededor del 15% de su superficie total) y el propio Bolsonaro puedo comprobarlo la semana pasada, cuando el avión en el que viajaba casi se estrella por la falta de visibilidad que causaba el humo en la ciudad de Sinop, en Mato Grosso (centro-oeste del país).

    A pesar de ello, el presidente brasileño aseguró en su discurso que los incendios en el Pantanal son "consecuencias inevitables" de las altas temperaturas y la elevada cantidad de masas orgánica en descomposición.

    Las fake news de la pandemia

    Bolsonaro no sólo hizo declaraciones polémicas al hablar de medio ambiente; también lo hizo cuando se refirió a su gestión de la pandemia del coronavirus.

    El presidente brasileño aseguró que "por decisión judicial", las medidas de aislamiento y "restricciones de libertad" fueron delegadas a los 27 gobernadores del país, cuando no fue exactamente así.

    Una decisión del Tribunal Supremo Federal dejó claro que estados y municipios podían aprobar medidas para frenar la expansión del virus, pero no negó competencias al Gobierno central.

    Desde el principio de la pandemia, Bolsonaro ha manipulado esta decisión para esquivar sus responsabilidades y culpar al resto de las autoridades de las consecuencias económicas de la crisis de la pandemia.

    El presidente finalizó su discurso diciendo que Brasil es "un país cristiano y conservador y tiene a la familia en su base".

    No obstante, según el artículo quinto de la Constitución de 1988, de momento, Brasil es un Estado laico.

    Tema:
    La 75 sesión de la Asamblea General de la ONU (49)
    Etiquetas:
    deforestación, Asamblea General de la ONU, Jair Bolsonaro, Brasil
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