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    LA HABANA (Sputnik) — "Virgencita, ampáranos de todo mal y líbranos de esta pandemia", pedía la habanera Ernestina Diéguez, vela en mano y arrodillada ante una imagen de yeso de la Virgen de la Caridad del Cobre, justo cuando en la isla se conmemora el día de la Santa Patrona de Cuba.

    Junto a médicos, epidemiólogos, especialistas de salud, funcionarios del Gobierno y activistas comunitarios que enfrentan a diario la epidemia del COVID-19, la Virgen de la Caridad Cobre también juega un importante papel en el imaginario y la espiritualidad popular.

    A ella le rezan, colocan ofrendas, y piden protección para estar a salvo del contagio con el coronavirus SARS-CoV-2, que hasta el momento ha provocado más de 100 muertes en la isla.

    "Ella nos protegerá con su santo manto e iluminará a nuestros médicos a encontrar la vacuna", comentó Diéguez a Sputnik, mientras terminaba de adornar el pequeño altar que tiene en la sala de su casa en la barriada capitalina de Marianao, y no resaltaban cinco girasoles, frutas frescas, y un pequeño frasco de miel de abeja.

    "Desde la época de los mambises [guerras de independencia en el siglo XIX] y hasta hoy, Cachita [como popularmente se le dice a la Santa] nunca nos ha abandonado, ni siquiera en los peores momentos", afirmó la anciana devota.

    Origen de la virgen

    Desde el siglo XVII, fecha en que se registra su hallazgo en aguas de la bahía de Nipe, en el noreste cubano, la virgen Caridad del Cobre saltó de los altares católicos, para sincretizarse en los cultos yorubas de origen africano, y convirtiéndose en un referente socio-cultural para todos los cubanos, ateos y religiosos.

    Según documentos que se conservan en el Archivo de Indias de Sevilla, España, entre los años 1612 y 1613, la imagen de la virgen fue hallada en el mar por el negro esclavo Juan Moreno, acompañado de los hermanos Juan y Rodrigo de Hoyos, nativos indígenas, quienes se encontraban en una canoa buscando sal, y llevaron la imagen a tierra.

    En 1915, los veteranos de la Guerra de Independencia escribieron una carta al papa Benedicto XV pidiendo la proclamación de la Virgen de la Caridad del Cobre como Patrona de Cuba.

    Un año después, Benedicto XV declaró a la virgen como Patrona de la República de Cuba, hasta que en 1936 el papa Pío XI autorizó la coronación canónica de la sagrada imagen.

    En enero de 1998, durante su visita a Cuba, el papa Juan Pablo II coronó y bendijo su imagen durante la tercera misa que ofició en la Plaza Antonio Maceo, de la oriental ciudad de Santiago de Cuba, provincia donde está enclavado el Santuario del Cobre, y donde se resguarda la virgen.

    Cuatro años después, el 26 de marzo de 2012, el papa Benedicto XVI, de visita en la isla, le otorga la Rosa de Oro de la Cristiandad, con motivo del 400 aniversario de la aparición de la imagen.

    En septiembre de 2015, el papa Francisco decretó el Año Santo Excepcional de la Misericordia, con motivo de la conmemoración de los cien años de la consagración de la Virgen de la Caridad del Cobre.

    Sincretismo

    Adorada también por los seguidores de las religiones afrocubanas, la Virgen de la Caridad del Cobre se sincretiza en el panteón yoruba con la orisha Oshún, o la Mamá Chola, de la Regla de Palo de Monte, en una mezcla de creencias y fe sostenida por casi cinco siglos.

    Según etnólogos y estudiosos de los fenómenos religiosos en Cuba, esto responde, al sincretismo religioso-cultural en el que las divinidades católicas se entremezclan con las historias de los orishas africanos, desde sus características comunes, y forman parte de ese rico y complejo entramado que define a los nativos de la isla.

    En tiempos de pandemia

    De la misma forma en que cada noche, a las nueve en punto, desde cada hogar y cada rincón de Cuba resuenan aplausos para agradecer la labor de los médicos, sanitarios y científicos que luchan contra la pandemia del COVID-19, la virgen de la Caridad del Cobre es receptora de innumerables mensajes, pedidos, plegarias y oraciones, para que "interceda" a favor de los enfermos y espante de una vez por todas, el fantasma de la muerte que trae el virus.

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    religión, COVID-19, coronavirus en América Latina, pandemia de coronavirus, coronavirus, Cuba
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