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    CARACAS (Sputnik) — "¡Ahí vienen!, ¡ahí vienen!", gritaron con emoción los vecinos de la Calle 2 de Cardón, en el noroeste de la capital venezolana, cuando se aproximaban los hombres que traían consigo las tuberías para ampliar la red de abastecimiento de agua que crearon.

    La cueva de concreto comenzó a iluminarse levemente. Se aproximaban las balsas plásticas y los salvavidas en los que, tras una larga expedición, retornaban algunos vecinos.

    Durante siete días consecutivos con jornadas de hasta seis horas tuvieron que trabajar, sumergidos en un pozo de agua helada, los hombres más jóvenes de esa comunidad para lograr cortar los 50 metros de tuberías que necesitaban.

    "Ahí adentro el agua tiene menos de 13 grados y son como 11 metros de profundidad, pero el agua es limpiecita, cristalina. Por suerte tenemos hasta un buzo que apoya a la comunidad", dijo Pedro León, en diálogo con Sputnik, mientras caminaba cueva adentro para mostrar el logro de su comunidad.

    Túneles

    Entre los que salían de las profundidades del túnel, que tiene el aspecto de una mina, muchos tenían los labios morados y estaban tiritando de frío.

    Se trata en realidad de dos túneles inconclusos de la Avenida Boyacá o Cota Mil, una autopista engrapada a las faldas del cerro que bordea el norte de Caracas, el Waraira Repano, y que debían conectar la capital con el estado La Guaira (norte).

    ​Una vez que se termina la Cota Mil, si se va en auto es necesario bajar por la Avenida Baralt y retornar como si uno va a volver a tomar la autopista, y hay que detenerse a un lado en las ruinas de la obra.

    • Unos venezolanos intentan conseguir el agua en el túnel Cota Mil
      Unos venezolanos intentan conseguir el agua en el túnel Cota Mil
      © Sputnik / Magda Gibelli
    • Unos venezolanos intentan conseguir el agua en el túnel Cota Mil
      Unos venezolanos intentan conseguir el agua en el túnel Cota Mil
      © Sputnik / Magda Gibelli
    • Unos venezolanos intentan conseguir el agua en el túnel Cota Mil
      Unos venezolanos intentan conseguir el agua en el túnel Cota Mil
      © Sputnik / Magda Gibelli
    • Unos venezolanos intentan conseguir el agua
      Unos venezolanos intentan conseguir el agua
      © Sputnik / Magda Gibelli
    • Unos venezolanos intentan conseguir el agua en el túnel Cota Mil
      Unos venezolanos intentan conseguir el agua en el túnel Cota Mil
      © Sputnik / Magda Gibelli
    • Unos venezolanos intentan conseguir el agua en el túnel Cota Mil
      Unos venezolanos intentan conseguir el agua en el túnel Cota Mil
      © Sputnik / Magda Gibelli
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    © Sputnik / Magda Gibelli
    Unos venezolanos intentan conseguir el agua en el túnel Cota Mil

    El camino está lleno de escombros y lo primero que se ve son personas saliendo y entrando con envases plásticos para cargar agua, algunos a cuestas, otros en carretas.

    Antes de llegar a los túneles también llama la atención un tubo plástico aéreo que atraviesa la vía y cae directo a unos edificios cercanos llamados Las Terrazas.

    Al menos ocho comunidades cercanas, entre ellas zonas de Cotiza y La Esperanza, han aplicado lo mismo que Cardón para dejar de padecer por la irregularidad del servicio de agua.

    Una vez estás cerca de la boca oscura de estos túneles, que tienen un suelo pantanoso y repleto de desechos de la obra y de la gente que ahora la frecuenta, observas a mano derecha personas lavando su ropa y tendiéndola al sol.

    Un niño venezolano en el túnel Cota Mil
    © Sputnik / Magda Gibelli
    Un niño venezolano en el túnel Cota Mil

    Justo al lado de esa escena, que parece una especie de lavandería a cielo abierto, hay niños de todas las edades, que en medio de los tubos de esas instalaciones improvisadas juegan como si estuvieran en el río o la playa: nadan y se tiran de clavado, y otros se cuelgan de una especie de tirolina que hicieron con una cabilla elástica que cuelga del techo del túnel.

