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    El virus del Zika se transmite por la picadura del mosquito de las especies 'Aedes aegypti' y 'Aedes albopictus', como pasa con el dengue. La infección durante la gestación puede causar microcefalia y otras enfermedades congénitas en los infantes, además de complicaciones como el parto prematuro o el aborto espontáneo.

    La conglomeración de personas de todo el planeta durante el Mundial de Fútbol de Brasil en 2014 importó a las Américas un problema inesperado y detectado por sus terribles consecuencias: el virus del Zika, identificado a mediados del siglo XX en África y hasta 2013 contenido en aquel continente sin sintomatología grave.

    A partir de 2015, solamente en Brasil, se reportaron más de 10.000 nacimientos con malformaciones y efectos neurológicos en un período de dos años, provocados porque las madres fueron picadas por los mosquitos transmisores del virus, que atraviesa la placenta.

    "El zika se transmite desde ese momento en todos los países de América. Como ocurre con todo virus emergente, puede producir una enfermedad distinta a la de origen que normalmente tuvo en África, donde no se vieron casos graves ni el impacto que tuvo en mujeres embarazadas como se dio acá", explicó a Sputnik Cybele García, doctora de la Universidad de Buenos Aires y especializada en enfermedades endémicas.

    García es líder de un equipo de investigadores del Instituto de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, incorporado al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), el principal organismo académico de Argentina, que desarrolló un potencial tratamiento para paliar las consecuencias del virus del Zika en el feto.

    Además, la infección se asoció a un aumento del riesgo de complicaciones neurológicas, como el síndrome de Guillain-Barré, la neuropatía y la mielitis, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

    "El zika es un virus muy similar al dengue, es de la misma familia, tiene la misma estructura, el mismo ciclo de replicación y se transmite a través del mismo mosquito. Nosotros, por estar trabajando con el dengue desde el 2009 en el laboratorio, teníamos herramientas para trasladar nuestro conocimiento y decidimos volcarnos al zika en 2015", comentó la bióloga.

    Las investigaciones se desarrollaron en conjunto con un laboratorio de Estados Unidos que es liderado por el inmunólogo argentino Francisco Quintana, especializado en enfermedades neurodegenerativas, como es el zika, a diferencia del dengue. El proyecto en colaboración derivó en un paper que fue publicado por la revista científica británica Nature Neuroscience.

    "Nuestro laboratorio trata de buscar la forma de bloquear la replicación del virus. En este caso, buscamos las proteínas de nuestras células que el virus necesita para poder hacerlo. Encontramos una muy particular que es el receptor de hidrocarburos de arilo, muy relacionada con los efectos que provoca el ambiente sobre nosotros. Cuando estamos expuestos a contaminantes, esta proteína se activa y esto hace que estemos más vulnerables y susceptibles a la infección", detalló.

    García explicó que no todas las mujeres que se infectaban tenían problemas con sus embarazos, sino que había ciudades donde el nivel de problemas era 20 veces por encima de lo normal. Esto se relacionó con los efectos de contaminantes ambientales en esos distritos.

    "Utilizamos drogas, compuestos químicos que inhiben a esta proteína y nos dimos cuenta que al hacerlo mejoraban o se dejaban de ver estos efectos o malformaciones congénitas en nuestros modelos animales de laboratorio. Si nosotros bloqueamos esta proteínas con los compuestos que caracterizamos podemos evitar estos defectos en los fetos si es reportado a tiempo", elaboró.

    Etiquetas:
    Argentina, tratamiento, terapia, microcefalia, deformidad, embarazo, embarazadas, enfermedad, mosquitos, Aedes Aegypti, virus Zika
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