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    Parejas argentinas viajaron a Ucrania para conocer a sus hijos gestados por sustitución en ese país, luego de días de estar impedidos por los cierres de fronteras. En Argentina no hay reglamentación pero sí jurisprudencia para esta técnica de reproducción asistida.

    Las imágenes causaron conmoción tanto en Ucrania como en el resto del mundo: hileras con decenas de recién nacidos en una sala de maternidad en un hotel de Kiev, varados allí a la espera de sus padres que no podían migrar para recogerlos debido al cierre de fronteras y las medidas de confinamiento durante la pandemia de COVID-19.

    Desde el inicio de la pandemia, 119 parejas extranjeras solicitaron ingresar a Ucrania para buscar a sus hijos. Entre ellas, 17 son argentinas y tuvieron que esperar hasta dos meses desde que les comunicaron que sus hijos habían nacido hasta poder conocerlos. Tanto el país de origen como el de destino tenían las fronteras cerradas. Algunas lograron viajar antes de la cuarentena decretada, pero no podían volver.

    Gracias a gestiones entre las Cancillerías de ambos países y la donación de un vuelo chárter entre Madrid y Kiev por parte de un benefactor, nueve matrimonios salieron de Buenos Aires el 28 de mayo y tuvieron a sus hijos en brazos el 10 de junio, luego de cumplir el aislamiento sanitario exigido por el Gobierno ucraniano.

    El encuentro estuvo repleto de emoción por ser personas que estuvieron años intentando procrear a través de otras técnicas de fertilización, pero también puso en paralelo el ojo en el costado más complejo del asunto. Por un lado, sacó a la luz las demandas por una legislación para regular una práctica que cuenta con más de 50 casos en Argentina y, por otro, las sospechas que pesan sobre la clínica ucraniana.

    Las imágenes que conmocionaron al mundo corresponden a un video publicado en la página de BioTexCom, empresa ucraniana dedicada a técnicas de reproducción asistida y la más grande en el país en servicios de maternidad subrogada, con precios entre 40.000 y 50.000 euros.

    Subrogación en Argentina

    En Argentina existe un vacío legal sobre la gestación por subrogación, también llamada por sustitución, ya que no está regulada por el Código Civil y Comercial. Tampoco es ilícita porque el artículo 19 de la Constitución Nacional expresa que "lo que no está prohibido está permitido".

    El Código Civil y Comercial, desde su actualización en 2015, regula tres tipos de filiación, que es el vínculo legal de parentesco entre las personas y sus madres y/o padres: la biológica, la adoptiva y la que incorpora técnicas de reproducción humana asistida, donde prima el concepto de voluntad procreacional por sobre el origen genético.

    Sin embargo, el texto dice que "los nacidos por técnicas de reproducción humana asistida son hijos de quien dio a luz y del hombre o de la mujer que también ha prestado su consentimiento previo, informado y libre, con independencia de quién haya aportado los gametos", lo cual implica un lazo de filiación con la gestante.

    Esto quiere decir que la definición no contempla la gestación subrogada, razón por la cual quienes llevan adelante estos procedimientos en el país, deben recurrir a la autorización de un juez para que su caso sea confirmado como técnica de reproducción asistida. Así lo explica a Sputnik Marisa Herrera, una de las abogadas integrantes del equipo redactor del proyecto de reforma del Código en 2015, cuyo artículo que regulaba la subrogación fue eliminado durante el debate legislativo.

    "La gestación por sustitución es un tipo de técnica de reproducción humana asistida porque de hecho a la gestante se le realiza la implantación de un embrión. Así como ocurre con la donación, donde se disocia la voluntad procreacional de ser madre o padre de quién da el material genético, nunca la gestante puede ser la madre, no existe filiación", remarcó la abogada especialista en derecho familiar e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

    Lo que se hace es pedir una autorización judicial en la que se acredita el vínculo de cercanía entre la o las personas con voluntad procreacional y la persona gestante, y se acuerda que, en caso de quedar embarazada y cumplir con la gestación, al niño o niña se la inscriba como hijo o hija de los que manifestaron querer ser sus padres o madres, agregó Herrera.

