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    SAN SALVADOR (Sputnik) — Dicen que un buen filete de caballo "resucita un muerto", pero el plasma equino salvaría muchas vidas más y sin dañar al donante, según las investigaciones de un equipo científico de Costa Rica que trabaja en terapias para tratar el COVID-19.

    En julio pasado, los expertos del Instituto Clodomiro Picado de la Universidad de Costa Rica (ICP-UCR) tomaron plasma de caballo purificado durante tres meses, y comenzaron a procesarlo con anticuerpos para tratar a pacientes con el coronavirus SARS-CoV-2.

    Si bien cualquier animal sano podía servir, la institución se decantó por los caballos por su docilidad, buena respuesta de generación de anticuerpos y veloz eritrosedimentación, o sea, que el plasma de sus glóbulos rojos se separa rápido y sin ayuda.

    La inmunización consiste en inyectarle las proteínas del virus al animal, para que su organismo las reconozca y genere anticuerpos, los cuales son purificados y usados para preparar el medicamento, en este caso, un líquido inyectable.

    No hubo estrés alguno para los ejemplares elegidos: buenos pastos, monitoreo constante de sus indicadores de salud, la sangre les fue extraída en un entorno de calma y, una vez separado el plasma, la parte celular les fue retornada para evitar una posible anemia.

    "Ahora el comité de ética de la Caja Costarricense de Seguro Social revisa el protocolo de estudio clínico, y una vez aprobado podremos iniciarlo con una cantidad pequeña de pacientes y alto grado de control y observación", adelantó el ICP-UCR en una respuesta escrita a una consulta hecha por Sputnik.

    La aspiración es iniciar estas pruebas a mediados de agosto y, de tener resultados positivos, pasar a una fase con mayor cantidad de pacientes, aunque la fuente recalcó que todo depende ahora del visto bueno de la Caja.

    Al galope contra la pandemia

    Con más de 20.000 casos confirmados de COVID-19, Costa Rica acelera en la búsqueda de variantes para enfrentar una pandemia que exhibe avances y retrocesos en el país.

    Al respecto, el ICP-UCR fue un abanderado en el uso del llamado plasma convaleciente, extraído de pacientes que superaron la enfermedad y crearon anticuerpos, y a partir de este principio desarrollan sus terapias con sangre equina.

    Los caballos elegidos fueron sometido a cuatro inmunizaciones con combinaciones diferentes e inocuas de proteínas del SARS-CoV-2, y el resultado fue un suero con mayor concentración de anticuerpos que la existente en el plasma de pacientes curados.

    La fase de control de calidad es la más estricta del proceso, pues cada fórmula es sometida a rigurosos análisis que incluyen, entre otros, un test de esterilidad que garantice la ausencia de bacterias aerobias, hongos y levaduras en la inmunoglobulina equina.

    De estas verificaciones se encargan el Laboratorio de Análisis y Asesoría Farmacéutica de la Universidad de Costa Rica y el Centro Nacional para Biodefensa y Enfermedades Infecciosas de la universidad George Mason, en Virginia, Estados Unidos.

    De ser positivos los resultados, Costa Rica disminuiría la dependencia de los donantes humanos: obtener los 1.000 frascos de sueros sometidos actualmente a prueba habría requerido de 500 pacientes recuperados, y solo bastaron 10 caballos.

    "Los caballos produjeron una gran cantidad de anticuerpos que bloquean la entrada del virus en las células humanas, lo que indica que el medicamento puede ser muy eficiente y que la cantidad que se va a requerir para tratar a los pacientes sería relativamente baja", aseguró Alberto Alape, investigador del ICP-UCR, citado por la Presidencia de Costa Rica.

    El caballo, un viejo amigo

    Con el perdón de los perros, los caballos acumulan varios siglos de méritos para ser considerados los "mejores amigos del hombre" e inseparables compañeros, algunos de los cuales incluso entraron a la historia a la par de sus célebres jinetes.

    Entre estos destacan Othar, el mítico caballo de Atila el Huno; Bucéfalo, el corcel de Alejandro Magno; Babieca, la yegua del Cid Campeador; y otros no por inventados menos famosos, como el Rocinante del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.

    A su vez, varios estudios indican que la carne de equino es más saludable que la vacuna, por su pobre contenido en grasa y sodio, y alto porcentaje de ácidos grasos insaturados, su elevada concentración de hierro y vitaminas del complejo B, B6, B12, A y C.

    A sus virtudes nutricionales, los "nobles brutos" suman ahora una sangre tremendamente valiosa en este nuevo campo de batalla del ser humano: la lucha contra el coronavirus, un enemigo invisible e inesperado, pero letal e inclemente.

    Etiquetas:
    caballos, COVID-19, Costa Rica
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