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    Aunque el T-MEC promueve un cambio en la legislación que rige el uso de la semilla agrícola en México, este también permite establecer salvaguardas para proteger sectores esenciales, que abre una posibilidad de defensa para los campesinos, explicó a Sputnik el diputado federal mexicano Diego Del Bosque.

    Todas las alarmas se encendieron en México durante la segunda quincena de junio de 2020, cuando fue anunciado el tratamiento y aprobación express de seis leyes que tienen que ver con condiciones pautadas en la re-negociación del nuevo Tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá.

    Una de estas leyes plantea la modificación de la ya existente Ley Federal de Variedades Vegetales, la cual establece el marco legal para el libre intercambio de semillas entre los productores y campesinos mexicanos y que de concretarse la modificación, se avendría un régimen privativo para su uso, restringido por las reglas del pago de patentes ya que el Estado mexicano pasaría a reconocer los derechos de las grandes empresas multinacionales que controlar el mercado mundial de la semilla, como obtentores vegetales de variedades protegidas.

    Esta pelea contra el avance privatizador del campo mexicano tiene diversos frentes que Sputnik ha ido repasando. A los reclamos de la amplia coordinación civil en torno a la campaña Sin maíz no hay país se sumaron también las voces de académicos e investigadores de una trayectoria impecable y lógicamente, también se ha hecho visible la oposición de un sector del Gobierno mexicano a esta privatización encubierta.

    "Esta propuesta legislativa se enmarca en una visión neoliberal para el campo que se ha venido construyendo durante los últimos 25 o 30 años en México y en el mundo, particularmente en Latinoamérica", expresó a Sputnik, el diputado federal electo por Morena en el estado de Coahuila Diego Del Bosque Villareal.

    Así, aunque la propuesta de modificación legislativa haya sido llevada al Congreso por un legislador del propio partido de Gobierno —así como el anuncio de su aprobación express fue dado por el coordinador de la bancada del mismo partido— la discusión en torno a cómo alcanzar la soberanía alimentaria divide la opiniones dentro de la fuerza política.

    Salvaguardas dentro del T-MEC

    Del Bosque integra la comisión Desarrollo y conservación rural, agrícola y autosuficiencia alimentaria que tiene a su estudio la propuesta de modificación a la mencionada Ley Federal de Variedades Vegetales, presentada por el presidente de dicha comisión, Eraclio Rodríguez Gómez, diputado electo por Morena en el estado de Chihuahua.

    "El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador no podía dejar de suscribir al nuevo Tratado comercial (T-MEC, que fue negociado durante la presidencia de Enrique Peña Nieto) aunque se buscó la manera de poner candados legales y algunas salvaguardas ante temas sensibles, pero se descuidó el tema de las variedades vegetales y la adhesión de México a Upov91", señaló el diputado Del Bosque en entrevista.

    El Acta de la Unión internacional para la protección de obtenciones vegetales del año 1991 (Upov91) establece un formato que reconoce que las semillas agrícolas pueden patentarse y que acorde a ese reconocimiento, cada Estado que se adhiera a Upov91 deberá crear los mecanismos institucionales acordes para garantizar a los portadores de las patentes el cobro de las regalías como obtentores de variedades vegetales protegidas.

    Esta acta de Upov91 se contrapone con el acta Upov78 que es a la que México adhiere actualmente y que permite actividades consideradas básicas en la práctica de la agricultura, como es el libre intercambio de semillas entre los productores y campesinos en el entendido allí reside una de las bases del mejoramiento genético natural de las plantas y que este intercambio promueve su complejo proceso de adecuación a los entornos dónde son producidas.

    Ese es el planteo medular de la modificación de la Ley de Variedades Vegetales propuesta por el diputado Eraclio Rodríguez: presenta el mecanismo por medio del cual el Estado mexicano garantiza a las trasnacionales el pago de patentes por sus derechos —así como las sanciones a quienes incumplan— al abrir la posibilidad de reconocer a actores privados individuales —particularmente a las tres empresas monopólicas del sector— como obtentores vegetales de plantas que, en realidad, son producto del trabajo de miles de mexicanos anónimos.

    "Si bien el Tratado comercial nos obliga a transitar hacia Upov91, también establece que tenemos cuatro años para hacerlo y que no hay motivo para que Estados Unidos pueda suspender la entrada en vigor del Tratado de no hacerse la modificación propuesta", explicó el diputado Del Bosque a este medio, quien explicó que se busca una salida política como alternativa a la situación "desastrosa" que podría generarse de aprobarse esta modificación legal.

    "Se ha hablado mucho de los riesgos que implica reconocer los derechos de obtentor en un país que tiene una alta población campesina, la cual no tiene a sus semillas registradas bajo un régimen empresarial como el que se propone, sino que las produce e intercambia desde hace muchísimos años de manera libre, y que ha sido el motor que ha generado la gran riqueza de variedades que tenemos en el país particularmente de maíz, chile y frijol, cultivos de los que somos centros de origen", apuntó el diputado.

    México es centro de origen de casi una centena de plantas y cultivos que son básicos para el consumo humano y también, que ha sido este territorio dónde fueron "domesticados" para el consumo de la humanidad.

