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    La expresidenta y actual vicepresidenta argentina, Cristina Fernández, elogió un artículo del economista Alfredo Zaiat en el cual hacía una crítica al presidente, Alberto Fernández. Zaiat, quien también es columnista de Sputnik, explica por qué su artículo causó tanto revuelo.

    En su cuenta de Twitter, Cristina Fernández de Kirchner recomendó la lectura de La conducción política del poder económico, texto publicado en el diario argentino Página 12, en el que Zaiat hace una crítica al presidente del país, Alberto Fernández.

    "El mejor análisis que he leído en mucho tiempo. Sin subjetividades, sin anécdotas. En tiempos de pandemia, de lectura imprescindible para entender y no equivocarse", escribe la vicepresidenta.

    ​En su artículo, Zaiat criticó el acto del Día de la Independencia argentina, el 9 de julio, en el que participaron, junto al presidente, grandes empresarios del llamado Grupo de los 6, "para sumarlos a la construcción de una nueva normalidad económica, que deje atrás el capitalismo neoliberal hegemonizado por las finanzas globales".

    El G6 está integrado por la Asociación de Bancos Argentinos (ABA), la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la Cámara Argentina de Comercio (CAC), la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), la Sociedad Rural Argentina (SRA) y la Unión Industrial Argentina (UIA).

    Tras el elogio de Cristina Fernández al artículo de Zaiat, la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, cuestionó duramente a Alberto Fernández. Bonafini sostuvo que las Madres se sienten "agraviadas y heridas" en lo más profundo de su corazón por la foto del presidente con los grandes empresarios, porque son "los que explotan a nuestros trabajadores" y "los que saquearon el país. Y lo más grave de todo: a los que secuestraron a muchos de nuestros hijos e hijas que luchaban por una Patria liberada", afirma.

    Un acto con empresarios que hizo ruido

    Presidente de Argentina, Alberto Fernández, junto a empresarios en el acto del 9 de julio
    © Foto : Prensa Presidencia Argentina
    Presidente de Argentina, Alberto Fernández, junto a empresarios en el acto del 9 de julio

    El acto del 9 de julio "fue una apuesta oficial fuerte dirigida al mundo empresario concentrado, que desde hace más de 40 años ha intensificado el combate contra el proyecto de desarrollo nacional que hoy aspira a desplegar el frente político que gobierna", escribió Zaiat.

    "No digo que Alberto Fernández no se debía haber reunido con el G6, sino que la foto era incompleta, le faltaban los representantes de las pymes o de otros sectores sindicales", dijo el economista a Sputnik tras las repercusiones de su artículo.

    La crítica caló en la Casa Rosada, pues el presidente Fernández "reconoció que faltaba un representante sindical y uno de las pymes", explicó Zaiat.

    La explicación sobre por qué el mandatario argentino construyó ese escenario con los grupos económicos que fueron más afines al Gobierno de su antecesor, Mauricio Macri, "tiene que ver con una respuesta política a la derecha argentina", liderada por Macri y su partido, Juntos por el Cambio, en sintonía con grupos mediáticos como Clarín y Nación, con el apoyo de analistas económicos "que decían que Fernández estaba aislado y que no tenía vínculos empresarios fuertes".

    Con esa foto, Alberto Fernández "quiso dar una muestra de poder hacia esos sectores de la derecha diciendo que tiene el poder político con los 24 gobernadores, y que el poder económico está, no apoyando al Gobierno, pero si reconociéndolo, y que él plantea un capitalismo diferente", señaló.

    "Lo que yo digo es que esa foto es incompleta y que este grupo económico no va a apoyar un proyecto de capitalismo nacional porque en los últimos 40 años ha combatido", afirmó Zaiat.

    Tensiones en la alianza gobernante

    "Es evidente que hay contradicciones e idas y vueltas. Hay una tensión en la alianza de Gobierno. Esa alianza, tal como fue construida por Cristina Fernández, aportó el mayor caudal de votos para ganar el Gobierno con una definición muy clara: ella podía ganar, pero no darle gobernabilidad".

    "Por eso la alianza se mantiene, pero no significa que no haya diferencias. [Alberto] Fernández permite buscar el diálogo y la conciliación con sectores radicalizados que no hablarían nunca con Cristina", explica Zaiat.

    Por ejemplo, este lunes 13, el presidente sostuvo una reunión con los presidentes de bloques opositores de la Cámara de Diputados.

    Con el poder económico pasa lo mismo, opina Zaiat. Antes del acto del 9 de julio, hubo una importante reunión privada organizada por Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados, Máximo Kirchner, hijo de la vicepresidenta y presidente del bloque oficialista, y algunos de los más importantes empresarios del país: el banquero Jorge Brito, Marcos Bulgheroni (petróleos), Marcelo Mindlin (energía) y Dragonetti (construcción).

    "Son gestos para que conozcan a Máximo y bajar los prejuicios" sobre el hijo de la vicepresidenta, comentó Zaiat.