    Esto se denomina subrogación altruista, que impera en la gran mayoría de los casos registrados en Argentina, donde la gestante es una familiar o una persona muy cercana a la pareja o individuo con voluntad procreacional.

    "El vacío legal trae siempre inseguridad jurídica porque queda a voluntad del juez. No hubo ningún caso en que se negara, pero es mejor poder regular y controlar, eso te permite tener reglas claras y realizar un abordaje más profundo", sostuvo la letrada.

    Herrera argumenta también que la gestante nunca aporta su material genético para evitar los casos de arrepentimiento, de la misma manera que las donantes de óvulos no pueden ser gestantes, ni los donantes de esperma pueden reclamar filiación. El Código Civil protege así al naciente de la posibilidad de arrepentimiento de quien manifestó previamente voluntad procreacional sin tener vínculo biológico.

    "Han sido muchas más las parejas heterosexuales que acudieron a esta opción en Argentina. Los únicos tres casos que tenemos ahora en la corte federal esperando resolución son de parejas de hombres homosexuales. Pareciera que sigue habiendo un prejuicio de los jueces. Preguntate cuántos casos de adopción a personas del mismo sexo hay: pocos", advirtió.

    El artículo propuesto para reformar el Código Civil que terminó apartado establecía que las personas gestantes debieran haber tenido embarazos previos y limitaba la subrogación a dos ocasiones, para evitar la explotación reproductiva.

    ¿Explotación reproductiva en Ucrania?

    Ucrania, donde la comercialización de esta técnica reproductiva es legal únicamente para parejas heterosexuales, se transformó en la última década en uno de los sitios predilectos, después de Estados Unidos, para quienes buscan ser padres y madres y no pueden por cuestiones fisiológicas.

    Esto se debe principalmente a que en muchos países esta práctica es ilegal. En otros lugares donde solía hacerse —como India, Tailandia y Nepal— la prohibieron en los últimos años, y en Ucrania el costo es sustancialmente más barato que en EEUU, donde el procedimiento cuesta cerca de 150.000 dólares.

    A mediados de 2018, la empresa de reproducción asistida ucraniana BioTexCom empezó a ser investigada por la fiscalía de Ucrania por denuncias de tráfico ilegal de personas, falsificación de documentos, explotación de las mujeres gestantes y evasión impositiva.

    La compañía fue investigada por primera vez a partir del caso de una pareja italiana que registró en 2011 el recién nacido a su nombre en el país de origen pero que fue impedido por su país natal de anotarlo debido a los documentos dudosos.

    Una prueba de ADN posterior comprobó que el niño no compartía los genes de ninguno de sus supuestos progenitores, por lo que fue dado en adopción y se inició un proceso judicial en contra del centro, en 2017.

    Asimismo, la firma es investigada, según el Ministerio de Justicia español también querellante, por la aparente explotación de las mujeres gestantes, quienes provendrían de estratos sociales vulnerables, obligadas a cumplir con contratos que atentan contra sus derechos humanos, como vivir alejadas de sus familias durante los últimos meses de gestación, o que recibían menos de lo prometido.

    Las investigaciones en el país de Europa del Este dieron cuenta de alrededor de 1.000 otros casos sospechosos. Pese al escándalo internacional y el proceso, la clínica sigue activa. A pesar de que no hay cálculos oficiales del Ministerio de Salud ucraniano, estimaciones no oficiales apuntan que en el país se realizan cerca de 2.500 gestaciones subrogadas por año.

    "Me preguntás: ¿regularías como en Ucrania? De ninguna manera, ese no es el modelo a seguir, viola derechos y nosotros estamos en contra de la compra-venta, del negocio. Ahora, de Ucrania a nada, hay una diferencia sustancial. Nuestra postura de regular es la que mejor responde a la idea de poder cuidar y acompañar", evaluó la abogada argentina.
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    pandemia de coronavirus, Ucrania, Argentina, gestación por sustitución, gestación subrogada, reproducción
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