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    La Policía peruana debió desarticular varias bandas criminales que, en plena pandemia de COVID-19, se dedicaban a comercializar medicamentos para combatir la enfermedad hechos con azúcar y harina. Otros criminales fueron detenidos vendiendo ivermectina y test para detectar la enfermedad falsificados.

    El temor de la población por contraer COVID-19 rápidamente se convirtió en una oportunidad para los criminales, que vieron la avidez de la gente por conseguir de forma rápida las medicinas y test para detectar la enfermedad que no pueden encontrar con facilidad en los hospitales.

    El ingenio de los criminales puede tomar ribetes absurdos, como el de una banda denominada Los Fármacos que fue detenida con medio millón de supuestos analgésicos y antibióticos que pretendían comercializarse para combatir la pandemia.

    Según consigna el diario peruano El Comercio, la Policía Nacional de Perú logró a fines de mayo la detención de siete personas en un viejo laboratorio clandestino con 40.000 cajas de paracetamol y el antibiótico azitromicina, demandado por la población como posible tratamiento contra el COVID-19.

    Las detenciones de integrantes de la misma banda continuaron en los primeros días de junio. Uno de los capturados acabó confesando que fabricaban los supuestos medicamentos con azúcar impalpable, harina, ferrocianuro de potasio, celulosa microcristalina y magnesio de astariato.

    Las sustancias eran mezcladas en comprimidos elaborados, según consigna el medio peruano, por una "vieja máquina oxidada" encontrada en el laboratorio clandestino y que llegaba a fabricar unas 5.000 pastillas por hora.

    Los delincuentes presentaban las pastillas en empaques que buscaban emular a los verdaderos y hasta falsificaban la información de su registro sanitario. Además, fijaban ficticiamente en 2023 la fecha de vencimiento de sus productos.

    Los medicamentos falsos llegaban a ser colocados en farmacias o boticas de algunas ciudades de Perú que las comercializaban a bajos precios entre la población, según constataron los investigadores.

    Pero la banda de Los Fármacos no fue la única que aprovechó la pandemia para hacer negocios clandestinos. La Policía peruana informó también de la detención de varias personas por la venta de ivermectina, un antiparasitario que también es utilizado en algunos países para tratar a pacientes con COVID-19.

    El 8 de junio, la Policía informó de la detención de una mujer que vendía "ivermectina de dudosa procedencia" y las repartía entre sus clientes.

    Dos días antes, la Policía había difundido a través de Twitter la grabación de una cámara oculta que comprobaba como otra mujer intentaba comercializar ivermectina de uso veterinario para el tratamiento de COVID-19.

    Otros criminales, en tanto, fueron detenidos en el mercado Caquetá de la ciudad de Lima cuando desarrollaban una "falsa campaña de despistaje de COVID-19". Los criminales cobraban 150 soles (43 dólares) por realizar pruebas falsas para detectar el virus. Días después detuvieron a otro hombre en el supuesto laboratorio donde procesaba otros test falsos, esta vez comercializados a 200 soles (58 dólares).

    La acción criminal llegó a incluso comercializar tanques de oxígeno con fines medicinales sin la autorización sanitaria correspondiente. Los responsables también fueron detenidos por policías peruanos.

    Etiquetas:
    medicamentos, COVID-19, Perú
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