    La protección de esa noción de centro de origen o centro de diversidad genética —por ejemplo, todos las variedades de maíz que existen en el mundo están presentes en México— es el sustento legal de la llamada Demanda colectiva del maíz que argumentando una violación a los derechos humanos colectivos de los mexicanos, tiene suspendido el ingreso de los cultivos transgénicos de maíz a México —el único país del continente americano que ha logrado poner un freno legal al avance de este tipo de cultivos— anteponiendo un principio precautorio —la posibilidad de contaminación transgénica de los maíces nativos— en pos de la protección del maíz nativo.

    Un camino similar de protección del maíz mexicano puede hallarse en la aprobación reciente en la legislación mexicana, de la Ley Federal de protección y promoción del maíz nativo, que fue abiertamente aprobada a mitad de marzo de 2020 como una forma de proteger a México ante las cláusulas del T-MEC.

    Respecto a esta ley de protección, el diputado Del Bosque señaló a Sputnik que la considera parte de estos mecanismos o "candados legales" a los que alude para proteger la soberanía nacional ante la vorágine de las trasnacionales de la semilla.

    "Creemos que se le debe dar más tiempo de discusión a esta iniciativa y ante cualquier escenario que resulte, estamos preparados para poner una serie de candados legales y restricciones legislativas muy estrictos para que quede completamente claro que existen dos universos distintos: el de la agricultura comercial y empresarial de las patentes y otro muy distinto, el mundo campesino e indígena que ha producido la riqueza genética durante años y que guarda la potencia para garantizar la soberanía alimentaria de México", explicó Del Bosque.

    La disputa del modelo

    La llegada del nuevo сoronavirus a México dejó en evidencia que quienes han fallecido tras contraer el COVID-19 tenían una alta prevalencia de enfermedades crónicas —como la obesidad, la diabetes y la hipertensió— que los llevaron a desarrollar una enfermedad grave y achicaron sus posibilidades de sobrevivir.

    Así, hay una relación directa entre la calidad de la comida que se consume diariamente y las posibilidades que los mexicanos presentan estructuralmente para sobrevivir a la pandemia mundial que asoló el año 2020.

    Sin embargo, el nuevo coronavirus no sólo evidenció la fuerte presión que las trasnacionales de la comida chatarra tienen sobre los cambios recientes en la dieta de los mexicanos, sino que ahora también evidenció una disputa dentro del propio partido de Gobierno en pos del cambio de modelo agroalimentario.

    El diputado Del Bosque reconoció a Sputnik que esa disputa por la soberanía alimentaria es uno de los temas centrales en la discusión política del actual Gobierno mexicano.

    "Lo he dicho públicamente en varios foros: hay comunidades del país dónde puede que no haya agua potable o drenaje, pero hay un refrigerador con Coca-Сola y un estante con gansitos —un dulce azucarado común en México— que son comidas altamente dañinas y nada nutritivas para la población", señaló Del Bosque.

    Así, en el legislativo se avanzó en una ley de etiquetado de este tipo de alimentos que fue propuesta por organizaciones de la sociedad civil y también puede entenderse —según Del Bosque— como la aprobación de la ley de protección del maíz nativo: un paso más en pos de la promoción de la soberanía nacional mexicana.

    "Se avanzó protegiendo al maíz nativo porque lo creemos fundamental para la alimentación de los mexicanos y actualmente se está trabajando en una Ley general por el derecho a una alimentación adecuada", explicó la fuente legislativa.

    Sputnik publicó en base a lo comentado por distintas fuentes que el apuro por este cambio legislativo estaba directamente vinculado al cabildeo para su aprobación que habían hecho las grandes empresas semilleras por intermedio de las cámaras nacionales agrícolas, que serán las beneficiadas de esta modificación legal, que promueve que México adopte para el sector las formas usuales para la agricultura industrial, en un país campesino y poco habituado con esas lides.

    A pregunta expresa por estas presiones de los operadores de las empresas beneficiadas, el diputado Del Bosque respondió:

    "Sí la vivimos, sobre todo durante el proceso de aprobación de la Ley de protección del maíz nativo en que hubo una presión muy fuerte del sector empresarial para que no se aprobara. Pero los Diputados que formamos parte de esta nueva mayoría [en el Gobierno] no nos prestamos a que se compren nuestras conciencias, sino que estamos con un compromiso fuerte de apoyar la soberanía alimentaria de las comunidades y pequeños productores", explicó.

    La discusión en torno a la posible aprobación express de la modificación de la Ley Federal de Variedades vegetales en la Cámara baja de México continúa este martes 23 de junio en la Comisión que integra Del Bosque.

    "El T-MEC dice que cada país puede hacer sus excepciones y cuidar a sus sectores fundamentales. El sector campesino es fundamental para nosotros y para nuestra historia, cultura y capacidad de producción. Por eso, nuestra postura es que tiene que haya más tiempo para su discusión y en cualquier caso, nos estamos preparando para dar la batalla punto por punto de la ley", concluyó.

    Etiquetas:
    maíz, México
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