    "El Gobierno no quiere tener al poder económico en contra para evitar una situación como la que hubo durante los dos mandatos de Cristina Fernández (2007-2015), pero eso no implica que el Gobierno piense que solo con ellos puede hacer la recuperación económica", opinó Zaiat.

    El presidente sabe que "hay un derecha muy fuerte liderada por Macri, que quiere llevar al poder económico a un enfrentamiento con el Gobierno".  Los acercamientos con ese sector, por lo tanto, "no significan una alianza, sino algo vinculado a la gobernabilidad y la reconstrucción de la Argentina", opinó.

    ¿Una sobreactuación del Gobierno argentino?

    El presidente Fernández también había brindado grandes elogios a Marcelo Mindlin, del grupo económico Pampa Energía, al inaugurar el 25 de junio una planta de generación térmica de la empresa, afirmando que, por mucho que lo critiquen, lo "pone muy feliz" que "los capitales nacionales fueron ganando espacio en la generación eléctrica".

    Sus comentarios sobre Mindlin también recibieron críticas desde sectores kirchneristas.

    "Hay una sobreactuación, vinculada con esa lógica de buscar amigos en el proyecto de la pospandemia, convocar al bloque de poder económico para que no adopten un papel de desestabilización", comentó Zaiat. La duda, para el economista, es si esto será efectivo, "teniendo en cuenta el histórico comportamiento de ese grupo de poder".  

    Zaiat marcó una diferencia entre el grupo de grandes empresarios como Mindlin, Bulgheroni o Brito, que "trabajan con servicios cuasi monopólicos y reciben subsidios estatales", y el Grupo Clarín y Techint, porque estos "tienen otra dimensión, son la conducción política".

    "Exacerban las protestas, la campaña anticuarentena, buscan el quiebre de la alianza entre Cristina Fernández y Alberto Fernández, propagan que el modelo económico que quiere imponer el kirchnerismo es el modelo venezolano, el discurso tradicional de la derecha latinoamericana".

    "Por eso, desde el mismo mundo empresario me comentan que ellos se sienten incómodos, quieren hacer sus negocios, pero no estar en un escenario de disputa abierta", afirmó Zaiat.

    Techint y Clarín, que a lo lago de los últimos 40 años pudieron expandirse en una forma extraordinaria, tienen "posiciones muy conservadoras y opositoras a cualquier proyecto de desarrollo nacional, porque tendrían amenazando su lugar en esta distribución desde el poder".

    Expropiación de Vicentin: marchas y retrocesos 

    El presidente Fernández reconoció que se equivocó con la propuesta de intervenir y expropiar la agroexportadora Vicentin, la sexta empresa del rubro.

    A comienzos de junio, Fernández anunció la intervención y estatización de Vicentin, la sexta empresa del rubro, que había entrado en concurso de acreedores en diciembre de 2019, lo cual representa una grave pérdida para miles de trabajadores y cooperativistas. Sin embargo, el anuncio presidencial fue muy mal recibido y generó masivas protestas y movilizaciones que sorprendieron al Gobierno y lo obligaron a retroceder.

    Este 13 de julio, el presidente reconoció que tuvo una "percepción errada" por creer que "iban a salir todos a festejar". "Me equivoqué con el tema Vicentin, porque creí que […] cuando anunciara que el Estado iba a ayudar a recuperar a la empresa iban a salir todos a festejar ", enfatizó.

    "Quienes me conocen saben que no soy un loco suelto, no ando con una chequera de expropiaciones", manifestó el presidente, y criticó a quienes le dicen que es un "chavista que quiere expropiar".

    El anuncio de la expropiación permitió a los "conductores políticos de los grupos económicos", Clarín y Techint, encabezar una campaña contra el Gobierno, afirma Zaiat, pues "no quieren ningún tipo de participación del Estado en la economía y menos en el complejo agroexportador".

    Para Zaiat, la idea de Alberto Fernández como "equilibrista" puede entrar en tensión porque lo que existe hoy es "una estructura productiva muy concentrada en sectores de servicios casi monopólicos y sectores agroexportadores, por un lado, y una economía muy fragmentada, frágil, como lo deja en evidencia la pandemia".

    "Hay esa tensión de cómo orientar los procesos económicos y Vicentin es un reflejo, en el sentido de la intervención del Estado en sectores concentrados, que no quieren que el Estado intervenga en sus negocios, porque va a quedar más en evidencia que subfacturan, evaden impuestos, triangulan operaciones vía empresas 'offshore', especulan con la liquidación de la cosecha para presionar el mercado cambiario".

     "Si el Estado pasara a ser un jugador importante con Vicentin, tendría un control efectivo, lo que se llama empresa testigo, en un sector que genera muchas divisas".

    Etiquetas:
    crítica, economía, empresarios, Cristina Fernández de Kirchner, Alberto Fernández, Argentina
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