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    LA PAZ (Sputnik) — La presidenta transitoria de Bolivia, Jeanine Áñez, afianzó su alianza con el alto mando militar, factor determinante para su ascenso al poder, al completar un polémico proceso de ascenso de generales y almirantes sin el aval constitucional del parlamento.

    "Mis respetos a las Fuerzas Armadas por su tarea heroica, su papel fue decisivo en la recuperación de la democracia en noviembre pasado", dijo la autoproclamada gobernante en un mensaje transmitido vía internet a los militares congregados en un acto de colocación de símbolos de generalato a una quincena de oficiales.

    La ceremonia acentuaba el distanciamiento entre la presidenta-candidata y el Movimiento Al Socialismo (MAS) del derrocado exmandatario Evo Morales, que controla el parlamento, a pocos días de que se reactive la campaña proselitista hacia las elecciones del 6 de septiembre, fecha que el Gobierno aún pone en duda.

    En una alocución repleta de alabanzas a la institución castrense, Áñez destacó desde su aislamiento por COVID-19 en la residencia presidencial oficial que las Fuerzas Armadas cumplían también un importante papel en la lucha contra la pandemia.

    Homenaje

    "Con esta entrega [de símbolos de generales] rindo un homenaje respetuoso a todos los miembros de las Fuerzas Armadas que ayudaron en la lucha de la democracia", afirmó Áñez.

    El ministro de Defensa, Fernando López, quien hizo la entrega física de los símbolos en el acto realizado en la sede central de las Fuerzas Armadas, remarcó la participación de los militares en el cambio de Gobierno del año pasado.

    "En noviembre, como siempre, se pusieron del lado de su pueblo, bajo el simple hecho y lema de cuidar la vida de los bolivianos, no había otra consigna que estar con su pueblo (…), las Fuerzas Armadas lograron revertir una situación de caos", dijo López, ministro que Áñez mantiene en su cargo pese a una censura parlamentaria.

    Los ascensos fueron aprobados la semana pasada por un decreto supremo que Áñez firmó desde su cuarentena y terminaron ejecutados pese a que el trámite no pasó por el voto del Senado, imprescindible según la Constitución.

    Esa cámara demoraba el trámite desde marzo por, entre otras razones, las urgencias derivadas de la pandemia y la detección de supuestas irregularidades en la propuesta de ascensos presentada por Áñez al parlamento.

    En medio del forcejeo entre el Ejecutivo y el Legislativo, la cúpula militar irrumpió en mayo en las instalaciones del Senado para exigir la aprobación de los ascensos, en una suerte de amenaza duramente rechazada por el MAS aunque tolerada en silencio por el Gobierno.

    Los militares precipitaron la caída de Morales el 10 de noviembre pasado, cuando, al cabo de casi tres semanas de movilizaciones populares contra un supuesto fraude electoral, el alto mando castrense lanzó una sugerencia de renuncia del presidente, quien enfrentaba además una rebelión policial.

    Ese pronunciamiento militar es destacado por Áñez como recuperación de la democracia pero tiene para el MAS y sus organizaciones aliadas el significado de golpe de Estado.

    "Con la aprobación de los ascensos por decreto e ignorando la potestad del Senado, se confirma que en noviembre hubo un golpe de Estado", dijo la semana pasada la presidenta del Senado, Eva Copa, de las filas del MAS.

    Añadió que, con su decisión de "ignorar" la Constitución, Áñez estaría solo favoreciendo a los jefes militares que avalaron su autproclamación de noviembre como presidenta transitoria.

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    Jeanine Áñez, general, Bolivia
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