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    El embajador uruguayo en España, Francisco Bustillo, será el nuevo canciller de Uruguay, tras la partida de Ernesto Talvi por diferencias con el presidente Luis Lacalle Pou. Diplomático de carrera, el periplo de Bustillo fue marcado por su buen vínculo con Lacalle Pou pero también con José Mujica, Luis Almagro y el argentino Alberto Fernández.

    Francisco Bustillo fue uno de los pocos participantes, el 25 de noviembre de 2019, de un almuerzo íntimo que el ahora presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, organizó junto a sus amigos más cercanos para celebrar la victoria obtenida el día anterior. Aquella presencia fue sorpresiva para muchos, ya que Bustillo era en ese momento embajador uruguayo en España, designado por el Frente Amplio, el partido derrotado.

    La cercanía personal entre Bustillo y Lacalle Pou quedó confirmada en ese momento, por lo que su designación como nuevo canciller tras la anunciada salida de Ernesto Talvi no resultó sorpresiva. Según informaron medios uruguayos, Bustillo dejará su cargo en la Embajada de Uruguay en España para volver a radicarse en Montevideo y hacerse cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores.

    Así, Bustillo tomará la posta dejada por Talvi, referente del Partido Colorado (principal socio del Partido Nacional en la coalición de cinco partidos en el Gobierno), luego de que diferencias con Lacalle Pou en la conducción de la política exterior precipitaran su decisión de abandonar el Gabinete para regresar a su banca en el Senado. El principal diferendo fue la apertura de Talvi a dialogar con el Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, aunque también influyó la negativa a apoyar la candidatura estadounidense para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

    Bustillo es definido como un "diplomático de carrera". Entrevistado por la revista uruguaya Galería en 2017, contó que su vocación proviene de su padre, quien también era diplomático. "Somos cuatro hermanos, los otros tres aborrecieron seguir viajando por el mundo. En mi caso fue vocacional, siempre me encantó. Empecé a hacer la carrera hasta que un día apareció un concurso de oposición y méritos en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Me presenté, ingresé y comencé", resumió.

    La carrera diplomática de Bustillo es extensa y repleta de responsabilidades importantes. Entre 2001 y 2005 fue embajador en Ecuador y antes había representado a Uruguay en el Comité Intergubernamental de los países de la Cuenca del Plata. En 2005, cuando Tabaré Vázquez asumió la Presidencia y marcó la llegada del izquierdista Frente Amplio al poder, fue designado embajador uruguayo en Argentina.

    Una historia de amor y odio con Argentina

    El Gobierno del sucesor frenteamplista, José Mujica (2010-2015), marcó un nuevo rumbo para Bustillo. El entonces canciller uruguayo, Luis Almagro, lo nombró primero jefe de su Gabinete y meses después presidente de la delegación uruguaya de la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP), un organismo binacional en el que los Gobiernos de Uruguay y Argentina acuerdan políticas relativas al curso fluvial que comparten.

    En ese cargo el nombre de Bustillo se hizo más conocido, dado que el exvicecanciller argentino Roberto García Moritán denunció al uruguayo por presuntamente haber favorecido a la empresa holandesa Riovía en una licitación para el dragado del canal Martín García,  que permite la navegación de grandes barcos en el Río de la Plata y es administrado por la CARP.

    El Gobierno uruguayo respaldó a Bustillo y aseguró que, contrariamente a lo afirmado por Argentina, la empresa había intentado sobornar a Bustillo para ganar la licitación pero el uruguayo no aceptó el ofrecimiento. La Cancillería uruguaya encabezada por Almagro llegó a presentar una denuncia penal en Montevideo por el caso.

    En medio de la investigación, Almagro y Mujica decidieron retirar a Bustillo del cargo y enviarlo a Madrid como embajador uruguayo ante España, cargo que mantiene desde 2012 hasta la actualidad.

    Durante aquel diferendo, Argentina también reflotó una vieja denuncia contra Bustillo por la presunta importación irregular hacia Buenos Aires de dos automóviles Porsche 911 por un valor de 98.000 dólares cada uno, el 3 de marzo de 2007. Uruguay no aceptó levantar la inmunidad diplomática de Bustillo y la causa fue archivada.

    La amistad con Alberto Fernández

    En septiembre de 2019, el entonces candidato a la Presidencia de Argentina Alberto Fernández realizó un viaje a Madrid para participar de conferencias académicas y reunirse con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. A pesar de que Fernández ya se movía con confianza por haber arrasado en las primarias de agosto, aún no había ganado las elecciones, por lo que la visita estaba lejos de contar con una agenda oficial.

    Por eso sorprendió que Fernández fuera recibido en el Aeropuerto de Barajas por Bustillo, quien incluso lo alojó en su residencia en Madrid durante los cinco días que duró su visita a la capital española.

