En directo
    América Latina
    URL corto
    169
    Síguenos en

    El sistema político de Perú no logra salir de la crisis institucional que ha caracterizado al período de Gobierno de Martín Vizcarra, quien debió nombrar al quinto gabinete ministerial desde 2018 en el marco de un enfrentamiento con el Parlamento que no se detiene a pesar de la disolución del Congreso de finales de 2019.

    Comprender la crisis política peruana no es una tarea sencilla. Para comenzar, hay que saber que la Constitución peruana obliga al presidente a poner a su gabinete a consideración de los legisladores apenas son nombrados. El artículo 130 de la carta magna establece que, dentro de los treinta días siguientes a haber asumido, el presidente del Consejo de Ministros designado por el presidente peruano debe ir al Congreso a solicitar una "cuestión de confianza" por parte de los legisladores.

    De acuerdo a la Constitución peruana, cuando el Congreso niega la confianza a un nuevo Consejo de Ministros, todos los ministros y el presidente del Consejo deben renunciar a su cargo, obligando al presidente de la República a designar a un nuevo gabinete.

    Pero el presidente puede contraatacar. El artículo 134 otorga al mandatario la facultad de "disolver el Congreso" en caso de que los legisladores rechacen a dos gabinetes. En el decreto de disolución del legislativo, el presidente debe incluir necesariamente la convocatoria a elecciones legislativas.

    ¿Cómo nació la disputa entre Vizcarra y el Congreso?

    Uno de los puntos clave de la crisis política es la falta de apoyo político que Vizcarra tiene en el Congreso. A pesar de ser presidente, y contar con aceptación popular según los sondeos de opinión, el mandatario no cuenta con bancada propia que asegure el apoyo del Congreso a sus gabinetes e iniciativas.

    Se trata de una particularidad originada en la forma en que Vizcarra llegó al poder. Ingeniero civil nacido en 1963, Vizcarra estaba dedicado a la política regional en el departamento de Moquegua, siendo elegido presidente regional en 2010. Su ascenso político lo llevó a integrar la coalición Peruanos por el Kambio, que postulaba a Pedro Pablo Kuczynski a la Presidencia. Vizcarra acabó postulado a la primera vicepresidencia de Perú en la fórmula que resultó ganadora en la segunda vuelta de las elecciones de 2016, en las que compitió con Keiko Fujimori, quien mantuvo la mayoría en el Congreso.

    El sistema institucional peruano permitió que, a pesar de ser vicepresidente, Vizcarra fuera nombrado ministro de Transporte. Su gestión no fue exitosa, ya que debió renunciar luego de ser interpelado por el Congreso —de mayoría fujimorista— por supuestas irregularidades en la concesión del Aeropuerto de la ciudad de Chinchero.

    Aquel fue el primer encontronazo entre Vizcarra y el Congreso lo dejó fuera del Gabinete y motivó que Kuczynski lo designara como embajador peruano en Canadá. Asumió ese cargo en octubre de 2017 y se mantuvo en el país norteamericano hasta la salida anticipada del presidente, tras las acusaciones por corrupción.

    A pesar de que decidió no renunciar y regresar a su país para tomar la Presidencia, Vizcarra encontró un Congreso sin una bancada leal a su gestión. Los congresistas de Peruanos por el Kambio —que luego pasó a denominarse Contigo— se alejó de Kuczynski y marcó distancia con el propio Vizcarra.

    Sin apoyo en el Congreso, Vizcarra no logró consolidar nunca un gabinete de ministros. El primero de su mandato, encabezado por César Villanueva, fue el único que logró el voto de confianza pero sufrió una constante sangría de ministros, que renunciaron por diferentes escándalos durante 2018. Villanueva decidió alejarse de su cargo en marzo de 2019, alegando que se cumplía un ciclo.

    Vizcarra designó entonces a Salvador del Solar, un actor de cine y telenovelas que había sido ministro de Cultura durante el período de Kuczynski. Del Solar no llegó a cumplir un año en funciones pero su papel fue clave en el diferendo que culminaría con la disolución del Congreso.

    El momento de mayor tensión: la disolución del Congreso en 2019

    Las cuestiones de confianza en Perú no solo son solicitadas por los nuevos presidentes del Consejo de Ministros al asumir su cargo, sino que también sirven para comprometer a los congresistas en el apoyo a una política o serie de decisiones específicas.

