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    Abogado, hijo de un español y una cubana, creció en Madrid y se convirtió en uno de los hombres de Donald Trump para hostigar a Cuba y a Venezuela. Desplantes y declaraciones amenazantes marcaron sus últimas apariciones en Latinoamérica, donde busca quebrar una tradición al frente del BID.

    El nombre de Mauricio Claver-Carone comenzó a sonar con más fuerza en América Latina luego del 16 de junio, cuando el Gobierno de EEUU confirmó su intención de nominarlo para presidente del BID. No era un anuncio más, ya que la voluntad de la Casa Blanca llegó para romper una tradición de 60 años de reservar el cargo a representantes latinoamericanos.

    Más allá de la polémica por la nacionalidad del futuro titular del organismo —rechazada por varios connotados expresidentes latinoamericanos en una carta pública—, algunas voces pusieron la mirada sobre la figura de Claver-Carone, un asesor directo de Donald Trump con un pasado plagado de actitudes anticubanas y, más recientemente, antivenezolanas.

    Claver-Carone nació en Miami, Florida, en 1976. Hijo de padre español y madre cubana, pasó su infancia y juventud en Madrid pero regresó a Florida para realizar sus estudios universitarios. Se graduó en Derecho y luego viajó a Washington DC para hacer una maestría en Derecho Internacional Comparado.

    El joven abogado siempre tuvo un interés particular por los medios de comunicación. No solo escribió regularmente para Huffington Post, The New York Times o The Wall Street Journal, sino que también condujo un segmento radial llamado From Washington al mundo, en Cristina Radio, dedicado a latinos en EEUU dirigido por la afamada presentadora cubana Cristina Saralegui hasta 2015.

    Claver-Carone desarrolló un intenso activismo político contrario al Gobierno de Cuba. No solo fundó la organización no gubernamental Cuba Democracy Advocates (Abogados por la democracia de Cuba) sino que también fue director ejecutivo del US-Cuba Democracy Political Action Committee (Comité de acción política democrática EEUU-Cuba). Las dos organizaciones estaban centradas en cuestionar al Gobierno de Cuba y apoyar el bloqueo impuesto por EEUU.

    De hecho, Claver-Carone ganó más notoriedad en medios estadounidenses al cuestionar los acercamientos entre Washington y La Habana durante la gestión de Barack Obama en la Casa Blanca (2009-2017). Durante ese proceso fue acercándose más a Trump, que lo nombró como uno de sus asesores principales incluso antes de asumir el Gobierno.

    El abogado de origen cubano-estadounidense ya había tenido contactos con la función pública estadounidense durante sus primeras experiencias como profesional, cuando fue asesor legal en la Oficina de Contralor de la Moneda del Departamento del Tesoro. Volvió a esa institución durante el Gobierno de Trump, cuando fue asesor principal del subsecretario de Asuntos Internacionales, según consta en su currículum oficial.

    En pocos años, la carrera de Claver-Carone se disparó. Durante 2018 fue director ejecutivo interino en representación de EEUU en el Fondo Monetario Internacional (FMI). Durante su corta estancia en el organismo, es sindicado como uno de los principales facilitadores de la histórica línea de crédito de 57.000 millones de dólares para el Gobierno de Mauricio Macri.

    En 2019, Claver-Carone ya tenía un nuevo puesto: el de asesor especial del presidente y director principal para Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional. Su vínculo con Trump se hizo más estrecho y el abogado participó activamente de la fallida estrategia de la Casa Blanca para derrocar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, respaldando al diputado opositor Juan Guaidó que en febrero se autoproclamó presidente encargado del país.

    Dos episodios vinculados a Argentina ilustran el perfil y la importancia que adquirió Claver-Carone en el Gobierno estadounidense. En noviembre de 2019, cuando ya era presidente electo de Argentina, Alberto Fernández viajó a México para entrevistarse con el mandatario de ese país, Andrés Manuel López Obrador. En aquel viaje Fernández también se entrevistó con Claver-Carone, quien inmediatamente le manifestó su preocupación por las protestas sociales que en ese momento golpeaban tanto a Chile como a Ecuador. En esa oportunidad, el estadounidense también transmitió la voluntad de EEUU de apoyar a Argentina en la búsqueda de una vía para pagar la deuda con el FMI, organismo que el enviado de Trump conocía muy bien.

    La amabilidad del funcionario en aquella reunión cambiaría por una postura decididamente hostil tan solo un mes más tarde. Claver-Carone, ya como asesor de Trump para la región, fue el enviado de Washington en la asunción oficial de Fernández el 10 de diciembre de 2019. El estadounidense tenía previsto quedarse más de un día en Buenos Aires, para participar de algunas reuniones con el propio Fernández y el canciller argentino Felipe Solá.

    Sin embargo, Claver-Carone cambió sorpresivamente de postura y decidió irse del país un día antes de lo previsto. Lejos de hacerlo con sutileza diplomática, explicó su decisión en una entrevista con el diario argentino Clarín. "Desafortunadamente, debido a unas invitaciones y a algunas sorpresas que recibimos al llegar, decidí no ir y me voy temprano. No voy a tener las reuniones de trabajo que tenía programadas para mañana", sostuvo.

    El estadounidense se refería a la presencia en la ceremonia de asunción del ministro de Comunicación de Venezuela, Jorge Rodríguez, quien asistió en representación de Maduro. El enviado de Trump también cuestionó la presencia en la Casa Rosada del expresidente ecuatoriano Rafael Correa.

    Entrevistado por el medio argentino, Claver-Carone afirmó que el Gobierno de Trump tiene "la mejor intención de tener una relación productiva para ayudar a la Argentina a progresar y para que él (por Fernández) tenga éxito".

    "Sin embargo, estas distracciones no le traen ningún beneficio", añadió, en relación a los dirigentes progresistas que apoyaron la asunción de Fernández. "Jorge Rodríguez y Maduro no le traen ningún beneficio a la Argentina, Evo Morales no le trae ningún beneficio a la Argentina. Rafael Correa no le trae ningún beneficio a la Argentina. Son cuestiones al revés. Le quitan beneficio a la Argentina, y desenfocan lo que debe ser la prioridad de Argentina, que es el bienestar del país, y cómo pueden trabajar bilateralmente con nosotros y con otros aliados".

    La postura más combativa de Claver-Carone se profundizó en los primeros meses de 2020. No solo porque se reunió y fotografió con el opositor venezolano Juan Guaidó cuando concurrió a Washington para presenciar el discurso del Estado de la Unión, sino porque en reiteradas entrevistas aseguró que su Gobierno apostaba a "aplastar" a Maduro.

    Claver-Carone también fue una de las caras visibles ante los medios de comunicación a la hora de defender las sanciones aplicadas por el Tesoro estadounidense a empresas petroleras que trabajan con la venezolana PDVSA. Así, defendió, por ejemplo, las sanciones aplicadas a la petrolera rusa Rosneft y amenazó públicamente, entrevistado por la cadena colombiana NTN24, a cualquier empresa que tuviera negocios con la Venezuela de Maduro.

    Para EEUU —tal como manifestó el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, cuando realizó la postulación— el nombre de Claver-Carone "demuestra la fuerte determinación de Trump de tener un liderazgo de EEUU en las instituciones regionales importantes y avanzar en la prosperidad y la seguridad en el Hemisferio Occidental".

    Etiquetas:
    Banco Interamericano de Desarrollo (BID), América Latina, Donald Trump, EEUU
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