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    CARACAS (Sputnik) — Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) es la compañía más importante de este país, pero en los últimos años comenzó a venirse abajo, y mientras EEUU busca hundirla, el Gobierno hace malabares para mantenerla a flote.

    "El bloqueo de los EEUU, las sanciones y la piratería prosiguen. ¿Cómo puede hacer Venezuela para defenderse? De verdad es muy difícil, porque es muy difícil la situación que afronta, pero estamos haciendo malabarismo y a veces hasta milagros para poder sobrevivir a esta embestida", dijo a Sputnik el analista internacional y asesor de la cancillería venezolana Basem Tajeldine.

    Por su parte, el constituyente Jesús Faría, exministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, explicó a esta agencia que el ataque de EEUU contra la estatal ha sido por todos los flancos.

    En el área la producción, señaló, ha apuntado a las empresas mixtas con participación de capital extranjero.

    "Ellos invertían, se beneficiaban del trabajo mixto. Ahora eso no se pueden hacer, han salido del país como resultado de las amenazas de sanciones a las empresas. La última empresa que salió fue Chevron que se quejó de haber perdido millardos de dólares en negocio, como resultado de las sanciones", agregó.

    La dependencia

    Venezuela extrae de su suelo el oro negro y le pertenece, pero para lograr sacarlo y venderlo necesita de empresas extranjeras, muchas de ellas vinculadas con el sistema financiero de EEUU, el cual desde 2017 se ha clausurado para todo lo que tenga la firma del presidente Nicolás Maduro y sus altos funcionarios.

    PDVSA ha pagado un alto costo por su dependencia tecnológica, y también porque empresas de servicios, financiamiento, seguros y repuestos se niegan a transar con ella para evitar el riesgo que supone enfrentar al mayor comprador de crudo del mundo: EEUU.

    "Está el tema de la producción. No tenemos acceso a la tecnología que la mayoría es extranjera, porque los proveedores de los equipos de la tecnología, de los servicios no vienen al país precisamente por amenazas de sanciones", agregó Faría.

    Tajeldine recuerda que está hablando "de un imperio (EEUU) que tiene tras de sí un repertorio de crímenes de lesa humanidad", lo que, agrega, permite vislumbrar hasta donde puede llegar cuando quiere acabar con algo.

    Ni vender ni importar

    Casi todos los caminos se han cerrado para PDVSA y su producción ha pasado en los últimos años de estar alrededor de los 1,5 millones de barriles el día, a 400.000 barriles por día.

    El principal motivo, explicaron las fuentes consultadas por Sputnik, es que nadie quiere transportar el crudo venezolano, ni comprarlo, ni asegurarlo en altamar, y tampoco venderle crudo para mezclar su petróleo extrapesado o los aditivos para producir gasolina.

    "También afectaban en ese sentido los mercados, casi todos se han cerrado. Los principales compradores han tenido que dejar de comprar nuestro petróleo porque todos sus bienes, todos sus activos, todos sus negocios, se ven amenazados", apuntó el constituyente.

    En reiteradas ocasiones el Departamento de Estado de EEUU vendió a los venezolanos, a través de sus discursos, la idea de las sanciones como un mal que solo afectaría a los altos funcionarios, pero la estocada contra PDVSA, ha golpeado a todo el país, porque el 95% de las divisas que entraban y el 60% de sus ingresos fiscales están directamente relacionadas con el sector petrolero.

    En ese sentido, Tajeldine explicó que "en la industria la acción de Washington ha tenido un impacto prácticamente fulminante. No puede producir petróleo ni sus propios derivados para mantener el negocio en pie".

    Política del caos

    "Nos quieren llevar a una situación de guerra civil, como la que sigue hoy presente en Libia, tras la intervención y el fin del los 'bombardeos humanitarios', que llevaron y prendieron contra ese país", agregó el analista.

    Para Tajeldine "quieren partir a Venezuela en pedazos como lo hicieron con Libia, es la política del caos, de la desintegración de estados para debilitar y controlar".

    En medio de la pandemia por COVID-19, Venezuela se quedó sin gasolina, con la ventaja de que la mayoría de las actividades quedaron paralizadas y que la población comenzó a movilizarse menos al entrar en una cuarentena radical.

    A pesar de que casi todos se mantenían en casa, entre marzo y mayo las filas en las estaciones de servicio se hicieron kilométricas. En medio de ese caos provocado por el bloqueo, el Gobierno logró transar con Irán para la venta de combustible y comenzó a estabilizarse la situación, principalmente en Caracas a mediados de junio.

    En este momento se desconoce cuál es la situación respecto a la gasolina, solo se sabe que cada vez es más difícil para Venezuela comprarla, y que recientemente el Gobierno de Estados Unidos incautó cuatro buques con combustible que habían sido comprados por un privado a Irán, para ser vendidos en la nación caribeña.

    Sin producción de crudo y con la amenaza de una posible escasez de combustible, el Gobierno de Venezuela aún apuesta a una recuperación, "pero a un ritmo mucho más lento", dice Faría.

    El Gobierno, explicó el constituyente, ha tenido que someterse a operaciones casi secretas con aliados internacionales para poder ir reactivando su economía, y afrontar la arremetida de EEUU que, sostuvo, tiene como objetivo fulminar y paralizar totalmente a PDVSA, "pero nadie puede pensar en milagros", advirtió.

    La principal industria además del bloqueo también se ha visto golpeada por numerosos escándalos de corrupción, que han afectado aún más su situación.

    Etiquetas:
    gasolina, bloqueo económico, Irán, petróleo, sanciones, EEUU, Venezuela, Petróleos de Venezuela (PDVSA)
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