    Una niña venezolana en el túnel Cota Mil
    © Sputnik / Magda Gibelli
    Una niña venezolana en el túnel Cota Mil

    Túnel adentro

    Cuando uno entra a la estructura el olor a humedad se hace muy fuerte, el ambiente se torna frío y a menos de 100 metros comienza a verse el agua, con algunos objetos de madera, plástico y anime flotando.

    Un venezolano intenta conseguir el agua en el túnel Cota Mil
    © Foto : Marcelo Volpe
    Un venezolano intenta conseguir el agua en el túnel Cota Mil

    El 14 de junio, estaba allí una camioneta particular, y un grupo numeroso de vecinos de Cardón, muy organizados por funciones: "Aquí nosotras [las mujeres] nos encargamos de la logística. Tenemos agua, té, café, comida y toallas para cuando salgan los que se metieron a buscar las tuberías", contó Diomelis León, de 47 años.

    Un venezolano en el túnel en búsqueda del agua
    © Foto : Marcelo Volpe
    Un venezolano en el túnel en búsqueda del agua

    Los varones más jóvenes se meten al agua utilizando todas las herramientas que los hombres de mayor edad colocaron a su disposición, y por último serán ellos, los que se quedaron en la superficie, los que se encarguen de adaptar la tubería en la superficie.

    Herramientas para conseguir el agua en el túnel en Venezuela
    © Foto : Marcelo Volpe
    Herramientas para conseguir el agua en el túnel en Venezuela
    "Los más viejos no entran, pero son los que mueven tierra, echan pico y pala. Aquí trabajamos todos, nuestro lema es: trabajo en equipo triunfo, seguro", añadió.
    Unos venezolanos consiguen el agua en el túnel
    © Foto : Marcelo Volpe
    Unos venezolanos consiguen el agua en el túnel

    Los habitantes de Cardón comenzaron con este sistema de tuberías hace tres años, y lograron enlazarlas por más de un kilómetro y medio para llevar por gravedad el agua que sale del otro túnel hasta su calle.

    Herramientas para conseguir el agua en el túnel en Venezuela
    © Foto : Marcelo Volpe
    Herramientas para conseguir el agua en el túnel en Venezuela

    Red propia

    Las familias de han pasado hasta tres meses sin el servicio de agua potable que proporciona el Estado, y aseguraron a Sputnik que, desde marzo, cuando comenzó la cuarentena, la situación se agravó en la zona, pero no les afecta tanto porque cuentan con su propia red de abastecimiento.

    Los vecinos de esa calle tienen una llave con una manguera de unos 50 metros que llega hasta las casas y cada familia se distribuye los días y las horas para surtirse sin necesidad de hacer colas en las cisternas o recorrer largos trayectos con cubetas de agua.

    "Para mí es grandioso lo que hemos logrado para poder tener agua sin cargar carretas nosotros ni nuestros hijos", comentó Yuli Pinto.

    Por su parte, Yuli Cartaya aseguró que el problema en esta comunidad es de vieja data: "Nosotros antes teníamos agua de manantial, pero hace más de 40 años cuando hicieron la Cota Mil comenzamos a padecer".

    Cada vez llegan más familias a este lugar del que brota agua constantemente, y los vecinos de Cardón decidieron introducir su tubería más adentro para evitar que les llega agua sucia.

    Pero ellos aseguran que, cuando comenzó el proyecto, una amiga de la comunidad que es bioanalista les ayudó a realizar una prueba al agua "y resultó ser apta para el consumo".

    Sin embargo, por precaución, algunos de los residentes de este sector de Cardón la utilizan solo para limpiar y bañarse, pero no para beberla o cocinar.

    No todos los que acuden a este sitio tienen acceso a otra fuente de agua, y optan por hervirla antes de tomarla "para matar cualquier bacteria", dijo uno los hombres que estaba lavando la ropa junto a su esposa y que prefirió no ser identificado.

    De esta forma, el túnel que en 2012 formó parte del plan de extensión de la Cota Mil se transformó en una mina de agua para muchas comunidades que padecían por la inestabilidad del servicio.

    Etiquetas:
    agua, Venezuela
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