11:45 GMT24 Septiembre 2020
En directo
    América Latina
    URL corto
    Por
    0 01
    Síguenos en

    RÍO DE JANEIRO (Sputnik) — Humo y rugido de motores donde hoy se escucha el canto de pájaros en peligro como la saíra-sapucaia: eso es lo que propone la construcción de un circuito de carreras en la periferia de Río de Janeiro, un polémico proyecto sobre el que incluso el piloto Lewis Hamilton ha expresado sus dudas.

    La empresa impulsora del proyecto, Rio Motorpark SA, planea un circuito de 4,5 kilómetros, con capacidad para hasta 135.000 personas y preparado para recibir carreras tanto de Fórmula 1 como de Moto GP. Prometen miles de empleos, un alivio para una ciudad de capa caída. Los ecologistas, en cambio, alertan un crimen ambiental de proporciones descomunales.

    "No es una selva, son unos arbustos altos que se desarrollaron y que tiene árboles que son altos (…) Da la impresión de que estamos haciendo el mayor mal a Río de Janeiro, y no es verdad", lamentó en una entrevista con Sputnik el director ejecutivo de Rio Motorpark y principal impulsor del proyecto, JR Pereira, cada vez más cuestionado.

    El origen de todo el problema es el sitio elegido para la obra: 194 hectáreas (casi 200 campos de fútbol) de la Floresta de Camboatá, el último resquicio de selva virgen en llanura que queda en Río de Janeiro, situada en la periferia de la zona oeste de la ciudad.

    Antiguamente, la "mata atlántica" (uno de los biomas más ricos del país) cubría toda la costa brasileña, pero hoy sólo queda el 12 por ciento de su superficie original. En Río de Janeiro, en el siglo XIX las plantaciones de café la arrasaron casi por completo. Sobrevivió la selva encaramada en los famosos "morros" de la ciudad… y excepciones atípicas, como Camboatá.

    Por eso, los ecologistas que critican el circuito tan sólo piden que se construya en otro lugar: "La idea es muy grave y muy peligrosa porque estamos hablando de 200.000 árboles (…) esa zona absorbe un millón de metros cúbicos de agua de lluvia en una región que sufre mucho con las inundaciones. El circuito se puede construir al lado, en otras zonas donde no hay tanta cobertura vegetal", explica a Sputnik el coordinador de la organización SOS Floresta Camboatá, Felipe Candido.

    Hamilton en contra

    Lo cierto es que llama la atención el empeño de los promotores en levantar el circuito justo ahí. En los alrededores hay terrenos gigantescos de pastizales de escaso valor ambiental. La mayoría son tierras públicas. El propio bosque de Camboatá pertenece al Estado, y lo gestiona el Ejército desde hace décadas (hubo un tiempo en que sirvió de entrenamiento para los militares).

    El acuerdo al que llegó la empresa con las autoridades de Río de Janeiro contempla la cesión gratuita del terreno a cambio de que el circuito se construya exclusivamente con dinero de la iniciativa privada (650 millones de reales, 118 millones de dólares), que lo podrá gestionar durante 35 años.

    JR Pereira asume que "cualquier obra tiene un impacto ambiental", pero dice que no talará 200.000 árboles, sino 70.000, y que lo "compensará" plantando otros 700.000 donde digan la secretaría de Medio Ambiente. Los activistas desconfían: "No se compensa un bosque existente plantando árboles", critica Candido.

    Otro que tiene dudas es el piloto Lewis Hamilton, cada vez más abanderado de las causas sociales y ambientales. Cuando el año pasado le preguntaron sobre la posibilidad de correr en Río dijo que era un gasto innecesario: "Para hacer el circuito, ¿van a tener que talar árboles? No apruebo eso. Tenemos un país muy bonito aquí, una selva importante para nuestro futuro. Tenemos que centrarnos más en el medio ambiente", proclamó.

    JR Pereira dice que después de ese "incidente diplomático", habló con Hamilton, porque "él pensaba que esto era la Amazonía o algo así". Insiste en que no hay alternativa a la ubicación. Asegura que las áreas que apuntan los ecologistas como alternativa no pueden usarse porque son estratégicas para el Ejército, que las considera zonas de seguridad nacional.

    Intereses políticos

    El proyecto viene de lejos, pero hasta hora dormía en un cajón. Se reactivó en los últimos meses gracias al empuje del alcalde de Río, Marcelo Crivella, quien también encontró eco en el Gobierno del estado y en el Gobierno central. El presidente Jair Bolsonaro se convirtió en un entusiasta, y JR Pereira se ha reunido personalmente con él en varias ocasiones.

    Y es que todo este entramado tiene un trasfondo político. Hasta ahora, las carreras de la Fórmula 1 se disputaban en Interlagos (São Paulo), pero el contrato venció ese año. Mientras en São Paulo negocian para renovar el contrato, Bolsonaro vio una oportunidad para desgastar al gobernador de São Paulo, João Doria, un rival político, arrebatándole la Fórmula 1, a pesar de ofrecer a los organizadores un circuito que todavía no existe.

    El año pasado, Bolsonaro se reunió con el director de la Fórmula 1, Chase Carey, y dijo que había un "99% de posibilidades" de que las carreras se celebrase en Río de Janeiro ya en 2021. Carey le desmintió rápidamente diciendo que aún no había nada cerrado, y desde entonces guarda silencio.

    El circuito sufrió varios reveses judiciales, pero hora todo son prisas. La empresa dice que podría colocar excavadoras en el terreno este mismo mes. Mientras tanto, esta semana la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro votará un proyecto de ley para convertir Camboatá en un parque natural e intentar salvarla del asfalto en el último minuto.

    Etiquetas:
    Río de Janeiro, Brasil
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook