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    El coronavirus en Cuba (151)
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    LA HABANA (Sputnik) — Para Yamileé Fuentes, propietaria del hostal Lunass, en La Habana, el impacto de la pandemia del COVID-19 ha sido brutal, tanto en su negocio como en el de muchos arrendadores privados cubanos que dependen del turismo internacional para sobrevivir.

    "El 100 % de mis ingresos depende del turismo internacional, así que podrás imaginar cómo va la historia si llevamos casi tres meses sin ninguna entrada de dinero", comentó Fuentes a Sputnik.

    Sobrevivir en tiempos de la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 es una verdadera odisea para algunos negocios particulares en Cuba, específicamente en las áreas de hospedaje y transporte, pues sus principales fuentes de ingresos fueron cortadas de raíz, como parte de las medidas de aislamiento impuestas para enfrentar la crisis epidémica.

    "Hemos tenido que recurrir a los ahorros, que tampoco eran muchos, porque ya veníamos con una baja importante en el turismo, debido sobre todo a las medidas arreciadas contra nuestro país por (el presidente de Estados Unidos, Donald) Trump, y de esos ahorros hemos tenido que usar para comer, pagar la electricidad, el agua, y otros gastos, y por supuesto se agotan y nos preocupa qué pasará en el futuro si esta situación se extiende", subrayó la entrevistada.

    Agravamiento

    Según Fuentes, la llegada del COVID-19 solo vino a agravar la situación que ya existía, pues la poca demanda turística de los meses previos al inicio de la pandemia, había obligado incluso a hacer considerables rebajas en los precios habituales, para poder captar el poco turismo que estaba entrando al país.

    "Sin embargo —aclara— los gastos eran los mismos, incluso algunos se habían elevado, como los impuestos, que en este último año habían aumentado".

    A mediados del mes de marzo, el Ministerio de Finanzas y Precios interrumpió o aplazó los pagos de impuestos al sector privado afectado por las medidas de aislamiento.

    "Ellos [el Gobierno] nos liberaron del pago del impuesto fijo desde el mismo comienzo de la pandemia, y hasta que la situación se estabilice. La Seguridad Social sí tenemos que seguir pagándola, pero podremos hacerlo posteriormente sin recargo alguno, y nos permitieron usar nuestra cuenta fiscal dejando solo un mes de impuesto en ella sin tocar", precisó Fuentes.

    A puertas cerradas

    Marilyn Gómez es empleada de un negocio de bisutería y artesanías en el corazón de La Habana Vieja, donde habitualmente los turistas extranjeros pasan para comprar sus productos y llevarlos como souvenir de regreso a sus países. Pero la pandemia del COVID-19 le obligó cerrar las puertas ante la ausencia de compradores.

    "Cuando escuché decir que se suspendían los vuelos internacionales a Cuba se me unió el cielo y la tierra. No llegaría turismo, y no tendría a quién vender mis productos, ni cómo pagar mis deudas", comentó la vendedora.

    Una experiencia similar vive José Rodríguez, conductor de automóvil Buick de 1947, una verdadera joya clásica, que por años transitó las calles de La Habana transportando turistas de varias nacionalidades que no se perdían la oportunidad de recorrer la ciudad encima de una de estas maravillosas antigüedades rodantes.

    "El primer golpe que sufrimos los choferes de alquiler fue la prohibición del Gobierno de EEUU de entrada a Cuba de los cruceros, el año pasado. Eso nos dejó prácticamente sin trabajo, y lo poco que hacíamos terminó de perderse con la ausencia de turistas por la epidemia del coronavirus", expresó a Sputnik el conductor privado.

    La gastronomía, otro de los sectores seriamente afectados, a pesar del cierre de sus establecimientos, ha podido reducir sus pérdidas aplicando el sistema de envío a domicilio de sus alimentos elaborados.

     Luz al final camino

    Para Yamileé Fuentes, la esperanza para hacer resurgir su negocio de hospedaje está en que, cuando se regrese a la normalidad y se eliminen las restricciones, muchos turistas de Europa vendrán a Cuba convencidos de que es un lugar seguro y donde se manejó con eficiencia la pandemia del COVID-19.

    "Estoy muy positiva al respecto porque veo a Cuba como un destino muy seguro por su sistema de salud, y por la manera en que se ha manejado la pandemia, y eso el mundo entero lo sabe", enfatizó Fuentes.

    También confía en que el Gobierno cubano apoye al sector privado y permita abrir los negocios, en particular los lugares de hospedaje, cumpliendo con las reglas de higiene necesarias para evitar un rebrote, y que se flexibilicen el pago de impuestos, por lo menos para una primera etapa de recuperación.

    Una mujer en mascarilla en Cuba
    © Sputnik / Miguel Fernández
    "Al menos nos eximan o rebajen el impuesto fijo y nos den alguna alternativa o tiempo suficiente para reponer el mínimo obligado en nuestra cuenta fiscal", precisó la empresaria.

    Aun cuando los números, las estadísticas y los pronósticos hablan de una situación favorable en el enfrentamiento al COVID-19 en Cuba, el panorama futuro del sector privado tiene más interrogantes que certezas, aunque algunos, como Yamileé, confían en mejores tiempos.

    Tema:
    El coronavirus en Cuba (151)
    Etiquetas:
    sector privado, crisis, pandemia de coronavirus, cuarentena, Cuba
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