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    El coronavirus en Argentina (370)
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    BUENOS AIRES (Sputnik) — El coronavirus trajo consigo un sinfín de incertezas. Las incógnitas sobre el virus SARS-CoV-2 que sorprendió al mundo rebasan las evidencias que la comunidad científica ha podido confirmar. Pero sí hay un indicio que puede ser determinante al momento de salvar vidas: el plasma de pacientes recuperados.

    Agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) de Argentina no han necesitado más razones para ofrecerse como voluntarios. Los miembros de este cuerpo, una de las cuatro fuerzas federales del país, conforman uno de los servicios esenciales más expuestos a la infección del COVID-19. Y ahora son los primeros en ofrecer su plasma para los pacientes críticos que no consiguen recuperarse de la enfermedad.

    Laboratorio de análisis de coronavirus
    © Foto : Gentileza Ministerio de Salud Chile
    El director nacional de la PSA, José Glinski, valora que la decisión de donar sangre salió de los propios integrantes de la fuerza.

    "Entendieron que como fueron los primeros agentes públicos en enfrentar físicamente al virus en los aeropuertos internacionales, también debían ser los primeros en ofrecer su vocación de servicio para el cuidado de quienes más lo necesitan y no pueden generar los anticuerpos necesarios para atravesar la enfermedad", observa en diálogo con esta agencia.

    Esa predisposición para ayudar tuvo su espejo en la emoción que mostró el personal médico cuando los atendieron a los oficiales en los hospitales públicos.

    Entre marzo y mayo, 53 agentes de la PSA se enfermaron de coronavirus, en su mayoría en las ciudades de Buenos Aires, de Bariloche, en la provincia patagónica de Río Negro (sur), y de Ushuaia, en Tierra del Fuego (sur).

    Superar el COVID-19

    Uno de ellos es Christian Castrichini, un alto oficial de la Policía de Seguridad Aeroportuaria que cumplía servicio en el aeropuerto internacional de Ezeiza, en la provincia de Buenos Aires (este).

    "Estuvimos recibiendo día y noche vuelos de repatriación de pasajeros varados en el exterior", cuenta a Sputnik este Comisionado Mayor. "Sabíamos que teníamos un riesgo en nuestro trabajo, pues estábamos muy expuestos".

    Cuando le confirmaron que tenía el COVID-19, Christian se aisló en una habitación de su vivienda en la ciudad de Córdoba (centro), separado de su familia. Pasó una bronquitis, una neumonía, y diversos problemas respiratorios. Estuvo enfermo durante más de un mes.

    "Mis hijos son muy chiquitos y no entendían la situación por la que no tenía contacto con ellos y estaba aislado en mi propia casa", relata el oficial. "Les contamos que estaba enfermo y tenía miedo de contagiarlos, pero por una gripe, una cuestión más leve".

    El apoyo de su familia fue esencial durante este tiempo, sobre todo el de su esposa. "Hizo toda la asistencia y se encargó de los quehaceres de la casa y de los chicos", reconoce este hombre de 45 años. "Gracias a ella la pude llevar bastante bien".

    Predisposición a ayudar

    Una vez superó la enfermedad, Christian no dudó en presentarse como voluntario para entregar su plasma como parte de una iniciativa que surgió en el seno del Ministerio de Salud.

    El Gobierno de Alberto Fernández comenzó un ensayo clínico nacional en la región metropolitana que abarca parte de la ciudad y la provincia de Buenos Aires para evaluar los riesgos y beneficios de la transfusión de plasma. Las autoridades saben que no está demostrada la eficacia del tratamiento, pero el intento vale la pena.

    "La donación de plasma es para la PSA es un gesto de enorme orgullo para sus propios agentes", interviene de nuevo el director nacional del cuerpo. "Por eso, la iniciativa institucional lo que hace es vehiculizar sus inquietudes y su afán por ayudar". En el marco de la pandemia, la fuerza "ha logrado poner su nombre en lo más alto en virtud de que hemos recibido muchas felicitaciones y solidaridad de toda la comunidad", añade Glinski.

    "Ya que habíamos aportado con nuestra tarea y nuestro trabajo durante la pandemia como servidores públicos, y debiéndonos a la sociedad, pensé que sería muy útil seguir contribuyendo al bienestar de pacientes en estado crítico, así que me ofrecí a participar del proyecto", retoma Christian.

    Como él, una veintena de agentes de la PSA brindó su sangre para que sus anticuerpos puedan ayudar a pacientes en estado crítico.

    "Donantes de plasma hay muchos, hay gente que puede donar en cantidad", contextualiza el alto oficial. "Pero anticuerpos sólo los tenemos los que hemos estado enfermos de coronavirus y nos hemos recuperado. En porcentaje, somos bastante menos".

    Para este agente de la PSA, la donación de plasma es un gesto tan significativo que podría trascender la voluntad de los pacientes recuperados. "Considero que podría ser obligatorio, pues al tener poca cantidad de donantes, sería bueno que todos pudiésemos participar para atenuar los síntomas y las complicaciones de los pacientes más complicados", reflexiona.

    La extracción de plasma se realiza a través de una técnica conocida como "aféresis", que separa los componentes de la sangre. El donante tiene que haberse recuperado al menos hace dos semanas, y también debe realizarse dos pruebas que den negativo con al menos un intervalo de 24 horas.

    Hasta el momento han sido habilitados seis centros sanitarios en Argentina para la donación de plasma, pero la PSA se encuentra en el desarrollo de protocolos para que todos los policías recuperados puedan entregar su sangre en las cinco unidades regionales del cuerpo de seguridad.

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    El coronavirus en Argentina (370)
    Etiquetas:
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