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    SANTIAGO (Sputnik) — Las cifras del coronavirus en Chile son cada día peores. La ocupación nacional hospitalaria intensiva alcanzó el 89% y la lluvia de críticas por la cuestionada gestión de la pandemia ha mojado principalmente a una sola pieza del ajedrez del presidente Sebastián Piñera: el ministro de salud, Jaime Mañalich.

    Chile está comenzando a subir en un ranking mundial en el que nadie quiere aparecer.

    El 12 de junio alcanzó las 160.000 personas infectadas de COVID-19 y con 20 millones de habitantes supera en cantidad a naciones mucho más pobladas, como Pakistán (212 millones de habitantes), México (126 millones) y Francia (67 millones).

    Hoy Chile está en puesto 12 de los países con más personas infectadas en todo el mundo.

    Algo parece no calzar.

    Esta semana se cumplieron 100 días desde el 3 de marzo, cuando se supo que un médico en el sur del país era el primer contagiado, y desde entonces se han enfermado 160.846 personas y 2.870 han fallecido.

    Además, 77% de los ventiladores mecánicos están ocupados y 89% de las unidades de las camas de cuidados intensivos están ocupadas.

    Pero lo más grave pasa en Santiago.

    La capital chilena tiene 94% de sus camas hospitalarias de cuidado intensivo ocupadas, y algunas zonas de la ciudad están a punto de explotar. Al sector sur de Santiago le queda sólo 2% de disponibilidad de camas intensivas, según la encuesta diaria de la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (Sochimi).

    De hecho, desde hace algunas semanas la Fuerza Aérea está prestando sus aviones Hércules con cápsulas médicas para trasladar pacientes desde Santiago a provincias, con el objetivo de descongestionar la situación.

    Para la oposición política, muchos de estos problemas se podrían haber evitado si el ministro de Salud, Jaime Mañalich, no estuviera a cargo de contener la crisis. Hoy, son muchos los que exigen que deje el Gabinete.

    Blindaje

    Durante un programa de televisión el 28 de mayo, al ministro Mañalich, de profesión médico epidemiólogo, le preguntaron por qué había tardado tanto en decretar cuarentena total para Santiago, haciendo eco a las críticas de expertos y autoridades que afirman que esa fue una de las razones por las que hay tantos contagios en la capital.

    "La verdad es que yo no tenía conciencia de la magnitud del nivel de pobreza y hacinamiento que había en la ciudad", respondió tranquilamente el doctor.

    Ante el bombardeo de críticas, provenientes incluso desde su propio sector político, la ministra vocera, Karla Rubilar, tuvo que salir al otro día a explicar que en realidad "el Gobierno sí tiene profundamente claras las desigualdades en Santiago y en las regiones del país".

    Como esa, muchas han sido las veces que el presidente y sus ministros han tenido que salir a defender públicamente a Mañalich. Por norma general, un ministro muy criticado en Chile es cambiado o removido de su puesto tras reincidir en un error. De hecho, en el último mes han pasado tres ministras por la cartera de Mujer debido a la misma razón. Pero el blindaje gubernamental hacia el médico parece impenetrable.

    Y a pesar de que los exabruptos del funcionario han sido varios más durante la pandemia, la oposición y los expertos apuntan principalmente a cinco errores técnicos en las medidas sanitarias: cuarentenas tardías, colapso en el sistema de trazabilidad de contagiados, no escuchar la opinión de los especialistas, no incluir a todos los fallecidos con COVID-19 en los listados oficiales y fomentar una campaña llamada "nueva normalidad".

    Esta campaña invitaba a los trabajadores y estudiantes a comenzar a salir paulatinamente de sus casas para retomar sus actividades. Según la oposición, este llamado fue "irresponsable" y generó que muchas personas no le tomaran el peso a la pandemia.

    El viernes, tres históricas mujeres relacionadas a la defensa de los derechos humanos en el país lanzaron la última ofensiva contra el hombre fuerte de Piñera.

    Carmen Frei, hija del asesinado expresidente Eduardo Frei Montalva; la diputada Maya Fernandez, nieta del derrocado y fallecido expresidente Salvador Allende, y la diputada Carmen Hertz, quien luchó contra la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) tras la tortura y asesinato de su esposo, hicieron pública una carta contra Mañalich, titulada "Se le acabó su tiempo".

    "No podemos seguir alentando la impunidad respecto a quien ha tomado decisiones que están generando dolor, sufrimiento y muerte en Chile", aseguraron las mujeres, con la esperanza de que esta sea la munición que logre, por fin, atravesar el blindaje del ministro de Salud.

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