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    Once es el área con mayor cantidad de locales minoristas y mayoristas de la capital de Argentina. Para vendedores que carecen de la posibilidad de adaptarse a la tecnología, el cese de actividad significó el corte absoluto en sus medios de subsistencia. Tras cinco meses sin vender, puede que algunos comercios tengan que cerrar definitivamente.

    Desde finales de marzo hasta principios de agosto, la pandemia hizo estragos en la actividad económica argentina, a la par que crecía la ola de contagios y muertes relacionadas al COVID-19 en el país.

    "De un momento a otro nos avisaron y estuvimos cerrados casi cinco meses, desde el 20 de marzo hasta el viernes pasado [28 de agosto] sin trabajar. Soy jefa de hogar y no tuvimos ningún ingreso, viví del poco ahorro que teníamos. Tengo una nena pequeña de dos años y en el CPI [centro de primera infancia] de ella me daban víveres y con eso pudimos sobrevivir", dijo a Sputnik Susan, encargada de dos locales de ropa urbana ubicada en el área de mayor circulación de la zona de Once.

    Once es la denominación no oficial de un área y centro comercial dentro del barrio de Balvanera, en la ciudad de Buenos Aires, donde tradicionalmente se nucleó parte de la comunidad judía ortodoxa.

    Susan, encargada de dos negocios en Once
    © Sputnik / Francisco Lucotti
    Susan, encargada de dos negocios en Once
    Se trata de alrededor de entre 15 y 20 manzanas entre las que abundan los locales minoristas y mayoristas, especializados según sección, aunque no exclusivamente, en los rubros textil, indumentaria, joyería y tecnología, y caracterizados por ofrecer precios más accesibles que en las tiendas de marca de media y alta gama de las zonas de mayor poder adquisitivo.

    A partir de principios de agosto, el Gobierno porteño comenzó a flexibilizar la cuarentena con un protocolo que permitía abrir a algunos locales, pero no a los ubicados en las áreas de gran circulación cercanas a grandes estaciones y centros de trasbordo, como es el caso de Once. Allí se encuentra la terminal de la línea de ferrocarril urbano Sarmiento, que transporta miles de usuarios por día a la zona oeste del conurbano bonaerense, además de dos líneas de subte e infinidad de paradas de ómnibus sobre las avenidas de la cercanía.

    La soga al cuello por la caída en la demanda

    • Los comercios dentro de las galerías son las más afectadas por la falta de clientes
      Los comercios dentro de las galerías son las más afectadas por la falta de clientes
      © Sputnik / Francisco Lucotti
    • Los locales a la calle no permiten el acceso al público, lo que afecta a algunos rubros más que otros
      Los locales a la calle no permiten el acceso al público, lo que afecta a algunos rubros más que otros
      © Sputnik / Francisco Lucotti
    • Muchas persianas no han vuelto a abrir tras cinco meses de cuarentena
      Muchas persianas no han vuelto a abrir tras cinco meses de cuarentena
      © Sputnik / Francisco Lucotti
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    © Sputnik / Francisco Lucotti
    Los comercios dentro de las galerías son las más afectadas por la falta de clientes

    Las exigencias para la reapertura por parte de las cámaras y los comerciantes fue grande ante la necesidad de recuperar la actividad. Incluso hubo locales que decidieron abrir desde principios de agosto a pesar de no estar habilitados todavía a hacerlo.

    Los comerciantes de la zona aseguran que cuando reabrieron registraban ventas por entre 15 y 20% del volumen normal en los rubros no necesarios, exceptuando los comercios de alimentos, y que de a poco se ha ido recuperando, pero no llegan al 50% de las ventas acordes a la época.

    "Ya no es como antes la venta, cada año es peor. Yo no puedo vender por Internet, las personas mayores no estamos con el celular, no sabemos manejar esas cosas. Todas mis compañeras se están yendo, como 10 locales sacaron su mercadería entre ayer y anteayer y se fueron, se está vaciando desde la pandemia", dijo a Sputnik Luisa, vendedora independiente de indumentaria femenina que alquila hace siete años un pequeño cubículo en una de las inmensas galerías comerciales de la zona.

    Luisa, vendedora independiente
    © Sputnik / Francisco Lucotti
    Luisa, vendedora independiente

    Luisa, quien vendía antes como mantera en la calle, comentó que le subalquila el espacio a un comerciante de la comunidad china, quien la ayudó primero guardándole la mercadería por las noches y después a instalarse en el local. También le alquila la habitación donde vive y contó que durante los meses en los que la galería estuvo cerrada por la cuarentena subsistió cocinando y vendiendo comida entre sus vecinos.

    "En septiembre tengo que volver a pagar el alquiler. Con la pandemia si no hubiera tenido ahorrado unos centavitos ¿cómo iba a vivir? Pero eso se terminó. Les dije: 'Si me van a cobrar todos los meses yo ya cierro'. Yo nunca voy a quedar debiendo ni la luz, como sea quiero pagarle. Pero ayer no vendí ni un peso, no hay nadie. Si sigue así otros 15 días tendré que retirarme", confesó.
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    pandemia de coronavirus, cuarentena, comercio, coronavirus en América Latina, COVID-19, Argentina, Buenos Aires, crisis económica
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