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    LA HABANA (Sputnik) — Los habaneros reafirmaron el viejo refrán que reza que "en la confianza está el peligro", y desde el 10 de agosto retroceden a una etapa más rigurosa para prevenir los efectos del COVID-19, dejando atrás la primera fase de recuperación que apenas duró un mes en la capital cubana.

    Según cifras ofrecidas por las autoridades sanitarias de la isla, en los primeros nueve días de agosto se supera ya la cantidad total de casos diagnosticados durante el mes anterior, en un peligroso rebrote con marcada incidencia en dos provincias del oeste, principalmente en La Habana, capital del país.

    Tres semanas fueron suficientes para demostrar que el coronavirus SARS-CoV-2 no es cosa de juegos. "Es una enfermedad que mata", aseguró hace unos días el doctor Francisco Durán, director nacional de Epidemiología, en una abierta crítica a quienes violan las medidas de protección contra el virus, sin tener una clara percepción de riesgo a la hora de propagar la enfermedad.

    Expertos cubanos precisaron que el pico de la epidemia en la isla se produjo entre el 12 y el 18 de abril, y como resultado de las medidas de prevención que se aplicaron, que incluían desde el pesquisaje a nivel de barrio, hasta servicios especializados de atención hospitalaria, se logró aplanar la curva de contagios en los dos últimos meses, mostrando un escenario favorable para iniciar las diferentes etapas de recuperación post-pandemia.

    Rebrote del COVID-19

    A partir del 21 de julio, la curva de casos positivos confirmados al COVID-19 se comenzó a inclinar peligrosamente hacia arriba, principalmente en las provincias de La Habana y Artemisa, donde comenzaron a detectarse focos y eventos de propagación de la enfermedad, que obligó a las autoridades a retomar las riendas y aplicar medidas de protección más severas.

    Según los informes más recientes, actualmente se mantienen 10 eventos de transmisión local activos, tres en la provincia de Artemisa, seis en La Habana, ambas en el oeste, y uno en la provincia de Villa Clara (centro), todos vinculados a negligencias e incumplimiento de las medidas sanitarias.

    Nuevas medidas de protección

    Como consecuencia del rebrote, el Gobierno cubano decidió retornar a La Habana a la fase de transmisión autóctona limitada, que incluye nuevas restricciones en la movilidad de la población y la prestación de servicios.

    Desde este 10 de agosto, se suspende el transporte público en la capital cubana, incluidos ómnibus, taxis, incluso los vehículos privados que prestan este servicio.

    A su vez, se limita el traslado de pasajeros desde La Habana hacia el resto de las provincias del país, se establecen 14 puntos de control sanitarios en las entradas y salidas de la ciudad, y se reinicia el servicio de desinfección de las calles.

    También se decretó el cierre total de las playas y piscinas públicas en La Habana, así como la suspensión de los servicios en bares, restaurantes, parques recreativos y áreas de ventas y servicios de trabajadores privados.

    En el caso de los restaurantes y cafeterías, solo ofrecerán sus servicios de alimentos para llevar a domicilio.

    Se mantendrá el servicio en cadenas de tiendas y comercios, se suspenden las excursiones y acampadas, y solo se mantendrán las reservaciones en hoteles que ya estaban hechas, previa presentación de los vacacionistas de los resultados del test rápido para COVID-19.

    Por otra parte, se retomará la medida del teletrabajo, se prohíbe la asistencia a centros laborales a personas mayores de 65 años o con padecimientos respiratorios, se empleará a todo el personal declarado interrupto que puede ocuparse en los centros de salud, de aislamiento, de la producción y los servicios, y se garantizará atención estatal a las más de 54.000 familias declaradas como vulnerables en La Habana, según fuentes oficiales.

    El resquebrajamiento de la disciplina, la no atención a las medidas propuestas, y el desconocimiento del peligro de unos pocos, han puesto en situación de emergencia a una ciudad con más de dos millones de habitantes, que ahora tendrán que auto aislarse de nuevo en sus hogares y seguir esperanzados en que la curva de casos positivos al COVID-19 se aplane definitivamente.

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    restricciones, coronavirus en América Latina, pandemia de coronavirus, La Habana, Cuba
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