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    La ejecución de tres infantes de marina dentro de una base militar en Montevideo conmocionó a Uruguay y desató varias líneas de investigación en un caso que ya tiene tres detenidos. El robo de armas militares, un mensaje narcotraficante y un conflicto interno en la Armada aparecen como las hipótesis detrás del crimen.

    La ejecución de tres infantes de marina de una base militar de Montevideo convulsionó a Uruguay y a su sistema político, que busca dilucidar si se trata de un atentado para dar un "mensaje" al Gobierno de Luis Lacalle Pou o un crimen motivado por otras causas.

    El triple crimen se produjo en la madrugada del domingo 31 de mayo. Los cuerpos sin vida de los tres infantes fueron hallados sobre las 8 de la mañana (-3 GMT) dentro del destacamento de la Armada Nacional en el que cumplían una guardia nocturna, próximo a la Fortaleza del Cerro de Montevideo, un histórico enclave militar de la capital uruguaya.

    Los tres fallecidos, de 22, 25 y 31 años, tenían disparos en la cabeza, aunque uno también presentaba dos disparos en el abdomen y la mano. Uno de los tres, además, fue asesinado mientras descansaba en una de las camas del local de guardia.

    Según informó a la prensa la fiscal del caso, Mirtha Morales, en el lugar faltaban las armas de reglamento de los tres marinos, por lo que se presume que el o los autores del crimen las hurtó. Sin embargo, no se llevaron del lugar los chalecos antibalas de los efectivos ni sus teléfonos celulares.

    En declaraciones a la emisora uruguaya Carve, Morales dijo que se encuentra a la espera de los resultados de las autopsias a los cuerpos para determinar si se resistieron o no al ataque. También aguarda indicios que permitan determinar la hora exacta del crimen, ya que hasta ahora no se sabe qué sucedió entre la hora 20 del sábado —cuando los marinos iniciaron su guardia— y las 8 de la mañana del domingo, cuando fueron encontrados.

    La investigación se nutrirá, asimismo, de grabaciones de cámaras de seguridad ubicadas en la Fortaleza del Cerro. La fiscal aclaró que las cámaras no apuntan directamente a la zona donde sucedió el triple crimen pero confía en que, de todas formas, puedan haber registrado algún movimiento inusual.

    Las hipótesis:

    Apenas conocido el hecho, y a pesar del hermetismo con que los investigadores procuraron llevar el caso, se dispararon varias hipótesis alrededor del crimen. La fiscal Morales fue enfática en que "ninguna hipótesis se descarta" durante el inicio de la investigación. Así comenzaron a tomar fuerza tres posibles causas detrás de los homicidios: un robo, un "mensaje" del crimen organizado o un conflicto interno entre militares.

    • El robo

    La posibilidad de que ladrones comunes hayan intentado colarse dentro del destacamento para robar armas fue una de las primeras hipótesis en surgir. De hecho, algunas dependencias militares uruguayas ya habían sufrido intentos de robo en el pasado.

    Entre enero y febrero de 2016, el Ministerio de Defensa uruguayo reportó el robo de dos fusiles Steyr de un predio militar y el intento de robo en otro. Un hombre fue detenido en el segundo caso y al ser interrogado contó que le habían ofrecido 10.000 pesos uruguayos (unos 230 dólares) por robar un fusil de adentro de la base militar.

    En octubre de 2019 otras tres personas intentaron ingresar a robar a la planta de explosivos del Ejército uruguayo. Los intrusos, que intentaban entrar a través de un tejido, fueron dispersados con disparos al aire por los efectivos.

    En enero de 2020 robaron una dependencia de la Fuerza Aérea Uruguaya. Intrusos lograron llevarse dos pistolas 9 milímetros que pertenecían a la subcomandante de la base y se encontraban en un cajas cerradas dentro de su oficina.

    El antecedente más reciente ocurrió el 14 de mayo, cuando infantes de marina de la misma base donde se produjo el triple crimen lograron desbaratar un intento de robo. Dos intrusos fueron encontrados en el predio y, al ser vistos, escaparon en un bote de goma a través de la bahía de Montevideo.

    La cantidad de intentos de robos a dependencias militares en los últimos años abonan la teoría de que pudo haberse tratado de un caso similar. Sin embargo, que los chalecos antibalas de los marinos hayan quedado en el lugar restan fuerza a la hipótesis.

    • Una advertencia de un grupo criminal

    Otra de las teorías que cobró fuerza fue la de que se trató de una advertencia de un grupo criminal contra el Gobierno uruguayo. Varios de los que sostuvieron esta hipótesis apuntan al efecto que pudo haber provocado en las organizaciones narcotraficantes el refuerzo en los controles fronterizos implementado por las Fuerzas Armadas uruguayas.

    "El costo de dejar crecer el narcotráfico durante años y ahora salir a combatirlo", sentenció el senador del gobernante Partido Nacional Jorge Gandini, a través de Twitter.

    En tanto, el consultor uruguayo en temas de seguridad Edward Holfmann apuntó que la "pandemia redujo 50% la venta de cocaína en el mundo", a lo que "se le suma el control de la Armada". Esa combinación de factores, según el consultor, pudo haber despertado acciones violentas del narcotráfico contra las fuerzas armadas.

    Esta hipótesis también tiene un antecedente cercano, ya que en la madrugada del domingo 9 de mayo un artefacto explosivo fue lanzado contra la sede de la Dirección General De Represión del Tráfico Ilícito De Drogas, que depende del Ministerio del Interior uruguayo.

    El artefacto explosivo no provocó heridos pero sí destrozos en algunos vehículos. Las primeras pericias hechas tras el incidente indicaron que se trataría de un artefacto de fabricación militar que ya no es utilizado por las fuerzas uruguayas.

    • Un conflicto interno en la Armada

    Pasadas 24 horas del crimen, algunos medios uruguayos comenzaron a consignar la posibilidad de que un conflicto interno dentro de la Armada pueda estar relacionado con el hecho.

    El diario El País consignó en un informe sobre el caso que una de las líneas de investigación incluye "algún problema generado por un miembro de la Armada que se fue de baja o molesto".

    Esa posibilidad también fue manejada por el periodista de Radio Sarandí Gabriel Pereyra, quien la manejó como la "principal hipótesis" en manos de la Fiscalía. Según el periodista, el crimen estaría relacionado al plan de un "desertor de la Armada" que intentó convencer a excompañeros de robar armas de la base donde se produjo el crimen para luego venderlas a narcotraficantes. El plan fue denunciado por otro infante de marina pero no hubo consecuencias.

    Según el periodista, dos de los marinos asesinados conocían al desertor que propuso el robo y que actualmente se encuentra prófugo. "La escena 'demasiado limpia' para los investigadores, el portón con candado y la puerta del local sin traba hacen pensar que conocían al o los asesinos", apuntó el periodista.

    Tres detenidos refuerzan hipótesis del conflicto interno

    Apenas algunas horas después de que los investigadores comenzaran a desarrollar las hipótesis, la Policía logró la detención del desertor de la Armada señalado como sospechoso. Según consignaron medios uruguayos, el hombre fue detenido durante un allanamiento en el que también fueron detenidas otras dos personas y se encontraron los tres cargadores robados a los marinos asesinados.

    Etiquetas:
    armas de fuego, armas, crimen organizado, Armada uruguaya, fuerzas armadas, Uruguay
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