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    BUENOS AIRES (Sputnik) — Argentina observa con escaso interés los intentos del Gobierno uruguayo por atraer inversiones argentinas. El pequeño país que preside Luis Lacalle Pou no mueve ­el amperímetro de la nación vecina, así que desde el Gobierno de Alberto Fernández no ha generado discordia sus intentos por seducir a sus ciudadanos.

    Así lo cree el analista internacional Lisandro Prades García, que conoce de cerca el sentir de la gestión peronista. El Ejecutivo de Fernández "es amplio y con opiniones diversas, pero la preponderante es que no ha caído mal porque es un decisión autónoma del Gobierno uruguayo", sostiene.

    El ministro argentino de Relaciones Exteriores, Felipe Solá, recibió esta misma semana las cartas credenciales del nuevo embajador uruguayo, Carlos Fernando Enciso Christiansen, sin que este asunto fuera considerado un problema.

    "La campaña para atraer argentinos no molesta siempre y cuando se respete la doble residencia fiscal", insiste Prades García, integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores del Partido Justicialista (PJ), fuerza que integra buena parte del peronismo.

    El "paisito", como se denomina a Uruguay con cariño, puede aspirar a movilizar los capitales de algún que otro gran empresario, pero poco más. "Uruguay solo va a llevar argentinos con inversiones financieras, y alguna ya está allí", señala el especialista. "Pero ninguna inversión productiva iría allí simplemente porque Uruguay no se dedica a eso".

    Este intento por tentar las inversiones argentinas puede llegar a ser un asunto que aborden los respectivos gobiernos en el ámbito del Mercado Común del Sur (Mercosur), bloque comercial que integran ambos países con Brasil y Paraguay. "Quizás ahí", añade Prades García, "en un futuro, se ponga sobre la mesa esto por el tema de fondos de compensación del Mercosur, pero hoy no".

    Esfuerzos rioplantenses

    El presidente de Uruguay firmó el 11 de junio el decreto que flexibiliza los requisitos para obtener la residencia fiscal en ese país. A partir del 1 de julio se reduce de 1,7 millones de dólares a 380.000 la cuantía que habría que invertir para comprar una propiedad en Uruguay.

    También se reduce de 180 días a 60 el tiempo que debe permanecer en el país el interesado para obtener la residencia.

    El Ejecutivo uruguayo también bajó de 5,3 a 1,6 millones la inversión que un empresario debería realizar para entrar a participar en una compañía, siempre que se garantice al menos la creación de 15 empleos.

    Fernández indicó en enero que los gobiernos del Frente Amplio (centroizquierda) que encabezaron entre 2005 y 2019 los mandatarios Tabaré Vázquez y José "Pepe" Mujica habían trabajado con gran minuciosidad para que Uruguay dejase de ser un paraíso fiscal.

    En ese afán de intentar "dejar de favorecerse con el dinero obtenido espuriamente en otros lados, si yo fuera Luis, y me preguntara, le diría que lo pensara dos veces", dijo Fernández en referencia al actual presidente uruguayo.

    En los últimos meses han aumentado las consultas inmobiliarias de argentinos interesados en vivir en la nación hermana. Ninguna rispidez, en todo caso, puede enturbiar las relaciones del Ejecutivo de Lacalle Pou y el de Fernández en relación al propósito oriental de cautivar a los empresarios argentinos.

    "Argentina tiene su eje geopolítico entre el Paraná y el Río Bermejo (una cuenca compartida por Argentina y Bolivia), el Atlántico Sur y la Antártida", retoma Prades García. "Cuando Uruguay se une a eso, la relación mejora. Se estanca cuando Uruguay juega a ser una plaza de las finanzas, y una plaza financiera, de exportación de granos, o logística al reabastecer los aviones británicos que operan en las Islas Malvinas".

    A por grandes fortunas

    El portavoz de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Pedro Cascales, reconoce que resulta interesante cualquier mejora fiscal o cualquier oferta que se presente en términos más competitivos y favorables, pero principalmente entre los grandes capitales.

    "Nuestra Confederación agrupa a pequeños y medianos empresarios que en general son inversores que apuestan más a Argentina y casi todo su capital lo tienen en su país", describe en diálogo con esta agencia. "Siempre hay posibilidad de que un empresario pyme se tiente de ir a ese país cuando ve oportunidades interesantes, pero el principal atractivo es para los que tienen altos patrimonios personales, no tanto a nivel industrial".

    A Cascales le consta que algún gran empresario ha realizado consultas para radicarse en Uruguay. El empresario argentino Manuel Antelo está por cerrar un acuerdo de venta con el Grupo Pochat para desprenderse del 51% de las acciones del Car One, la empresa dedicada a la comercialización de autos nuevo y usados. Su intención es concentrar sus negocios en Uruguay, donde vive y tiene otros negocios.

    El representante de la CAME recuerda que el empresario de una pyme (pequeña y mediana empresa) tiene un patrimonio más empresarial "y no le justificaría un movimiento de radicación en Uruguay", concluye.

    Uruguay contaba en 2019 con 81.482 inmigrantes, de los cuales 28.604 eran argentinos, según estadísticas de Naciones Unidas.

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    Luis Lacalle Pou, Argentina, Uruguay
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