    Durante su corta gestión, Del Solar pidió tres cuestiones de confianza al Congreso peruano. La primera al asumir, la segunda para buscar el apoyo a la reforma política contra la corrupción impulsada por Vizcarra y la tercera para lograr un acuerdo para la designación de miembros del Tribunal Constitucional, que en ese momento estudiaba una posible excarcelación de la líder fujimorista Keiko Fujimori.

    Aquella tercera moción de confianza fue la que desató la tormenta, ya que Vizcarra interpretó que el Congreso había denegado la moción de forma tácita, al postergar su tratamiento y continuar la elección de miembros del Tribunal Constitucional sin oír la postura del Ejecutivo.

    Tras aquella sesión, realizada el 30 de septiembre, Vizcarra se valió de las disposiciones constitucionales para disolver el Congreso y convocar a elecciones legislativas tras dos mociones rechazadas. Para eso, interpretó como un único período el suyo y el de Kuczynski, quien había sufrido la censura a su jefe de gabinete Fernando Zavala Lombardi en 2017.

    El Congreso intentó negarse y hasta llegó a nombrar a Mercedes Aráoz, vicepresidenta de Vizcarra, como "presidenta encargada" de Perú. La estrategia no prosperó: Aráoz renunció pocas horas después y los congresistas aceptaron la disolución, esperando que el Tribunal Constitucional se expidiera.

    Nuevo Congreso, mismos problemas

    La salida de Del Solar, que abandonó el cargo tras la disolución del Congreso, dio lugar a una nueva presidencia del Consejo de Ministros: la de Vicente Zeballos. El abogado se mantuvo en el cargo durante la pandemia de COVID-19 pero renunció el 15 de julio, justo antes de que el nuevo Congreso —surgido de las elecciones extraordinarias de enero de 2020— ya tenía lista una moción para interpelarlo.

    Vizcarra debió conformar, en julio de 2020, su cuarto gabinete de ministros en tan solo dos años de gestión. Se volcó por Pedro Cateriano, un abogado que ya había sido primer ministro durante el Gobierno de Ollanta Humala (2011-2016). Duró solamente veinte días en el cargo, ya que fue rechazado el 4 de agosto por un Congreso sumamente dividido tras las elecciones de enero pero en el que Vizcarra tampoco tiene una fuerte representación. Las discrepancias de los congresistas con la respuesta del presidente peruano a la pandemia de COVID-19 y sus consecuencias sociales y económicas fueron el principal argumento para no votar la confianza.

    Al haber ingresado Vizcarra en su último año de gestión —debe haber elecciones en 2021— Vizcarra perdió en 2020 la posibilidad de disolver el Congreso ante una reiteración de negativas de los legisladores a sus gabinetes. Por eso, luego del rechazo a Cateriano, se limitó al silencio y una rápida sustitución por un nuevo presidente del Consejo de Ministros.

    El quinto gabinete y posibles nuevos roces

    Vizcarra debió entonces conformar un quinto gabinete, esta vez con el militar retirado Walter Martos como presidente del Consejo de Ministros. Martos había sido ministro de Defensa durante el gabinete de Zeballos pero que no tenía experiencia política anterior.

    Martos puso a consideración del Congreso su voto de confianza el 11 de agosto, con un discurso centrado en un "pacto nacional" para combatir la pandemia de COVID-19 y con un perfil más pragmático que logró una mejor impresión entre los congresistas.

    A pesar del acuerdo, la tensión entre el Ejecutivo de Vizcarra y el Congreso no llegó a su fin, dado que varios partidos en el Congreso promueven interpelaciones a la ministra de Economía, María Antonieta Alva, y al de Educación, Marín Benavides. Los dos ministros, que ya integraban el malogrado gabinete de Cateriano, podrían recibir la censura del Congreso en los próximos días, generando un nuevo roce entre los poderes.

    La posibilidad de un nuevo bloqueo no es bien vista por el nuevo gabinete. "Censurar a dos ministros sería para todo el trabajo. Sería terrible para el país porque en este momento ella (Alva) está abocada al manejo de la reactivación económica, de la pandemia y tiene todo un equipo de trabajo que ya sabe todos los procedimientos", advirtió Martos, en declaraciones a la radio peruana RPP.

    Etiquetas:
    Keiko Fujimori, Martín Vizcarra, crisis política, Perú
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook