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    Simpatizantes del peronismo oficialista le reclaman al primer mandatario, Alberto Fernández, un 'giro a la izquierda' y el enjuiciamiento a integrantes de los poderes político, judicial, económico y mediático acusados de maniobras ilegales durante el Gobierno anterior.

    Argentina inauguró un nuevo capítulo en el enfrentamiento político entre el oficialismo del Frente de Todos y la oposición desplazada del poder el pasado mes de diciembre, con el inicio de investigaciones a algunos de los principales integrantes de la administración del expresidente Mauricio Macri (2015-2019).

    El 29 de mayo, un fiscal federal dio curso a una denuncia de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) por el supuesto espionaje ilegal a 80 periodistas, empresarios y funcionarios de todo el arco político durante la gestión anterior. La investigación apunta directamente al exmandatario y a la anterior cúpula de la AFI.

    Un día antes se dio a conocer que la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, dependiente del Ministerio Público Fiscal, denunció a la exvicepresidenta Gabriela Michetti, al exjefe de Gabinete Marcos Peña y a otros funcionarios del Gobierno anterior por presuntas negociaciones incompatibles con la función pública.

    Además, una comisión bicameral del Congreso nacional informó que impulsará una investigación sobre el proceso de endeudamiento y fuga de capitales durante la gestión del macrismo, a raíz de un informe del Banco Central que estimó en 86.000 millones de dólares la formación de activos en el exterior en esos cuatro años.

    La pandemia del coronavirus y las medidas de aislamiento social obligatorio impuestas por el Gobierno, que han llevado a un freno de la actividad económica, llevaron a algunos simpatizantes del peronismo a lanzar la consigna #EsAhoraAlberto, una tendencia instalada en las redes sociales para demandar un giro más radical y confrontativo en el tono y la forma de gobernar del presidente.

    Ser o no ser Venezuela, esa no es la cuestión

    El comediante y personalidad mediática Rubén "Dady" Brieva, una de las voces públicas más vehementes en su apoyo a los Gobiernos de Néstor Kirchner (2004-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), generó controversia luego de una editorial en su programa de radio.

    "Hagamos lo que hagamos, siempre vamos a ser Venezuela, los cubanos, el populismo; todos esos neologismos que inventaron ellos [la oposición] y para mí no son nada. Si tarde o temprano vamos a ser Venezuela, seamos Venezuela ahora", ironizó el conductor.

    Con esto, Brieva intentaba responder a las críticas de personalidades de la oposición que descalifican a los gobiernos latinoamericanos progresistas.

    "Es bastante desafortunado. Lo que intenta Dady Brieva es dar vuelta el argumento de la campaña del macrismo de 'no queremos ser Venezuela', usado como una especie de metáfora del conflicto. Es una especie de juego de palabras, como diciendo 'sí, vayamos de frente, toquemos intereses'. Obviamente, la situación actual en Venezuela no es como para tomarla de modelo", dijo a Sputnik el analista político y docente universitario Julio Burdman.

    Lo de Brieva, además de ser una provocación, se trató de un llamado de atención al propio presidente por parte de un sector del peronismo.

    "Dady Brieva es un simpatizante conocido, pero no es representativo más que del sentimiento de algunos votantes que están un poco impacientes. Hay una completa concordancia sobre los temas principales de la política pública entre Alberto y el kirchnerismo con poder, el que forma parte del Gobierno", aseguró Burdman, director de la consultora Observatorio Electoral y profesor de Geopolítica.

    Alberto Fernández se transformó en 2019 en el candidato aglutinador de todas las corrientes del peronismo para enfrentarse al expresidente Macri, quien buscaba la reelección.

    Brieva le demandó al presidente que se haga responsable de encarar las reformas necesarias para enfrentarse directamente a jueces, fiscales, políticos, periodistas y empresarios acusados de abuso de poder durante la gestión de Macri y de perseguir judicial y mediáticamente a algunos de los integrantes del kirchnerismo.

    "Tengo la sensación de que si no investigamos, no juzgamos, no encarcelamos, no intervenimos a evasores, medios, fugadores [de capitales], comunicadores, Justicia y entidades financieras, fuimos [perdimos la oportunidad]", continuó en su columna radial el humorista, quien fue criticado por exigir un tipo de asedio similar al que criticó.

    "El de Alberto es un Gobierno más moderado que el de Cristina y algunos sectores más ideologizados se sienten decepcionados, les parece que falta un clima popular. Otro tema relevante es que asumió en medio de una crisis financiera enorme, por lo tanto contrató poca gente, muchos militantes e integrantes del peronismo no se incorporaron al Gobierno, así que mucha gente está enojada", explicó.

    Burdman añadió que el Gobierno es visto como centralista y "demasiado porteño" por los peronismos provinciales y algunos sectores sindicales, que reconocen cierta distancia, aunque aclaró que existe apoyo consensuado porque la gestión es nueva y atraviesa la pandemia, la crisis económica y la negociación de la deuda externa.

    Etiquetas:
    polémica, Agencia Federal de Inteligencia de Argentina, Mauricio Macri, Venezuela, deuda externa, Alberto Fernández, Argentina
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