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    El fútbol uruguayo retoma sus actividades en agosto y su protocolo sanitario podría ser ejemplar para el resto de América Latina. Sin público, con vestuarios cerrados y la obligación de apartar posibles futbolistas infectados, los 16 clubes de Primera División apurarán un calendario interrumpido justo antes del partido más importante.

    Con la pandemia de COVID-19 relativamente bajo control, Uruguay afronta desde el mes de junio un proceso de definición de protocolos para el regreso de sus principales actividades culturales y deportivas. Luego de dar los primeros pasos hacia el retorno de espectáculos musicales y algunas disciplinas deportivas individuales, el país sudamericano camina hacia el retorno del fútbol profesional, el deporte que despierta más pasiones entre los uruguayos.

    La Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) dispuso la suspensión de su torneo profesional de Primera División el viernes 13 de marzo, horas después de que el Gobierno uruguayo confirmara los primeros casos de COVID-19 en el país. Hasta ese momento se habían disputado solo tres fechas del Torneo Apertura, la primera competición de un calendario que también incluía los torneos Intermedio, Clausura y finales.

    La súbita paralización dejó a los futboleros ansiosos, ya que incluía el partido más importante de la liga uruguaya, el clásico entre Nacional y Peñarol.

    Cuatro meses después, los dirigentes de la AUF comenzaron las gestiones para definir la forma en que el campeonato podrá volver a disputarse, ya en la segunda mitad del año. El 1 de julio, una delegación encabezada por el presidente de la AUF, Ignacio Alonso, se reunió con las autoridades de la Secretaría Nacional de Deportes, órgano del Poder Ejecutivo dedicado a la supervisión de las actividades deportivas y representantes del Ministerio de Salud Pública.

    Del encuentro no surgió una fecha concreta para el retorno, pero sí una promesa desde el Gobierno: el fútbol no regresará más allá del 15 de agosto. La fecha de retorno podría incluso adelantarse en caso de que no se detecten futbolistas infectados y no resurjan brotes de COVID-19 importantes en el país.

    El subsecretario de la Secretaría Nacional de Deportes, Pablo Ferrari, explicó a Sputnik que el encuentro correspondió a una serie de acciones realizadas por la cartera para organizar la vuelta de las diferentes actividades deportivas.

    Ferrari remarcó que, en sintonía con la filosofía del presidente Luis Lacalle Pou para enfrentar la pandemia, la Secretaría nunca prohibió a las diferentes federaciones deportivas continuar con sus actividades, aunque sí exhortó a suspenderlas preventivamente. La exhortación rigió para todos los deportes hasta el 15 de mayo, cuando el organismo liberó de la recomendación a varias disciplinas de práctica individual como el atletismo, el automovilismo, el canotaje, el ciclismo, el golf y los deportes ecuestres, entre otros.

    Aquella etapa fue definida como la Fase 1, recordó Ferrari, señalando que aquellas disciplinas fueron consideradas de bajo riesgo. "Hoy con el fútbol estamos en la Fase 2, de 'medio contagio' al aire libre y pasando de los entrenamientos individuales a los entrenamientos grupales y con contacto", detalló.

    Los clubes del fútbol uruguayo fueron habilitados entonces a retomar los entrenamientos colectivos "con contacto" el 6 de julio. Los clubes también pueden volver a pactar partidos amistosos a partir del 13 de julio.

    Aquel encuentro no avanzó en fijar ya una fecha concreta de retorno. De todas maneras, reafirmaron el sábado 15 de agosto como fecha máxima. "Es una fecha límite que pusimos para poder dar certeza a todo un universo de personas que está involucrada en el fútbol desde lo laboral", indicó Ferrari.

    Test, cuarentenas y calendario apretado

    Como en todo el mundo, el fútbol uruguayo no será el mismo cuando regrese. Y no solo para los fanáticos, que al menos por un tiempo no podrán asistir a los escenarios deportivos, sino también para los futbolistas, cuya forma de llegar y salir de la cancha variará considerablemente.

    Uno de los requisitos de las autoridades uruguayas fue que, a pesar de permitir la vuelta de entrenamientos y partidos, los futbolistas no utilicen los vestuarios. Es así que los futbolistas deberán cambiarse y ducharse en sus propias casas o en instalaciones que no compartan con otras personas.

    "Los vestuarios siguen siendo un foco de transmisión y contagio del virus. Es un tema que sigue generando preocupación en las autoridades sanitarias y de hecho ninguna de las habilitaciones que hemos hecho, tanto de deportes al aire libre como de gimnasios, permite el uso de vestuarios por la peligrosidad que tienen esos ambientes", explicó Ferrari.

    El público no es el único que quedará excluido de los partidos. El nuevo reglamento prevé que no podrá haber alcanzapelotas alrededor del campo de juego. Para asegurar la fluidez del juego se dispondrá que haya balones de recambio detrás de cada arco y en el medio del campo.

    El otro requisito que deben cumplir los clubes es que separar inmediatamente de los planteles a cualquier futbolista que de sospechas de padecer COVID-19. A pesar de que el retorno del campeonato está aún lejos, Ferrari indicó que dos instituciones de la Segunda División debieron apartar preventivamente a dos futbolistas por este motivo mientras esperaba el resultado de sus testeos.

    Según dispone el protocolo, si un equipo cuenta con cinco o más futbolistas apartados por posible COVID-19, podrá solicitar que no se le fijen partidos.

    Para asegurar el cumplimiento de este tipo de disposiciones, el protocolo definido compromete a cada institución a designar a un oficial de cumplimiento, un funcionario que tendrá la responsabilidad de garantizar las medidas de higiene y distanciamiento físico entre futbolistas y funcionarios y que no haya futbolistas posiblemente infectados en contacto con otras personas.

    Ferrari valoró la buena disposición de los clubes, al punto de que la AUF realizó test preventivos a futbolistas de todos los planteles de Primera División antes de retomar los entrenamientos.

    Con el protocolo definido, los dirigentes del fútbol uruguayo aceleraron las reuniones para definir cómo se complementará el calendario de partidos, que todavía debe disputar doce fechas del Torneo Apertura y la totalidad de los torneos Intermedio, de siete fechas y Clausura, nuevamente de quince.

    Durante la reunión del Consejo del Fútbol Profesional del 2 de julio, el presidente de AUF, Ignacio Alonso, remarcó la voluntad de que se disputen todos los torneos previstos en el año, de forma de que las instituciones no pierdan ingresos por derechos de televisión.

    Para cumplir con esos compromisos, los clubes manejan la posibilidad de añadir partidos entre semana, por lo que los equipos volverían a jugar cada tres o cuatro días.

    Etiquetas:
    pandemia de coronavirus, fútbol, Uruguay
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