En directo
    América Latina
    URL corto
    Por
    0 30
    Síguenos en

    MONTEVIDEO (Sputnik) — El debate sobre si gravar o no al gran capital, particularmente en casos de emergencia, resurgió con fuerza en los últimos meses en América Latina, donde los gobiernos analizan estrategias para afrontar los gigantescos efectos económicos de la pandemia del COVID-19.

    En Argentina, diputados oficialistas anunciaron que presentarán en el Congreso un proyecto de ley para instalar un tributo extraordinario a las grandes riquezas, o "aporte solidario", que permita generar recursos para enfrentar los gastos causados por el nuevo coronavirus.

    Algunos economistas defienden este tipo de propuestas arguyendo que garantiza una buena recaudación por parte del Estado y permite la "igualdad", pero otros alertan que podría obstaculizar las inversiones y el desarrollo del mercado laboral.

    "Lamentablemente, (el debate) todavía gira alrededor un concepto ideológico de izquierda del comportamiento de la economía. La imposición tributaria no permite el aceleramiento de la economía y por ende no se generan empleos", dijo a Sputnik el economista ecuatoriano y exasambleísta por Azuay (sur), Esteban Bernal.

    El experto, quien también es parte del equipo político del excandidato presidencial ecuatoriano y líder del movimiento Creo (centroderecha) Guillermo Lasso, dijo que el "ataque al capital" es siempre garantía de fracaso para una economía, ya que entre otras cosas ahuyenta inversiones extranjeras y por tanto frena la generación de empleos.

    "Yo me pregunto: ¿hay algún país en el mundo de tendencia de izquierda en donde se ataque al capital que ha tenido éxito? No los hay. China tuvo que dar un giro, porque su acción económica es muy liberal y capitalista. Si usted hace un direccionamiento contra el capital, el capital se va a ir, porque en el mundo habrá otros lugares en el que no atacan a la inversión. Si usted no le pone carga impositiva, hace que el sector productivo produzca más, por lo que el Estado va a recaudar más", agregó.

    Bernal prefiere hablar de "equidad" en asuntos económicos, y no de "igualdad".

    "Se tiene que tributar equitativamente en función de los ingresos. Por ejemplo, se cobra el 12% al que cobre 100 y al que cobra 1.000", señaló.

    Esto representa, sostuvo, "una equidad", una misma vara que le permite al empresario seguir produciendo. "Cuando cierto sector político pretende generar un grado de igualdad, incrementan los porcentajes y aquel que produce 100 no paga 12%, sino 22%. Eso genera un daño", opinó.

    Bernal sostuvo que los inversionistas que están "sobrevolando" América Latina, Europa y EEUU depositan su dinero en los lugares en los que no les van a generar un "daño". "Eso explica por qué existen diferencias tan grandes en inversión extranjera entre América Latina y otras regiones", agregó.

    Justicia tributaria

    Por su parte, la directora del independiente Centro de Economía Política en Argentina, Julia Strada, dijo a Sputnik que no hay evidencias de que el aumento de impuestos a las grandes riquezas pongan en riesgo la inversión extranjera.

    "Los empresarios invierten por la demanda, no por bajos impuestos. Si se aumentan los ingresos de la clase media y baja, aumenta la demanda y por ende la inversión", explicó Strada, doctora en Desarrollo Económico y quien fue designada por el gobernador de la provincia de Buenos Aires (este), Axel Kicillof, para el directorio del Grupo Provincial (entidad que nuclea a siete empresas económicas locales).

    Strada sostuvo que el impuesto a las altas riquezas aporta recaudación adicional y mejora la justicia tributaria.

    Asimismo, señaló que gravar a los más ricos es dar una "batalla a la inversa" de la relajación tributaria para los más potentados que se viene produciendo en la región, dijo, desde los años 70

    "Muchos estados empezaron con reducciones impositivas que hicieron mermar la recaudación estatal. Eso lo quisieron resolver con impuestos hacia los que menos tenían, como es el caso del IVA (impuesto al valor agregado) en Argentina (…) En muchos casos, los estados nacionales se enfrentan a poderes económicos que incluso son más fuertes que los propios gobiernos", señaló.

    El tributo que se discute en Argentina abarcaría a las 12.000 personas que han declarado bienes por más de 200 millones de pesos (casi 3 millones de dólares), con una alícuota inicial de 2% que subiría de manera progresiva hasta el 3,5%. Esas grandes fortunas apenas representan el 0,08% de la población económicamente activa.

    Etiquetas:
    ricos, economía, coronavirus, América Latina
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook