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    BOGOTÁ (Sputnik) — La pesadilla que para muchos niños y niñas de escasos recursos en Bogotá ha significado el encierro obligatorio en sus viviendas debido a la pandemia se ha convertido en un sueño de esperanza gracias a llamadas telefónicas de artistas que les cuentan cuentos y les permiten llevar su imaginación al infinito y más allá.

    La iniciativa no surgió hace mucho, mucho tiempo, como en las historias de hadas, sino, por el contrario, en mayo pasado, cuando Bogotá resultó ser la ciudad más afectada en el país por un virus que parece venido de otro mundo y que asusta a los niños y adultos de todos los rincones del planeta bajo el nombre de COVID-19, un nombre que genera tanto miedo como cualquier malvado de un cuento de terror.

    "Es una estrategia que nos permite llegar a los niños más aislados en esta etapa de confinamiento, y por eso es una de nuestras estrategias consentidas en este tiempo de pandemia", dijo a esta agencia Paola Andrea López, del Instituto Distrital de las Artes (Idartes) de Bogotá.

    Ella es responsable del Programa "Nidos, arte en primera infancia" de Idartes, que debió adaptarse a la nueva situación de confinamiento para llevar la cultura a los niños de la ciudad que no tienen acceso a Internet. Su equipo de creativos desarrolló una nueva estrategia denominada 'Nidos en casa', que con ayuda de artistas comunitarios pusieron en marcha la línea de atención "En-cuentados y En-cantados".

    Cuenta cuentos

    Desde finales de mayo, un grupo que empezó con cuatro artistas y que hoy suma 28 ha realizado alrededor de 770 llamadas a diferentes niños de la ciudad, de hasta 5 años de edad, para contarles cuentos y arrullos que les permita superar el tedio y la ansiedad propias de un confinamiento por pandemia que inició en marzo y del cual aún no es claro cuándo será su fin.

    "Y de la sorpresa, de la conmoción, ¡plop!, dejó caer una gota de agua, y cayó y cayó y cayó muyyyyy profundo en la tierra, hasta que, ¡plop!, tocó el suelo, y cuando esto sucedió imagínense lo que pasó", narra el artista comunitario Juan Camilo Herrera a un niña al otro lado de la línea telefónica, según un video compartido a Sputnik por Idartes.

    Los cuentos suelen ser tan mágicos, acompañados de instrumentos musicales y hasta de palos de agua para simular efectos de lluvia, que al final a los niños les cuesta sacárselos de la cabeza.

    "Gracias por esas canciones tan bonitas, que no me las quiero sacar de la cabeza, y quiero que me llamen todos los días porque me encantan esos cuentos", dice a Sputnik, a través de una videollamada al celular de sus padres, Matías José Calderón, un perspicaz y encantador niño que se ha beneficiado con la iniciativa, a la cual se puede acceder tras rellenar un breve formulario en línea en la web de Idartes.

    La demanda ha sido tal que cada artista hace un promedio de tres llamadas diarias de martes a sábado.

    "Esta acción tiene la virtud de acercar algo del mundo exterior al mundo de los niños y las niñas a través de un objeto que ha sobrevivido a las nuevas tecnologías: el teléfono (…) Además, tiene la virtud de conectar desde la voz, que es uno de los medios a través de los cuales los niños y niñas configuran sus apegos y sus afectos", comenta Paola Andrea López.

    Beneficio recíproco

    En la práctica, el beneficio de contar cuentos es de doble vía, pues a juicio de los artistas que los narran, ellos también se enriquecen con este tipo de experiencias.

    "En las historias y la imaginación encontramos el poder de esta forma de comunicación. La alegría que nos regala estos encuentros resulta ser indescriptible por la cantidad de emociones y pensamientos que allí encontramos", dice Daniel Díaz, uno de los artistas que se comunica con los niños y sus familias a través del teléfono, en un testimonio aportado a esta agencia por Idartes.

    Cuentos como "Abrazo de Mamá-Papá", el poema "Los cinco lobitos y el burro enfermo" y "Cantos y arrullos del Pacífico colombiano", entre otros, hacen parte de las narrativas seleccionadas por el Programa 'Nidos' para los menores.

    "El día que recibimos la llamada tuvimos la oportunidad de recostarnos y escuchar el cuento, preguntarnos, mirarnos, hacer gestos, reírnos y también sorprendernos por la manera en que cuenta el cuento el artista", recordó ante esta agencia Leidi Johana Romero, madre de una niña a la cual inscribió en el programa.

    Por ahora la iniciativa se realiza solo en Bogotá, pero su ejemplo puede irradiarse a otras regiones del país durante el tiempo que tome el confinamiento por la pandemia, de la que pronto se espera poder decir:  "Y colorín colorado, este cuento se ha acabado".

    Etiquetas:
    niños, pandemia de coronavirus, pandemia, Bogotá, Colombia
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