    La presencia del candidato argentino en la residencia del embajador uruguayo causó polémica en ese momento en Uruguay, que también se encontraba en plena campaña electoral. La visita de Fernández alertó a quienes respaldaron a Lacalle Pou por interpretar que podía ser vista como un cuestionamiento al entonces presidente de Argentina, Mauricio Macri (2015-2019), más cercano a la coalición de derecha que finalmente ganó la elección en Uruguay.

    Mauricio Macri, expresidente de Argentina
    © AP Photo / Natacha Pisarenko
    Sin embargo, la decisión no fue cuestionada por Lacalle Pou, que incluso lo calificó como un gesto de cordialidad entre los países. Su cercanía con Bustillo aún no era tan conocida.

    La amistad entre Bustillo y Fernández se consolidó entre 2005 y 2010, cuando el uruguayo fue embajador en Argentina, y a contrapelo de lo que serían las relaciones entre los países vecinos. En aquel momento Fernández era jefe de Gabinete del presidente Néstor Kirchner y una figura importante del ejecutivo argentino, con un papel fundamentalmente de negociador.

    En 2005 Uruguay y Argentina ingresaron en un grave conflicto diplomático por la instalación de una planta de celulosa en la costa del Río Uruguay. Activistas de la localidad argentina de Gualeguaychú cortaron en diciembre de ese año el puente internacional que une esa ciudad con la uruguaya Fray Bentos, a pocos kilómetros de donde se ubicaba la planta. Las relaciones no se normalizaron hasta 2010, luego de que la Corte Internacional de Justicia fallara sobre una denuncia presentada por Argentina y obligara a los dos países a alcanzar un acuerdo.

    Durante ese proceso, Fernández y Bustillo estrecharon sus lazos y forjaron la amistad que quedaría de manifiesto en Madrid.

    El fútbol y la música, sus pasiones

    Como buen uruguayo, Bustillo no oculta su pasión por el fútbol. Y haber recalado en España, el país que concentra a la mayoría de la grandes estrellas de ese deporte, fue un aliciente para él. Además de mantener buen vínculo con figuras de la Selección Uruguaya de fútbol como Diego Godín o Christian 'Cebolla' Rodríguez, el diplomático también ha aprovechado para conocer a los grandes del deporte.

    En la entrevista con Galería, Bustillo recordó que supo acompañar a su sobrino al campo de entrenamiento del Real Madrid para que le firmaran una camiseta del club. "Yo estaba de traje pero pasó Cristiano Ronaldo y me tenté. Le dije 'firmame' y me agarró la camisa y me la firmó. Después vinieron Sergio Ramos e Iker Casillas", narró.

    La presencia de Bustillo también fue constante cada vez que dirigentes de clubes del fútbol uruguayo visitaban Madrid. Una gira del presidente de Peñarol, Jorge Barrera, por España tuvo al embajador como soporte en los encuentros con el presidente de Real Madrid Florentino Pérez, para citar un ejemplo. Sin embargo, Bustillo se declara fanático de Nacional, rival de todas las horas de Peñarol.

    Bustillo también muestra un particular gusto por la música y no duda en aprovechar su rol diplomático para acercarse a sus ídolos. Así lo hizo con el cantante melódico argentino Leonardo Favio a quien convocó a cantar en un cóctel de bienvenida cuando asumió en la embajada en Buenos Aires. El músico no aceptó pero sí se reunió con él dos años después. "Llamé a toda la Embajada. En determinado momento le dije: 'Vamos a cantar juntos, yo arranco'", recordó.

    Algo similar hizo con el célebre cantante español Raphael, de quien también es fanático. En la misma entrevista con la revista uruguaya, Bustillo contó que logró acercarse al cantante a través de su esposa para invitarlo a una cena en la embajada en Madrid con otras personalidades españolas. Para esa nota recordó que preparó dos sorpresas. 

    "Primero llevé un manojo de hojas con la letra de las mejores canciones de Raphael para los 16 comensales. Le dije que eligiera una. Eligió Mi gran noche y arrancamos todos a cantar. Después aparecí con camisetas que tenían su cara adelante y atrás la leyenda Noche de Escándalo en la Embajada de Uruguay en Madrid con el Niño de Linares. Gracias, Raphael. Fue una noche divina", rememoró.

    También generó una buena relación con el cantautor uruguayo Jorge Drexler, a quien también suele invitar a eventos. Incluso, Drexler tocó la guitarra junto a Alberto Fernández durante la visita del argentino a la casa de Bustillo en 2019.

    "Es una forma de hacer diplomacia", respondió en aquella entrevista tras describir la forma en que contactó a su ídolo Raphael.

    Etiquetas:
    Argentina, España, Luis Almagro, José Mujica, Luis Lacalle Pou, canciller, Uruguay
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