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    BUENOS AIRES (Sputnik) — Fue un anuncio sorprendente, por inesperado y prometedor. El presidente de Argentina, Alberto Fernández, se adelantó a rumores y controversias cuando informó el pasado 12 de agosto que su país junto a México serían responsables de la producción latinoamericana de una vacuna contra el COVID-19.

    El asombro no terminaba aquí. La Fundación mexicana Slim adelantaría la inversión para producir el antídoto que desarrolla en la actualidad la Universidad de Oxford y la farmacéutica británica AstraZeneca, y lo haría a precio de costo. Todos los países de América Latina salvo Brasil, que lleva adelante su propio acuerdo, podrían acceder a la vacuna pagando cada dosis a tres o cuatro dólares.

    El laboratorio mAbxience, especializado en la producción de fármacos para enfermedades autoinmunes y oncológicas, fue el elegido en Argentina para llevar adelante este desarrollo.

    "Estamos muy contentos y orgullosos de que Astrazeneca nos haya seleccionado para producir la vacuna para Latinoamérica", reconoció a Sputnik el director de Operaciones de la compañía biotecnológica, Esteban Corley.

    250 millones de vacunas

    Este laboratorio, perteneciente al grupo Insud Pharma, pasó así a ser objeto de un gran interés. "Nosotros vamos a producir el antígeno de la vacuna, que vendría a ser el principio activo", detalló Corley. "Ese inmunógeno luego irá a México, donde se realizará la estabilización, formulación y envasado en las jeringas o en los viales multidosis".

    La vacuna de Oxford, llamada AZD1222, se encuentra en la actualidad en la fase III de sus ensayos clínicos, lo que significa que los científicos se encuentran abocados en confirmar la eficacia y seguridad del antídoto con el que el ser humano debería producir los anticuerpos contra el SARS-CoV-2, el virus que causa la enfermedad respiratoria COVID-19.

    La vacuna, que se está probando en más de 10.000 voluntarios, incursiona así en la última etapa del proceso de investigación con la expectativa de que el antídoto sea aprobado por las autoridades regulatorias.

    "Desde mAbxience estamos comprometidos a producir 250 millones de dosis exclusivamente para América Latina, con el objetivo de abastecer el 20% de la demanda de la región", aseguró su director a esta agencia.

    La esperanza es que la vacuna esté disponible durante el primer semestre de 2021. La compañía, que tiene una planta en Argentina y otra en España, inauguró en febrero una tercera instalación para producir anticuerpos monoclonales biosimilares en la localidad de Garín, en la provincia de Buenos Aires (este), que se emplean para el tratamiento de enfermedades oncológicas y autoinmunes.

    La primera vacuna contra el COVID-19
    © Sputnik / El Fondo Ruso de Inversiones Directas y el Centro Gamaleya
    Con la inversión de 40 millones de dólares para abrir esta planta, la empresa ha conseguido "duplicar su capacidad de producción con la posibilidad de cubrir la demanda del mercado argentino e internacional durante los próximos 10 años".

    Más de 35.000 pacientes han sido tratados con los medicamentos de mAbxience, que se jacta de ser una de las compañías biotecnológicas "más modernas de la región por su capacidad productiva, tecnológica y sus recursos humanos". De aprobarse la vacuna, esta cifra podría escalar a varias decenas de millones.

    Más interesados

    Entre tanto, países como India, Estados Unidos, Japón y los estados de la Unión Europea han comprado a AstraZeneca millones de dosis del posible antídoto. España, por ejemplo, ha reservado 30 millones de dosis a través de la compra central que realizó la Comisión Europea, que adquirirá 300 millones de unidades.

    "A cambio del derecho a comprar un número determinado de dosis de vacunas en un período dado, la Comisión financiaría parte de los costes iniciales de los productores de vacunas a través de un compromiso anticipado de mercado", explicó el pasado 14 de agosto este organismo, que también negocia con la farmacéuticas estadounidenses Johnson and Johnson y Moderna, con la alemana Curevac y la china Sinovac.

    También Rusia, que registró su propia vacuna, Sputnik-V, aprobó esta semana los ensayos clínicos para que sean realizados en 150 voluntarios dentro de cuatro instalaciones médicas en San Petersburgo y Moscú.

    El presidente estadounidense, Donald Trump, tiene proyectado acelerar el proceso de aprobación de la vacuna de Oxford para que esté disponible antes de las elecciones del 3 de noviembre en las que se juega su reelección. Una posibilidad es que recurra a una "autorización de uso de emergencia" que emitiría en octubre la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) a fin de contar con 300 millones de dosis.

    Faltan semanas, si no meses, para averiguar cuál de todas las farmacéuticas logrará presentar antes la primera vacuna contra el coronavirus, la enfermedad que cambió el curso de la historia en todo el mundo.

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    Argentina, México, América Latina, COVID-19, pandemia de coronavirus, coronavirus en América Latina, coronavirus, vacuna, vacuna contra coronavirus
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