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    Sudamérica cuenta con varias ciudades binacionales en las que los habitantes cambian de país con solo cruzar una calle. La pandemia de COVID-19 marcó a estas localidades, que deben estar doblemente alerta y sufren más que nadie los efectos económicos del cierre de fronteras.

    Contener el traspaso del coronavirus a través de las fronteras internacionales constituye desde comienzos de 2020 uno de los principales desafíos para los países. El problema se agudiza en las varias fronteras secas que existen en Sudamérica, donde el tránsito de personas es fluido y los controles aduaneros y sanitarios se tornan más difíciles.

    Polémica y crisis económica entre Paraguay y Brasil

    Varias de esas fronteras secas, además, comunican con Brasil, el segundo país del mundo con mayor cantidad de casos —únicamente detrás de EEUU— y con un Gobierno Federal que no ha combatido la pandemia de COVID-19 con el énfasis que aplicaron vecinos como Paraguay y Uruguay, precisamente los que tienen mejores cifras de la región.

    Paraguay, por ejemplo, tiene 438 kilómetros de frontera seca con Brasil. La concentración urbana más importante en ese tramo es la que nuclea a la ciudad paraguaya Pedro Juan Caballero, de unos 118.000 habitantes, con la brasileña Ponta Porã, de 88.000.

    La pandemia de COVID-19 trajo polémica a la zona debido a que, al tiempo que el Gobierno nacional paraguayo decretó en marzo el cierre de la frontera, las autoridades locales reiteraban que se trataba de una medida perjudicial para la actividad económica. La discrepancia provocó el envío desde Asunción de un equipo especial de militares para custodiar la frontera, una acción respondida con actos de vandalismo que destruyeron en más de una ocasión los cercos con alambre de púas colocados por los agentes.

    ​La tensión llegó a su punto más alto el 10 de mayo, cuando el propio intendente de Pedro Juan Caballero, José Carlos Acevedo, embistió con su vehículo el cerco militar y cruzó hacia el lado brasileño para visitar a su suegra y celebrar con ella el Día de la Madre.

    La frontera seca también incluye a la ciudad de Salto del Guaira, una localidad de 37.000 habitantes que no tiene una ciudad gemela, pero su actividad comercial está centrada en el intercambio comercial con visitantes brasileños. En una entrevista con el medio paraguayo Ñanduti, el titular de la Cámara de Comercio local, Tito Rojas, no dudó en afirmar que "Salto del Guaira hoy es una ciudad fantasma" debido a la caída en la actividad comercial.

    Mientras tanto, el canciller paraguayo, Antonio Rivas Palacios, informó este 11 de junio que las fronteras permanecerán cerradas y que la reapertura será definida en conjunto con las actividades brasileñas. El ministro de Exteriores descartó que exista presión desde el Gobierno brasileño para retomar el tránsito binacional y aseguró que la baja cantidad de casos de COVID-19 del lado paraguayo, en comparación con Brasil, es la demostración de la efectividad de la medida.

    El transporte desde Bolivia y Brasil, preocupación para los argentinos

    La Avenida Internacional divide a la ciudad argentina Bernardo de Irigoyen, en Misiones, y a la brasileña Dionisio Cerqueira, del estado de Santa Catarina. Si bien Argentina todavía enfrenta problemas con la pandemia, especialmente en la región metropolitana de Buenos Aires, la provincia de Misiones es una de las menos golpeadas por el coronavirus, con menos de 30 infectados y un solo fallecido.

    Sin embargo, la frontera seca con Brasil es el principal temor para los habitantes del lado argentino. De hecho, el único fallecido es un camionero argentino que pasó la frontera trasladando mercadería y, sin saberlo, también el virus.

    Es que a pesar del cierre de fronteras para las personas, unos 150 camiones por día ingresan a Argentina provenientes de Brasil, según comentó al medio local Misiones Cuatro. De todos modos, el jerarca apuntó que las localidades brasileñas cercanas (no solo Dionisio Cerqueira, sino también Barracao) registraron muy pocos casos y solo un fallecido.

    La preocupación también atacó a los habitantes de La Quiaca, en la provincia de Jujuy. Además de ser la ciudad más al norte de Argentina, conforma una conurbación de 50.000 habitantes con la boliviana Villazón, departamento de Potosí.

    ​Jujuy también mantenía cierta tranquilidad con respecto al coronavirus, con tan solo nueve casos de COVID-19. Sin embargo, Villazón confirmó este 11 de junio su primer caso positivo en un hombre de 62 años, lo que alarmó a los quiaqueños, especialmente porque el hombre tenía una importante actividad comercial distribuyendo hojas de coca.

    El coronavirus volvió a golpear a Uruguay desde Brasil

    Uruguay y Brasil también tienen fronteras secas, con localidades divididas casi ficticiamente por calles o avenidas. La más importante es la que une a la uruguaya Rivera, capital del departamento homónimo, con Santana do Livramento, de Rio Grande do Sul. Cuando Uruguay parecía haber controlado de forma bastante efectiva al virus, un nuevo foco apareció en Rivera y se diseminó en una ceremonia religiosa celebrada a mediados de mayo.

    La crisis motivó incluso una visita especial del presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, a Rivera y el inicio de un diálogo entre Montevideo y Brasilia que permitió la creación de una Unidad Sanitaria Binacional que analizará protocolos para todas las ciudades fronterizas entre ambos países.

    En efecto, Uruguay y Brasil también comparten frontera en las ciudades de Chuy (del lado uruguayo) y Chui (del lado brasileño). A pesar de que se trata de una zona de gran actividad comercial durante todo el año, el primer caso de COVID-19 apareció en junio. Se trata de un hombre de 36 años oriundo de Bangladesh que ingresó a territorio uruguayo desde Brasil, pero sin documentos y sin poder comunicarse en español o inglés.

    Antes de ser diagnosticado y puesto en cuarentena, el hombre durmió en la calle y hasta fue asaltado por delincuentes.

    No hay que confiarse: la triple frontera de Colombia, Brasil y Perú

    La situación es particularmente grave en Leticia, la ciudad colombiana conurbanada con la brasileña Tabatinga y la peruana Santa Rosa de Yavarí. Leticia es actualmente el territorio de Colombia con más casos de COVID-19 por millón de habitantes y su sistema de salud se encuentra colapsado.

    ​Paradójicamente, la situación parece vivirse con más calma del lado brasileño, ya que algunos comercios empezaron a reabrir. El prefecto de la ciudad, Saúl Bermeguy, dijo a la colombiana RCN Radio que el sistema de salud del lado brasileño no está colapsado y podría afrontar incluso un aumento de la demanda.

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    pandemia de coronavirus, pandemia, COVID-19, fronteras, Colombia, Uruguay, Argentina, Bolivia, Paraguay, Brasil
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