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    CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — El sistema de universidades jesuitas se plantea ofrecer "certezas", ante la incertidumbre social para la educación superior en la "nueva normalidad", en cuatro dimensiones: la crisis sanitaria, la contracción de la actividad económica, el repunte de la violencia criminal y el aumento de la desigualdad.

    El rector de la jesuita Universidad Iberoamericana de México, campus Puebla, Mario Patrón, dijo en entrevista con Sputnik que "una de las principales interpelaciones de la contingencia, es la ausencia de certezas, que nos mueven nuestros códigos y plataformas de verdad, que históricamente nos han ayudado a construir nuestras certezas".

    Ante un futuro incierto y la ausencia de seguridades el reto es construir certeza ante los estudiantes, padres de familia y la sociedad.

    "Nos planteamos repensarnos y repensar las instituciones para dar cuenta de que los jesuitas queremos construir universidades históricas; eso quiere decir una academia enclavada en la realidad, para responder adecuadamente a los entornos, en tiempo lugar y espacio", expuso el académico, quien llegó al rectorado tras una larga carrera en defensa de víctimas de abusos y violaciones a sus derechos humanos.

    Cuatro dimensiones

    Hay cuatro dimensiones fuertemente trastocadas hoy, prosigue: "una, sin duda es la salud, por la tasa de mortalidad asociada a la pandemia, que llega en un entorno de ineficiencia estructural de nuestro sistema de salud pública".

    En segundo lugar, el sector económico está en profunda crisis.

    "Podríamos decrecer en términos de Producto Interno Bruto de siete al 11% este año, y acumular en unos cuantos meses hasta 11 millones de personas más a los índices de pobreza", pronostica.

    La tercera dimensión es la violencia, porque el esquema de criminalidad no se detiene en la pandemia: el mes de marzo fue el es más violento en 20 años.

    "Se van a generar nuevos circuitos como la violencia contra las mujeres y otros grupos", anticipa.

    La cuarta son los "problemas de la soberanía alimentaria", en un país que tiene una desigualdad estructural, que permite al 14% concentrar el 64% de la riqueza nacional, comenta.

    Modelo jesuita de universidad histórica

    El nuevo modelo educativo se dirige "hacia una nueva normalidad, que no es un concepto construido, sino una fórmula inacabada, que se va diseñando momento a momento", explica el académico.

    Patrón planteó el enfoque en términos universitarios del filósofo vasco-salvadoreño Ignacio Ellacuría, quien fue rector de la Universidad Centroamericana, asesinado en la masacre de seis sacerdotes perpetrada en 1989, en el campus de esa institución de la Compañía de Jesús en San Salvador, por la cual un alto jefe militar encara a la justicia en un tribunal de España en estos días.

    "En términos de Ellacuría, entiendo la calidad académica como pertinencia social, un modelo de formación integral basado, fundamentalmente, en vincular a los jóvenes con la realidad", plantea.

    El propósito es que los nuevos profesionales sean "competentes en términos disciplinares para el mundo, capaces de resolver problemas de esta generación y la siguiente".

    "La clave es no renunciar a la excelencia académica", que es el sello de la orden que por primera vez en la historia católica tiene un jerarca en el Vaticano, el jesuita argentino, Jorge Mario Bergoglio, teólogo y filósofo convertido en 2013 en el Papa Francisco.

    Los cursos extracurriculares orientan a los jóvenes a ser conscientes del mundo en el que viven, para que puedan darse cuenta y encargarse de la realidad de la crisis.

    Una contribución social

    Ante los impactos en los ingresos de las familias, la universidad ofrece fórmulas de descuento y solidaridad con la economía familiar.

    "Es una gran apuesta de paquetes de promoción y descuentos de hasta de 34% de la matrícula", anuncia.

    Los aportes universitarios son diversos, por ejemplo, el instituto de Diseño y Formación Tecnológica de la Iberoamericana ha producido 60.000 caretas sanitarias para hospitales públicos.

    El Departamento de Ciencias Sociales desarrolló una clínica jurídica, para asesoría a trabajadores injustamente despedidos.

    Otro programa ofrece acompañamiento psicosocial a estudiantesy al público en el departamento de Ciencias de la Salud.

    El propósito es "preservar el carácter de universidades históricas que sepan leer los signos de los tiempos, vinculados a la sociedad civil".

    Un proyecto con otras universidades jesuitas busca fomentar la economía social, fortalecer los micro-negocios y micro-emprendimientos, "que ponen en el centro a las personas".

    Patrón cita al padre provincial de los jesuitas en México, Luis Gerardo Moro, para advertir: "solos no podemos".

    Por eso, en Día Mundial del Medio Ambiente la universidad organizó foros por Internet para convocar a sectores públicos y privados a repensar el modelo de desarrollo, a tejer las alianzas.

    Pero admite los obstáculos: "no ha sido fácil en un momento de polarización política" hacia las elecciones de 2021.

    Etiquetas:
    México, educación superior, jesuitas
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