En directo
    América Latina
    URL corto
    El coronavirus en Brasil (222)
    0 10
    Síguenos en

    RÍO DE JANEIRO (Sputnik) — Brasil podría empezar a producir a gran escala la vacuna contra el COVID-19 en el primer semestre de 2021, explicó a Sputnik Tiago Rocca, gerente de asociaciones estratégicas y nuevos negocios del Instituto Butantan de São Paulo, que acaba de llegar a un acuerdo con un laboratorio de China.

    "Si todo va bien probablemente tendremos la vacuna en el primer semestre del año que viene; ya es un tiempo récord", asegura Rocca, que remarca que el Instituto Butantan ya tiene la capacidad necesaria para producir la vacuna a gran escala, algo que sería cuestión de meses.

    El Gobierno de São Paulo (sureste), de quien depende el prestigioso Instituto Butantan, anunció esta semana una asociación con el laboratorio chino Sinovac para testar la vacuna contra el COVID-19 en Brasil, y en caso de que se verifique su eficacia, empezar a producirla.

    La vacuna, llamada "CoronaVac" por la farmacéutica china, está entre las diez más adelantadas del mundo del total de 136 trabajos en marcha de que tiene constancia la Organización Mundial de la Salud (OMS).

    De momento, ya ha sido administrada a cerca de 1.000 personas en China en las fases clínicas uno y dos, antes había sido aprobada en test en laboratorio y en monos.

    Brasil, ahora uno de los epicentros de la pandemia, entra en la recta final de análisis por tener "una fuerte exposición" al virus, recuerda Rocca, y también porque la diversidad genética de su población, muy heterogénea, lo hace especialmente interesante.

    El acuerdo con el laboratorio chino prevé el reclutamiento, a partir de julio, de 9.000 voluntarios brasileños, que probablemente serán profesionales sanitarios por estar en contacto directo con la enfermedad causada por el nuevo coronavirus.

    Plazos, el principal desafío

    La otra parte del acuerdo prevé que, en caso de que la vacuna sea aprobada, el laboratorio chino transfiera la tecnología necesaria para que el Instituto Butantan pueda empezar a producirla a escala industrial en suelo brasileño antes de junio de 2021.

    Los plazos son muy ajustados pero no imposibles, asegura Rocca.

    "Sinovac lo ha hecho todo en un tiempo récord, ahora intentaremos seguir sus plazos y su velocidad, será un desafío", comentó.

    El punto más delicado, apunta, es precisamente el que empieza ahora, el llamado "follow up" o seguimiento de los voluntarios, porque la emergencia que requiere la vacuna obligará a acortar plazos, en comparación con lo que normalmente sucede con otras inmunizaciones.

    El propio Instituto Butantan, por ejemplo, empezó en 2017 la fase de pruebas en voluntarios para la vacuna del dengue, y tres años después aún sigue monitorizando los posibles efectos adversos o fallos antes de lanzarla definitivamente.

    La última palabra a la hora de acotar plazos la tendrá la estatal Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), y aunque Rocca admite que las prisas y la excesiva presión son un "riesgo que existe" remarca que la agencia no sufre interferencias políticas y que sigue unos patrones muy similares a los de reguladoras de otros países.

    "No puede haber dudas sobre la seguridad o protección de la vacuna, todo está siendo conducido en base a la ciencia", zanjó.

    Rocca remarcó que el Instituto Butantan, una institución científica centenaria y de mucho prestigio en toda Latinoamérica, ya tenía contacto desde hace meses con los colegas del laboratorio chino Sinovac.

    Parte de ese acercamiento tiene que ver con la apuesta del Gobierno del estado de São Paulo con el acercamiento a China, que en agosto de 2019 inauguró una oficina de representación en Shanghái, fortaleciendo así las relaciones con el país asiático, principal socio comercial de Brasil.

    Tema:
    El coronavirus en Brasil (222)
    Etiquetas:
    vacuna, COVID-19, China, Brasil
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía SputnikComentar vía Facebook