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    LA PAZ (Sputnik) — El ministro de Gobierno de Bolivia, Arturo Murillo, denunció que la acción opositora del Parlamento y recientes protestas que derivaron en hechos de violencia formarían parte de un plan de golpe de Estado impulsado por el exiliado expresidente Evo Morales (2006-2019).

    "Estamos en un círculo vicioso, se está buscando desestabilizar, en el fondo de todo esto están buscando hacer un golpe de Estado en el país", dijo Murillo a radio Fides, señalando que recientes protestas fueron ejecutadas por grupos "soliviantados por Evo Morales y financiados por el narcotráfico".

    El ministro hizo la declaración vía telefónica al día siguiente de que vecinos de un pueblo tropical destruyeran al menos cinco torres de telecomunicaciones en supuesto rechazo a la tecnología móvil 5G, a la que atribuían la expansión del nuevo coronavirus causante de la enfermedad COVID-19.

    El Gobierno transitorio de Jeanine Áñez ha negado enfáticamente que se esté instalando en el país alguna red 5G, como sugirieron recientes denuncias en redes sociales con imágenes de supuestas antenas de última tecnología, especialmente en Santa Cruz (este), el departamento más golpeado por la pandemia.

    Las protestas del 15 de junio, que se produjeron en el pueblo de Yapacaní de ese departamento, forzaron el retiro de la policía y llevaron a la detención de tres personas acusadas de liderar la violencia, según las autoridades.

    La sospecha de un supuesto vínculo de esa tecnología con la pandemia fue señalada la semana pasada como detonante de otra protesta en un barrio marginal de Cochabamba (centro), donde la destrucción de una antena de telefonía fue atribuida también por Murillo a grupos del Movimiento Al Socialismo (MAS) de Morales.

    "Buscando un golpe de Estado (…) son varias cosas ya las que están sucediendo, desde la Asamblea Legislativa, ataques virulentos en varios lugares, marchas sin motivo, sin razón", afirmó Murillo.

    Agregó que "cuando estamos en plena cuarentena tratando de ayudar, de salvar vidas, por orden de la presidenta [transitoria Jeanine Áñez], Evo Morales ordena que muera gente, porque no es otra cosa que se pueda entender el que él haga salir a la gente a marchar, a contagiarse".

    El MAS no respondió inmediatamente a la denuncia de Murillo, aunque pareció anticiparse el 15 de junio con un comunicado en el que alertó que el Gobierno pretendería "crear miedo y zozobra en la población y promover, de esta manera, la anulación de las elecciones".

    Los comicios son otro frente de conflicto entre el Gobierno transitorio y el MAS, que tienen de por medio una ley que la presidenta Áñez se niega a firmar.

    Esa ley, sancionada la semana pasada por el Parlamento de mayoría masista, fija la votación general para el 6 de septiembre, a más tardar.

    El Parlamento tramita también otra ley, que el Gobierno ha rechazado por anticipado, para regular las atribuciones presidenciales bajo un eventual estado de excepción.

    Etiquetas:
    golpe de Estado, Evo Morales, protestas, Bolivia
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